Morón ondea la tricolor por el gobierno del 36

Una placa rinde homenaje desde este sábado a los veintitrés hombres del último ayuntamiento republicano de la ciudad

María Montiel marmondua /
14 abr 2018 / 20:05 h - Actualizado: 14 abr 2018 / 20:05 h.
"Guerra Civil Española","República","Memoria histórica"
  • La bandera republicana volvió a los balcones del Ayuntamiento de Morón de la Frontera. / Fotos: M.M.
    La bandera republicana volvió a los balcones del Ayuntamiento de Morón de la Frontera. / Fotos: M.M.
  • Las familias de los concejales republicanos inauguraron la placa.
    Las familias de los concejales republicanos inauguraron la placa.
  • El pleno pronunció una declaración institucional en su recuerdo.
    El pleno pronunció una declaración institucional en su recuerdo.

En un salón de plenos lleno hasta la bandera, el Ayuntamiento de Morón de la Frontera rendía homenaje este sábado a la última corporación republicana que gobernaba la ciudad del gallo antes del levantamiento militar del 36. Un acto emotivo donde se descubría una placa con los nombres de los componentes del último gobierno local republicano. Lágrimas de emoción cuando se descubría a las puertas del salón de plenos la placa rotulada con los nombres y apellidos de estos hombres que han pasado a la historia.

Un acto que el Ayuntamiento, tal y como se aprobó en sesión plenaria del pasado mes de febrero con los votos favorables de PSOE, Ama Morón e IU, ha celebrado coincidiendo con el 87 aniversario de la proclamación de la II República para reconocer a las personas que en julio de 1936 conformaban la corporación municipal.

El último gobierno municipal del régimen democrático de la II República en Morón que estaba conformado por veintitrés hombres. De la veintena de concejales, unos fueron asesinados, otros sufrieron pena de prisión o fueron obligados al exilio y casi todos fueron sancionados con multas. Todas estas personas «pagaron un alto precio por pertenecer a unas formaciones políticas legales y por ser los representantes legítimos de la ciudadanía en una institución democrática», según se manifestaba en el acto. El Ayuntamiento ha querido honrar la memoria de aquellas personas y «dejar constancia de ello a las generaciones futuras, para que prevalezcan en ellas los valores democráticos y eviten que los pasajes más negros de nuestra historia se vuelvan a repetir».

La mañana comenzaba con la colocación de la bandera republicana en el balcón del edificio consistorial. Poco después se daba inicio al acto en el salón plenario que ocuparon hace más de ochenta años estos veintitrés hombres. Tras dar lectura del acuerdo se pasaba a una conferencia, a cargo de Miguel Guardado, sobre los miembros de la corporación municipal de 1936 en la que se ponía nombres y caras a la tragedia. Muchos familiares se levantaban cuando se refería a su pariente para fotografiar las instantáneas que se proyectaban mientras Guardado narraba su vida y los cargos ocupados en el gobierno. Momentos de dolor cuando se comentaba la pena que tuvieron que sufrir en la lucha de sus ideales.

Guardado comenzó la conferencia manifestando que «tras años de dictadura y silencio, hoy se rompe la indiferencia y vamos a hablar con justicia de aquellos hombres». Tras una breve reseña del Morón de la época y un acercamiento histórico, pasaba a relatar, uno por uno, la vida de Miguel, Manuel, Antonio o Juan. Personas trabajadoras –carpinteros, canteros, ferreteros, médicos o maestros– que gobernaban la ciudad poco antes de la guerra civil.

Fue el 13 de julio de 1936 cuando se levantaba la última sesión del pleno cuya alcaldía ostentaba Manuel Olmedo. Una corporación compuesta por veintitrés miembros: nueve concejales del PSOE, seis de Unión Democrática, cinco de Izquierda Republicana y tres del Partido Comunista cuyos proyectos para Morón fueron rotos debido al golpe militar. «Ninguno de aquellos hombres podría prever la tormenta de sangre que acaecería sobre Morón», hacía hincapié este historiador.

Antes de finalizar el acto, Juan Manuel Rodríguez, alcalde de la ciudad, leía el comunicado firmado por PSOE, AMA e IU manifestando que «todos ellos pagaron un alto precio por ser representantes legítimos. Es de justicia reconocer a aquellos que lo dieron todo por la libertad».

De esta manera se pasaba a descubrir una placa conmemorativa en homenaje y reconocimiento por parte de los familiares. Carmen Gamero no ha podido evitar el llanto al descubrir la placa. Viene desde Palma de Mallorca con sus hijos y nietos solo para rendir homenaje a la memoria de su padre, Manuel Gamero, que fue fusilado cuando ella contaba con solo dos años y su hermana un mes. Reconoce que «tenía que venir porque esto lo llevo guardado dentro de mi desde hace muchos años».

Junto a Carmen y otras dos familiares está la hija póstuma de Miguel Giráldez, a quien no conoció en vida pero al que lo recuerda vivo en su memoria. Al igual que tantos familiares de hombres y mujeres que dieron su vida por la libertad.


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