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Solidaridad

El primer héroe sevillano con ELA que salva vidas al morir es de Los Palacios

El hospital de Valme recibe la primera donación de un paciente con ELA de Antonio González, un camionero palaciego que se ha despedido con 50 años pero cuyos riñones e hígado sirven para mejorar la esperanza de vida de tres personas que siguen aquí

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
06 jul 2021 / 12:54 h - Actualizado: 06 jul 2021 / 12:58 h.
"Solidaridad","Cáncer","Infancia","Donación"
  • Antonio González y Eva Mayo.
    Antonio González y Eva Mayo.

Que su hijo Juan José, estudiara lo que estudiara, quisiera ser camionero como su padre, solo por la imagen romántica que tenía de él al volante en ese tiempo sin tiempo que fue su infancia, dice mucho de la capacidad que tenía Antonio González para ejercer de padre. Lo corrobora su hijo mayor, Antonio Jesús, cuando recuerda que “mi padre sentenciaba con una sola frase y todos estábamos de acuerdo en que lo que decía era así, no porque hubiera que obedecerlo, sino porque acertaba plenamente”. “Colocaba un vaso aquí y todos sabíamos que no había mejor sitio”, señala un hijo ya no tan roto por el dolor, “como hace dos o tres semanas, cuando le insistíamos en que se lo volviera a pensar”, recuerda su madre, Eva Mayo, ahora viuda y con tres hijos, sino asombrado, como el resto de la familia, de que el último gesto de su padre no solo lo haya convertido en un héroe sin capa, sino que los haya consolado en la idea de que merece la pena vivir para seguir multiplicando la vida.

El primer héroe sevillano con ELA que salva vidas al morir es de Los Palacios
Antonio González y Eva Mayo.

Antonio González –toda una vida trabajando en empresas de transporte y muy querido en su pueblo, Los Palacios y Villafranca- cumplió 50 años el pasado mes de enero, pero empezó a sufrir los efectos devastadores de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) a finales de 2013. En 2014 tuvo que ayudarse de muletas. Y en 2015 iba ya en un carrito de ruedas. Su familia ha luchado como ninguna otra a favor de la necesaria investigación de una enfermedad que aniquila el cuerpo y deja intacta la mente. Fue el pasado mes de abril -en su última revisión- cuando Antonio hizo pública una doble intención: “dejar de sufrir y que sus órganos sirvieran para salvar otras vidas”, refiere su mujer. “Yo estoy segura de que esa decisión la tenía él tomada desde hacía años, pero no la dijo hasta entonces, y por mucho que le insistimos, no cambió de opinión”. “Era un adelantado y ha sido artista hasta para morirse”, subrayan sus hijos.

“Yo sé que él sigue a mi lado, porque estoy con una paz muy grande”, señala Eva. “Le prometí que seguiría luchando contra la ELA y así será”.

“Un último acto de generosidad”

Antonio González fue generoso toda su vida, pero una nota inédita del equipo médico que se ha encargado de su despedida en el hospital universitario Virgen de Valme da fe de ello: “Se trata de la primera donación de órganos en asistolia de un paciente diagnosticado de ELA, consecuencia de una decisión del propio donante como “último acto de generosidad en la fase final de su enfermedad”.

El primer héroe sevillano con ELA que salva vidas al morir es de Los Palacios
Eva Mayo.

El hospital sevillano ha podido acogerse a esta donación a través de su programa en asistolia implantado hace ahora tres años. Se trata de una modalidad conocida como donación a corazón parado, que supone una mayor complejidad logística y organizativa que la donación más extendida, la de la muerte encefálica, pero que constituye una importante alternativa para reforzar la cobertura de las necesidades de la población en espera de trasplante, según explica el propio hospital en una nota de prensa. El programa de donación en asistolia recoge entre los requisitos más importantes de donación de paciente con ELA ser menor de 70 años y no haber padecido cáncer ni enfermedades transmisibles. También excluye a los pacientes con ELA de origen genético, según el coordinador de Trasplantes de Valme, Antonio Campanario. Por otro lado, es necesario que el fallecimiento se produzca en el hospital en condiciones controladas, para poder proceder a la extracción y correcta conservación de los órganos.

Antonio, un campeón

La ELA presenta una media de supervivencia de tres a cinco años. Sin embargo, Antonio González ha sobrevivido ocho años. “Ha sido un campeón desde el principio hasta el final”, dice Eva. Aunque la enfermedad produce la paralización de la musculatura, mantienen intacta su capacidad cognitiva, por lo que muchos pacientes programan su final, optando algunos de ellos por donar sus órganos. Si es así, los sanitarios les explican qué tienen que hacer para donar, la necesidad de fallecer en el hospital y su traslado a una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), proceso por el que pasó el palaciego en sus últimas semanas de vida.

La donación de Antonio González ha conseguido mejorar, directamente, la esperanza de vida de tres personas a través de la recepción de los dos riñones y el hígado. El Valme activó un amplio dispositivo con la intervención de diversas especialidades médicas y enfermería del propio centro. Además, se les sumaron varios equipos quirúrgicos para la extracción de órganos de los hospitales receptores. A este respecto, el intensivista Antonio Campanario ha señalado la satisfacción de todo el equipo por la viabilidad de los órganos extraídos.

La donación llevada a cabo mediante perfusión regional normotérmica ha estado controlada con ECMO (oxigenador de membrana con circulación extracorpórea). La técnica empleada consiste en establecer una circulación extracorpórea tras la canulación de arteria y venas femorales, protegiendo así los órganos que van a ser donados. El dispositivo hace posible que, tras el fallecimiento del donante, la sangre se oxigene y llegue a una temperatura adecuada, permitiendo la preservación de los órganos que se vayan a trasplantar.


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