«Hace falta un itinerario turístico que aúne Itálica con el Monasterio»

Entrevista a José López, alcalde de Santiponce. Tras varios años, vuelve a la primera línea política gobernando en minoría y con el «bloqueo» de la oposición. Quiere regularizar la situación económica y reparar la piscina o construir una nueva

02 nov 2015 / 20:44 h - Actualizado: 03 nov 2015 / 13:25 h.
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  • José López, nuevo alcalde de Santiponce, durante su entrevista con El Correo de Andalucía. / H. P.
    José López, nuevo alcalde de Santiponce, durante su entrevista con El Correo de Andalucía. / H. P.

José López (IU) tiene experiencia a la hora de gestionar un Ayuntamiento. No en vano, ostentó la Alcaldía entre 1995 y 2007, y ahora, tras varios años apartado de la primera línea política, vuelve a hacerse con el bastón de mando. Eso sí, tiene la difícil tarea de regularizar la situación de las arcas municipales con un gobierno en minoría y una oposición que, según dice, «parece que quiere quemarnos y bloquear» al gobierno local.

—¿Qué le ha motivado a volver a liderar el proyecto de IU tras ocho años apartado de la política?

—Esto es una vocación, me gusta la política porque creo que es la manera de intentar cambiar la sociedad aunque sea un poco. Además, la asamblea de IU Santiponce necesitaba personal para tirar adelante del equipo después del palo que supuso la muerte de José Carbonell –anterior alcalde electo–.

—Gonzalo Valera sustituyó a Carbonell tras su fallecimiento. ¿No quiso él volver a asumir la Alcaldía?

—Yo le insté a que lo hiciera, le dije que diera el paso adelante y que yo lo apoyaría en la candidatura, aunque en puestos más alejados. Pero finalmente no lo hizo, así que entre todos decidimos que fuese yo el cabeza de lista. Pero no me pesa, no busco ninguna recompensa política, únicamente poder estar cerca de mis vecinos, sobre todo de aquellas familias que están pasando penurias.

—¿Cómo de mal lo está pasando la gente en el pueblo?

—Aunque nos duela admitirlo, hay pobreza y 1.389 demandantes de empleo. Se llega a final de mes con dificultades, porque en muchas casas lo único que entra es la ayuda familiar y de ahí tienen que comer todos los miembros. Además hay problemas para pagar la luz y el agua, aunque se les intente ayudar en lo posible desde los servicios sociales.

—¿Qué objetivos se ha marcado para la legislatura?

—En primer lugar, regularizar la situación económica del Ayuntamiento. Eso es indispensable para que en el futuro trabajemos de una manera más desahogada, pagándole a los proveedores y estando al día con las nóminas de los trabajadores. Solo la Junta de Andalucía nos debe medio millón de euros de los distintos planes de empleo desde 2011. Por otra parte, como las inversiones son mínimas y el dinero que viene de fuera es mínimo, para nosotros es fundamental o reparar la piscina municipal, porque sufre grandes pérdidas de agua, o afrontar la construcción de una nueva para tenerla abierta el año que viene, porque este verano la hemos tenido que cerrar.

—¿Podrá cumplirlos gobernando en minoría?

—Lo primero que hicimos al ganar las elecciones fue contactar con el PSOE para ofrecerles un pacto de gobierno o de legislatura. No pusimos ningún tipo de premisa, solo queríamos sentarnos a negociar. Pero a día de hoy ni nos han contestado, y lo que están haciendo es una oposición de bloqueo. No permiten que se apruebe nada, pero tampoco proponen alternativas, parece que quieren quemarnos.

—¿En qué punto está el Monasterio de San Isidoro del Campo?

—El Ayuntamiento mantenía una encomienda de gestión con la Junta, por la que nos pagaban una cantidad todos los meses para poder contratar personal de sala o azafatas, entre otros, para mantenerlo abierto. Pero, desde el 1 de enero de 2014, la Consejería de Cultura no nos paga, lo que nos llevó a reducir el personal a dos a jornada completa y uno a media jornada. No obstante, el nuevo secretario general de Cultura nos ha comunicado que, antes de final de año, habrá una nueva encomienda de gestión con nuevo presupuesto, porque no hay que olvidar que el Monasterio recibe a unas 31.000 personas al año, y mantenerlo abierto supone un beneficio económico para los comercios y bares de la zona, y que complementa a la perfección con las ruinas de Itálica.

—Porque no se puede hablar de Santiponce sin hablar de Itálica, ¿verdad?

—Por supuesto. Pero, aunque supone una indudable inyección económica, también es cierto que tiene algún déficit. Nos parece incongruente, por ejemplo, que dependiendo ambos de la Consejería de Cultura en Itálica no se publicite el Monasterio y viceversa, porque dependen de direcciones generales diferentes. Eso debería crear un itinerario turístico que aumentara las horas de estancia de los turistas en el municipio. Otro de los hándicaps de Itálica es que ocupa una serie de hectáreas que no le reportan nada a Santiponce, un terreno que no es productivo. Por eso, estamos estudiando pedir a la Junta una cierta compensación económica, algo así como la que reciben las localidades que tienen una presa en su término municipal.

—Quedan aún algunos meses para que finalicen las obras de la A-66. ¿Están afectando mucho al tráfico en el municipio?

—Ahora hay más atascos, y la gente está mosqueada, porque siempre hemos dicho que tenemos tres vías para llegar a Sevilla y que estamos en el centro antes que los vecinos de Sevilla Este. Además, ya hemos tenido tres accidentes en la antigua N-630, porque la están utilizando como vía alternativa para desviar el tráfico, y en tan solo 15 días hemos sufrido tres accidentes, aunque nada grave. Eso sí, hay que entender que es por una mejora de la vía, en la que se forman baches a la altura del viaducto, así que los vecinos deben ser pacientes.


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