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De cuando fuimos negreros y quisimos olvidarlo

El director sevillano Álvaro Begines prepara ‘Cachita, la esclavitud borrada’, un documental que aborda una realidad cotidiana entre los siglos XVI y XIX

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
15 jul 2020 / 12:24 h - Actualizado: 15 jul 2020 / 12:39 h.
"Flamenco","Música","Cine","Historia","Investigación","Antropología","Universidad","Historia","Granada","UNESCO"
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Muchísimo antes de que un periódico abolicionista estadounidense publicara por entregas La cabaña del tío Tom, a mediados del siglo XIX, un autor español que sigue siendo anónimo comenzó nuestra primera novela moderna haciendo una referencia a nuestros propios esclavos sin que le prestásemos demasiada atención. La novela era El Lazarillo de Tormes, publicada en 1554. Antes de que la madre de Lázaro lo entregue a un ciego pedigüeño, el protagonista cuenta que “ella y un hombre moreno de aquellos que las bestias curaban vinieron en conocimiento” hasta que “mi madre vino a darme un negrito muy bonito” que, cuando veía a su propio padre, gritaba, asustado: “¡Madre, coco!”. La reflexión de Lázaro es antológica: “¡Cuántos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a sí mesmos!”.

De cuando fuimos negreros y quisimos olvidarlo

Se calcula que ya a comienzos del siglo XVI, los negros en España, y sobre todo en Andalucía, se calculaban por centenares de miles. No en vano, el mismísimo Cervantes se refería a la Sevilla de su época como “un tablero de ajedrez”, donde abundaban esclavos negros, mulatos y mestizos. Pero, hoy en día, tan solo unos siglos después, nadie puede imaginar que aquí, en nuestro país y en nuestra Sevilla, hubo esclavos negros, los mismos africanos que protagonizaron esa misma esclavitud en buena parte de Europa y América hasta su abolición poco después de que se publicara La cabaña del tío Tom, cuando incluso los liberales españoles que gobernaban en época de Isabel II veían con buenos ojos la esclavitud en las colonias americanas. Para levantar toda esa alfombra histórica, polvorienta y vergonzosa, el director de cine Álvaro Begines, a la sazón guitarrista del grupo de Los Palacios y Villafranca No me pises que llevo chanclas, se ha embarcado en el proyecto de un documental cinematográfico que promete: Cachita, la esclavitud borrada, producido por La Mirada Oblicua.

“La historia se ha escrito según convenía a cada cual”, sostiene Begines. “Si te habías enriquecido de un modo reprobable, no lo ibas a contar, pero al final sabemos de dónde habían salido las riquezas de las élites en España”, subraya, después de una investigación que lo ha llevado a entrevistar para el filme a Aurelia Martín Casares, catedrática de Antropología Histórica y miembro del comité científico internacional de la Unesco sobre la Ruta del Esclavo; a Carlos Bardem, el conocido actor, que también es escritor y acaba de publicar Mongo Blanco, una novela sobre el mayor negrero de España, el malagueño Pedro Blanco, que en la cinta interpreta el actor Salva Reina; a Santiago Auserón, músico y también compositor de la música negra; y a Jesús Cosano, estudioso de la esclavitud en España y autor de Las Negras de la Inmaculada, donde se cuenta la historia de la negra María Gamboa, una esclava que se ganaba la vida cantando y tocando la guitarra después de ser recogida por una familia gitana y que interpreta en la película la actriz cubana Kenia Echenique.

Especial protagonismo adquiere en el documental un personaje histórico como Juan Latino, que nació esclavo pero llegó a convertirse en académico, poeta y profesor de la Universidad de Granada, hasta el punto de que fue retratado por el mismísimo Velázquez. Al personaje lo interpreta el actor español Emilio Buale, de quien cuenta el director que a pesar de llevar tantos años en España sigue siendo sospechoso en todos los controles policiales, porque “sigue existiendo el racismo”.

De cuando fuimos negreros y quisimos olvidarlo

“Hemos rescatado del olvido estos hechos y hemos llegado hasta personajes, tanto esclavos como esclavistas, que nos ha aportado historias sorprendentes y reveladoras con las que descubrir las causas de este lamentable hecho de nuestro pasado”, explica Begines, y añade: “Y documentaremos el triunfo oculto del esclavo, ese extraño y peculiar hito cubano que une a todos e hizo conservar a las personas esclavizadas sus creencias y su cultura, el sincretismo religioso en la Virgen de la Caridad, llamada Cachita”, que es el personaje espiritual de la cinta. La Virgen Cachita es la patrona de un país comunista como Cuba que veneran allí tanto blancos como negros, pero que fue “un hecho que comenzó en nuestras costas, ya que antes de llegar al Caribe era la patrona de Sanlúcar de Barrameda”.

Vergüenzas e influencias

Sostienen los responsables del documental que la esclavitud fue un hecho olvidado voluntariamente en toda Europa no solo por todos los estamos sociales que se beneficiaron, sino también por los que la padecieron, pues contaba como “una brecha psicológica que aún perdura en algunos de sus descendientes”. Por otro lado, social y culturalmente, los esclavos influyeron de una forma clara en muchos territorios europeos. “El flamenco es un ejemplo de ello, pues igual que los sones y las músicas portuguesas, también tiene raíces en la cultura africana”, dice Begines, que insiste en su intención de “hacer partícipe al espectador de los mismos hallazgos y descubrimientos que he conseguido con el equipo de investigación”.


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