jueves, 04 junio 2020
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La AP-4 se da por satisfecha, medio siglo después

La ‘pista’, como llama en Sevilla y Cádiz a la AP-4, es desde anoche una autovía gratuita más, después de haber cobrado el doble de todo desde que se inauguraron sus primeros tramos en 1971

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
01 ene 2020 / 09:54 h - Actualizado: 01 ene 2020 / 10:22 h.
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La Autopista del Sur era el nombre oficial de la AP-4, el tramo de 86 kilómetros bajo peajes que unía las provincias de Sevilla y Cádiz hasta anoche, cuyas barreras se levantaron por fin, en un gesto que ha quedado para la historia. Pero aquí, en estas provincias que han sufrido el abuso de prorrogar la concesión gubernamental a la empresa que la explotaba hasta en tres veces más de lo previsto en principio, La autopista del sur es más bien un cuento de Julio Cortázar cuya trama tiene mucho que ver con esta historia: un embotellamiento de años y de gobiernos que ha terminado por concatenar hasta medio siglo pagando en los peajes para viajar más seguro, para huirle a la lentitud de la paralela N-IV o a los peligros que atestiguaban tantos accidentes mortales. En Sevilla y en Cádiz, a esta autopista se la ha llamado siempre “La pista” y su historia, concretamente de 48 años desde que se inauguraron sus primeros tramos en 1971, ha tenido mucho que ver con el cuento de la buena pipa.

Cuando en 1968, el año de tantas revoluciones, se fue a construir un puerto de contenedores en Cádiz, se concibió por primera vez la necesidad de ampliar la conexión viaria con Sevilla. Los puertos gaditanos e Híspalis, el cordón umbilical que a lo largo de la Historia había interpretado el propio Guadalquivir, pero en asfalto de lujo. Y fue así como el Gobierno de Franco adjudicó una obra faraónica que terminó haciendo Dragados Construcciones. En 1972, la autopista quedó abierta en su totalidad, con tres peajes: uno en Las Cabezas de San Juan, otro en Jerez de la Frontera y el último en el Puente Carranza, antes de entrar en Cádiz. Los tres costaban 50 pesetas, de modo que los 2.500 vehículos diarios que pasaban por allí tenían que pagar 300 pesetas si hacían el viaje de ida y vuelta. Hasta ayer, los vehículos ligeros pagaban, solo en Las Cabezas, 7,45 euros; los pesados, 14,55.

El caso es que el decreto de Franco dispuso aquella concesión para 24 años, contando desde 1969, con lo cual la explotación de la autopista debió de haber terminado en 1993, después de la Expo. Sin embargo, las ampliaciones a aquel negocio redondo comenzaron mucho antes: en 1977, el gobierno de Alfonso Suárez aprobó incrementar aquel plazo inicial en seis años más, hasta 1999. De nuevo, mucho antes de que llegara aquel fin de siglo, el socialista Felipe González, en 1986, amplió la cosa en siete años más, de modo que el plazo ya no iba a terminar en 1999, sino en 2006. Entretanto, llegó el gobierno de José María Aznar (PP), que fue el campeón de las prórrogas, pues alargó la historia de la AP-4 en 13 años más, hasta el último día de 2019, que en aquella época era un futuro que anoche mismo pasó, cuando se abrieron las barreras de los peajes (el de Las Cabezas y el de Los Palacios) a las 20.30 horas, tres horas y media antes de lo previsto en los papeles, tal vez como una simbólica compensación a 24 años inesperados cuando todo empezó, es decir, justo el doble de lo pactado.

Vidas de por medio

Las protestas por las prórrogas en la concesión de la explotación de la AP-4 han corrido paralelas al aumento inusitado del tráfico no solo en la propia autopista, sino, sobre todo, en su paralela Nacional IV desde finales del siglo pasado. Si en los últimos años del franquismo apenas circulaban 3.000 vehículos diarios por la pista, en el último lustro lo hacían cinco veces más en el mejor de los casos, 15.000. En determinados fines de semana del verano, la cifra casi se duplicaba. La N-IV, a su lado, se convertía también en un tapón que, para colmo, fue acrecentando el dantesco número de sus accidentes mortales. Solo en lo que va de siglo, alrededor de centenar y medio. Por eso se multiplicaron las reivindicaciones de desdoble de la N-IV, que el Gobierno de Zapatero aprobó en 2006 con más palabras que euros.

La crisis económica, no obstante, frenó todo aquel sueño y tuvo que ser el Gobierno de Rajoy quien aprobara definitivamente la licitación de las obras en 2015, no para toda la N-IV (de Dos Hermanas hasta Jerez de la Frontera), sino para el tramo de 8,3 km que llega hasta Los Palacios y Villafranca. En aquella década de delirio y crisis solapados, se habían multiplicado las protestas, los cortes de carretera, las cartas reivindicativas, oficiales y oficiosas, y, por supuesto, los accidentes mortales. También el cálculo de que aquel desdoble era ya innecesario porque el fin del peaje de la AP-4 estaba ya a la vuelta de la esquina. Sin embargo, más allá de las naturales sospechas de una cuarta ampliación al peaje, fue especialmente el alcalde palaciego quien se encargó de argumentar en cuantos foros tuvo la oportunidad que, a aquellas alturas, había tráfico ya de sobra para las dos vías. La previsión ahora es que el desdoble de estos 8,3 km. de carretera entre Dos Hermanas y Los Palacios, que se adjudicaron en 43,3 millones de euros y que costará finalmente más de 50, termine a finales del próximo verano. Entonces, los palaciegos contarán con dos autovías gratis para llegar a la capital. Otra compensación simbólica a la descompensación de tantas vidas truncadas por el camino.

Brindis a la luna

El alcalde palaciego convocó anoche a su pueblo para que brindase con él frente al peaje, “en el momento histórico” en que se levantaran las barreras. El brindis se parecía, de alguna forma, al de diciembre de 2015, cuando se plantó con algunos de sus concejales entre las estacas que orientaban las delimitaciones de la obra del desdoble de la N-IV. Pero el brindis de anoche ya no fue al sol, sino a la luna, a la última luna del año y de un ciclo que se cierra, ahora que solo quedaba este peaje y el de Las Cabezas, pues en mayo de 2005, un acuerdo de la Junta de Andalucía con la concesionaria de la AP-4 liberó el peaje en el tramo Jerez-Cádiz, que entonces costaba 1,05 euros. De ahí el sentimiento que existía desde Las Cabezas a Sevilla de discriminación. El Gobierno andaluz pagó por eliminar aquel peaje gaditano, hace 14 años, algo más de 72 millones de euros, que se dividirían en pagos para ir haciéndolos efectivos hasta ayer. Aun así, la concesionaria, Aumar, aumentó el precio del tramo Jerez-Sevilla, haciendo que el precio fuese idéntico pese a estar recibiendo también el rescate por parte de la Junta. Pagar también por liberar el resto de la autopista les pareció entonces y luego a los dirigentes de la Junta un precio demasiado alto, teniendo en cuenta los pocos años que quedaban...

Y qué hay de lo mío

El pasado día 30, la víspera del día D, el ministro de Fomento en funciones del PSOE, José Luis Ábalos, junto al delegado del Gobierno en Andalucía, Lucrecio Fernández, se plantó en el peaje de Las Cabezas para anunciar la buena noticia que era de dominio público pero que había que subrayar. Por supuesto allí no estaba el alcalde de Los Palacios, de IU, pero sí todos los demás alcaldes de la comarca: Francisco Toscano, de Dos Hermanas; Francisco José Toajas, de Las Cabezas; Pepe Barroso, de Lebrija; o Francisco José Martínez, de El Cuervo. Este último, al margen de los selfis de todos, se entrevistó allí mismo con el ministro para trasladarle la necesidad de que “nuestro pueblo cuente con los accesos a la autopista tras su liberalización”. “Esta cita”, decía el regidor cuerveño al día siguiente, “ha servido para trasladarle al ministro la urgencia de contar con estas infraestructuras de conexión y acceso a la autopista, ya que son vitales para El Cuervo”.

Los empresarios de algunas de las míticas ventas de carretera de la N-IV, por su parte, como Las Ánimas o El Paisano, están preocupados porque atisban ya el descenso de vehículos por la carretera y, por ende, en sus negocios. En este sentido, algunos de ellos están aumentando sus atractivos y sus ofertas para atraer a la clientela.

La hasta ayer empresa concesionaria, Aumar, filial de Abertis, ha ofrecido recolocar a algunos de sus trabajadores y ha ejecutado un expediente de regulación de empleo (ERE) que afecta, según los sindicatos, a más de un centenar de empleados, sobre todo, de quienes se ocupaban hasta ahora del cobro del peaje. Las cifras de trabajadores bailan todavía. Las centrales USO y UGT aseguran que “queremos reconocer el alto nivel de compromiso de todos los trabajadores de Aumar afectados por el ERE, en esta situación que ni quieren ni entienden, y que nos vemos obligados a asumir por la decisión del Gobierno de eliminar los peajes sin dar ninguna solución para la continuidad de los empleos”.

El ministro Ábalos aseguró este lunes que el ahorro para los usuarios se estima en 80 millones de euros, cantidad que ha surgido de sumar los 60 millones que recibió la concesionaria de la autopista en el último ejercicio y la previsión de usuarios que se alcance. Además, señaló que “43 de los 71 trabajadores de la autopista continuarán trabajando en la empresa que asume el mantenimiento de la AP-4”. No obstante, el año ha amanecido con incertidumbres al respecto aún... Y la extrañeza de ver las barreras de los peajes levantadas, como si llevaran años así.


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