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La aventura del misterio

Terrorífico encuentro con un fantasma

Les quiero relatar hoy, en letras de sus protagonistas, la experiencia de un grupo de buscadores de misterios que se encontró, cara a cara, con lo que ellos creen que es el fantasma de Karen, la moradora asesinada que está en el viejo pabellón del “Sanatorio de los Muertos”

28 jun 2022 / 04:00 h - Actualizado: 28 jun 2022 / 04:00 h.
"La aventura del misterio"
  • Terrorífico encuentro con un fantasma

Fue un miembro del grupo Activity Ghost Sevilla es que contactó conmigo, con audios, diciéndome algo que le había sucedido y que no podría creer, con el espanto aún en el cuerpo le pedí calma y una vez tranquilizado comenzó a exponerme lo que les había sucedido.

La verdad es que su experiencia es impresionante. José –que así se llama- me decía: “Buenas tardes Jose Manuel, pues el asunto fue cuando nos dirigimos a la antigua base militar más conocida como el “Sanatorio de los Muertos” y vamos por el camino de los árboles nos sucedió algo increíble... De buenas a primeras nos dimos cuenta que el cargador del teléfono móvil nos lo habíamos dejado en el coche, entonces Manuel dijo que él se acercaba, íbamos tres personas: Manuel, un invitado y yo” me decía.

El testigo proseguía: “nosotros nos quedamos a mitad del camino apoyados en los pivotes donde ya no pueden pasar los coches viendo el partido del Sevilla en el móvil mientras Manuel iba y venía. Pasaron unos 30 minutos cuando, de repente, vimos una luz en el camino, pensamos “este es Manuel” que ha cogido el patinete del coche para no tener que dar la caminata y lo estábamos alumbrando con la luz... Pero no era él, entonces mi reacción fue decirle al compi “oye, oye, apaga que es una chavala en bicicleta” y nos apartamos hacia la izquierda y paso una muchacha, hasta ahí todo es normal”.

Le pregunté la hora y me dijo: “serían las 22:45 h. aproximadamente, dirección a las bases, y yo dije en voz alta “vaya las horas que son y está muchacha por aquí sola par que le pase algo...”, me quede un poco sorprendido por la actitud de esa muchacha, no parpadeo, ni se inmutó y pasó sin ni siquiera mirar hacia nosotros, algo que es muy raro ya que cuando pasas por al lado de dos personas en mitad de la oscuridad por lo menos haces los aspavientos de mirar aunque sea de reojo... Imagínate: dos hombres en mitad de la nada esperando, viendo un móvil... Raro es. Pues ella ni se inmutó... Nada de nada, aminoró la marcha y pasó por al lado nuestra como si no hubiese nadie ni hola ni adiós ni nada...” algo que puede ser hasta lógico en los días que corren si no fuera por la hora y que no es usual ver ciclistas allí tan tarde pero...

Fue entonces cuando “lo más impresionante es que llega Manuel y dice un poco alterado... “decidme que lo habéis visto, decidme que lo habéis visto” y es que él vio lo mismo, paso por su lado como si nada pero a diferente altura de el camino ya que él. Pero la sorpresa es que después de la investigación que hicimos, con la broma, empezamos -cuando ya íbamos hacia el coche- a decir “imagináis que vemos otra vez a la chavala” y entre risas decíamos “si claro vaya”. Nuestra sorpresa es que de repente en el mismo punto y en la misma dirección pero a las 02:00 h. de la mañana una luz en el camino hacia nosotros. La risa ya se apagó y empezamos a decir no puede ser no puede ser, empezamos a grabarla y ¡pummm! ¡¡¡La misma mujer!!! Con una bicicleta blanca de paseo medio oxidada y con una luz de dinamo hacia nosotros, pantalón beige de pana camisa de cuadros azules en la cintura y una camiseta clara de mangas cortas, en la misma dirección que antes, pelo corto castaño. Lo normal es que fuera en dirección opuesta a antes pero no, iba en la misma” relataba con la emoción de recordar ese momento.

Jose dijo: “Hay que ver que puede pasarte algo chiquilla a estas horas, aquí no hay nada ni nadie”. Nosotros estábamos en directo en nuestra página de Facebook pero, para más “inri” ella ni se inmuta, ni hola ni adiós ni nos mira. Nos tuvimos que apartar que si no nos pillaba con su bicicleta. Lo único que cuando pasó aminoró la marcha. Pero cuando me giro para seguir grabándola no hay nada, no hay nadie, ni muchacha ni bicicleta ni nadie”.

Allí está Karen, una mujer que murió en el pabellón junto a la “iglesia” multifuncional y que suele pasearse por ese mismo recorrido siendo ellos, en este caso, testigos de lo imposible como otros lo han sido en otras ocasiones. No es imposible, no es ficción, es la realidad vivida por estas personas que buscaban fantasmas y lo encontraron.


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