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Pepa Cordero, pasión por la cultura entre patrones y agujas

Una vida escrita en cuadernos que ha dejado como regalo un libro editado con sus poemas

Triana Abad Triana30Triki /
01 oct 2022 / 18:03 h - Actualizado: 01 oct 2022 / 18:05 h.
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  • Pepa Cordero, pasión por la cultura entre patrones y agujas

La vida, a veces, da regalos inesperados después del esfuerzo y dedicación a lo que, socialmente, estaba establecido, sobre todo cuando eres mujer y te ha tocado vivir en una época en la que había que abandonar el colegio siendo niña para ponerse a trabajar y ayudar en casa, casarse, tener hijos, y dedicarse en cuerpo y alma al mantenimiento de la casa y de la educación de los tuyos. Esta es la historia de Pepa.

Nacida en Coria del Río, vivió desde pequeña entre su pueblo natal, Chipiona y San Fernando. El trabajo de su padre, drenador de Obras del Puerto, la llevaron a vivir en San Fernando de los cuatro a los diez años. Allí comenzó a hacerse pequeños cuadernos con los papeles que su padre le llevaba a casa. Su primer contacto con la escritura fue un pequeño teatro, para después, repartir los personajes entre sus amigos de la calle y llevar a escena la obra.

Pepa ha pasado la vida escribiendo en papeles y cuadernos teatros, refranes y poemas que, a sus 82 años, han visto la luz en forma de libro, regalo que sus hijos han querido hacerle. Libro, también, ilustrado por dos de ellos, pintores de profesión.

Pepa Cordero, pasión por la cultura entre patrones y agujas


Artista de vocación

A la depresión, juventud, vejez, amistad... son algunos de los temas a los que Pepa ha querido dedicarle sus poemas. Todos plasman su vida, vivencias y sentimientos.

A los once años la sacaron del colegio y como trabajo en alza en aquellos años, su madre decidió ponerla a coser, oficio que desarrolla en la actualidad realizando todo tipo de trajes por encargo.

“Yo le decía siempre a mi madre que por qué me había sacado del colegio ¡con lo que a mí me gustaba estudiar! Era una niña muy lista y los profesores me decían que acababa demasiado rápido todas las tareas y que necesitaba ampliar mis conocimientos. Al no haber otras materias como hay hoy día, mi madre me apuntó a encaje de bolillos con siete años, donde también gané el primer premio”, comenta Pepa entre fotos familiares.

Entre creatividad e inquietud, Pepa ha hecho todo tipo de trabajos y manualidades para complementar su pasión por la escritura y la poesía, “yo misma hacía los trajes para los personajes, guardaba cualquier utensilio que sabía que me podía valer para convertirlo en decorado, como las butacas antiguas o las muñecas de cerámica. Yo quería ser artista, y desde pequeña me he inventado un sin fin de juegos y actuaciones donde poder sacar mi faceta artística”.

Pepa Cordero, pasión por la cultura entre patrones y agujas


La escritura como evasión

Una persona activa, creativa, dinámica y con inquietudes, así se define Pepa Cordero que, a sus 84 años, y aunque un poco cansada por los contratiempos que la vida presenta, aun mantiene viva su destreza con la costura y las letras. Entre su máquina de coser Singer con pedal y rueda, y álbumes de fotos que contienen anotaciones, recuerda como fue el primer día que se sentó a escribir su primer poema como forma de expresar lo que, en ese momento, sentía.

“Aquel día, mi ya marido, estaba en la calle trabajando. Yo había pasado la mañana recogiendo y haciendo todo lo posible en la casa (pintando, tapando agujeros, limpiando...) y cuando ya llevaba un rato sentada sin hacer nada, me dije: ¿y ahora que hago yo? Ahí fue cuando cogí un lápiz y escribí mi primer párrafo, que luego fueron más hasta que acabé de expresar lo que sentí en aquel momento. Así comencé a llenar cuadernos que tengo guardados, de donde mis hijos han sacado una selección para editar el libro “YO SOY” Del Guadalquivir al mar.”

El primer poema

Me encuentro perdida en mi casa,
no sé qué hacer con mis pensamientos.
Vuelo hacia el vacío.
Cuando vuelvo la cara, más sola me encuentro.

¡Ay! Soledad acompañada
¡qué malo es eso!
Algo busco y no sé,
porque no lo encuentro.
Cuando duermo no sueño,
sueño cuando despierto.

Cuatro joyas me mantienen
en este mundo perverso
cuatro corazones que han salido
de mis adentros.

Tanto sueño, que me transporto
a mi niñez

y pocos recuerdos tengo.

¡Cuántas cosas podría haber hecho
si hubiese tenido conocimientos!
No culpa a nadie de nada
solo al destino, que no he sabido torcerlo.

No sé si soy mala o buena
me confundo en mis adentros.
Me ponen de loca, porque así pienso.
No sé para los demás a qué tengo derecho.
Si se puede saber; de chica
no tenía ni voz ni voto; de mujer
no tenía tiempo; de mayor
he recapacitado. Y ya es tarde
para mis pensamientos.

Cuando me aflige aburrimiento
en el trabajo me centro.
En esos días largos, largos,
que al terminar nada tiene fundamento.

¡Qué bonito veo todo!
¡Qué joven me siento por dentro!
Mamá: - ¿Qué te hubiese gustado ser?
Me pregunta uno de ellos
Enseguida contesto:
- ¿Gustarme? ¡todo!

Cuando veo el arte de mis hijos
no puedo expresar lo que siento en mis adentros
Volaría como una paloma
a publicarlos a los cuatro vientos.


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