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La buena educación de los robots

El instituto Joaquín Romero Murube, de Los Palacios y Villafranca, se consolida como el centro de referencia en robótica del programa de la administración andaluza ‘Andalucía Profundiza’

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
16 abr 2017 / 21:03 h - Actualizado: 16 abr 2017 / 21:03 h.
"Ciencia","Robótica"
  • El profesor de Tecnología en el instituto Joaquín Romero Murube Paco Ruiz trabaja con sus compañeros. / Á.R.
    El profesor de Tecnología en el instituto Joaquín Romero Murube Paco Ruiz trabaja con sus compañeros. / Á.R.
  • Los alumnos muestran alguno de sus trabajos. / Á.R.
    Los alumnos muestran alguno de sus trabajos. / Á.R.

El instituto de Educación Secundaria (IES) Joaquín Romero Murube, el más pequeño de los cuatro centros de Los Palacios y Villafranca, es ya una auténtica referencia en la región en cuanto al programa de la Consejería de Educación Andalucía Profundiza, que, como su nombre indica, busca indagar en las posibilidades educativas del mejor alumnado más allá de las aulas. «Siempre hemos tenido programas para todos, especialmente para los chicos que no van al ritmo, pero para el que se aburre porque ya conoce de sobra los contenidos que se dan en clase, no había demasiadas opciones, así que el Profundiza es estupendo», explica Paco Ruiz, profesor de Tecnología de este centro palaciego y uno de los docentes más destacados en ese afán.

Tanto, que no solo ha conseguido que haya listas de espera en el pueblo para ingresar en el programa, que se desarrolla en ocho sesiones de tres horas a lo largo de estos dos últimos trimestres, sino que ha entusiasmado a sus compañeros, incluso de otras asignaturas como Física y Química o Historia, para que el Romero Murube, con tres programas Profundiza, sea el más destacado de Sevilla y casi de Andalucía; ha ganado premios con los resultados cosechados; fue finalista el año pasado en la Fantec de Málaga (Feria Andaluza de Tecnología); y, gracias a la nueva ley educativa (Lomce), ha creado en su propio instituto una asignatura que lleva el nombre de su pasión: Robótica.

El director del IES, Javier Marrufo, también se muestra orgulloso. «Podemos asegurar que nuestro centro lidera con éxito su implantación y desarrollo en la provincia de Sevilla desde que se creó y es una razón objetiva para presumir».

Desde hace seis cursos, el Profundiza de Robótica entusiasma a chicos palaciegos que entienden las posibilidades que los robots deparan no para el futuro, sino para el presente inmediato. «Yo quiero dedicarme a esto de mayor, en serio», dice Pedro Hernández, de 14 años, mientras manipula una de las tarjetas de control que, enchufada al ordenador, manda señales concretas a otra pantalla donde ha programado que se informe si los vehículos pueden pasar o no. «Esto puede interesarle a la Dirección General de Tráfico», bromea el profesor. Pero los chicos no se lo toman a broma, porque tienen razones más que suficientes para tener en fe en los propios proyectos que han trabajado con él. Este curso trabajan el robot imitador, que en realidad es un cochecito que hace que lo persigan otros dos siempre a la misma distancia y siempre por un mismo itinerario, como si fuera un tren de conexiones invisibles. «En realidad funciona con un detector», desvela Ruiz, que también enseña a sus 15 pupilos las claves para un contabilizador de coches que pasan. «También funciona con detector, porque lo que me mide es la distancia a la que pasa el objeto, pero de camino va contabilizando todos los que pasan a la misma distancia», explica el profesor.

Los chicos trabajan ya relativamente autónomos, ya cuentan con orientaciones teóricas, pero Ruiz se pasea por las mesas dando orientaciones. El año pasado terminaron un robot clasificador, una máquina provista de dos brazos que clasificaba pelotas de distintos colores en sus distintos recipientes. «Imagínate que la cooperativa de aquí quiere discernir tomates pintones o colorados: pues tendrá que hablar con nosotros porque este robot es excelente para ello», dice medio en broma medio en serio Ruiz, que aunque es utrerano asegura no pedir cambio de destino «porque aquí estoy de fábula».

Los chicos dan fe de ello, después de comprender que ciencia, informática y tecnología se dan la mano para hacer tanto bien. Otro de los robots construidos otros años era un robot ayudante, con dos brazos totalmente manipulables a través de una aplicación de móvil diseñada por el propio Ruiz y pensado para personas con movilidad reducida. «Muchas de las instrucciones se las podemos dar por bluetooth», dice sorprendida Blanca, que aunque quiere estudiar Medicina, no descarta seguir profundizando en cuestiones tecnológicas «cuando esté en la carrera». Luis Manuel no tiene claro qué va a ser mayor, «pero estoy muy contento de haber entrado en el Profundiza porque es los miércoles y el año pasado no podía porque me coincidía con la academia de Inglés», cuenta.

Paco Ruiz ha creado blogs y webs donde explica cada uno de los proyectos de manera didáctica, ha compilado todo el trabajo realizado hasta ahora en manuales incluso digitales que facilitan la labor a los nuevos alumnos y asegura con la amabilidad que lo caracteriza que cualquiera de los robots que «están realizando ellos, porque yo sé cómo hacerlos pero realmente no los había experimentado hasta que no me he puesto con los alumnos, tendrán futuro cuando los patentemos». Los chicos, entre luces, alarmas, cables e interruptores, saben que es absolutamente verdad.


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