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«En un país con tanto paro falta formación para técnicos en seguridad electrónica»

JUAN MIGUEL DOMÍNGUEZ CANSINO. Director general de Newsecuritytechnics. La sofisticación tecnológica y las patentes en sistemas electrónicos de seguridad son también ‘marca Sevilla’ gracias a la labor durante 30 años de pioneros como este empresario de Alcalá de Guadaíra.

Juan Luis Pavón juanluispavon1 /
06 may 2017 / 18:15 h - Actualizado: 06 may 2017 / 18:24 h.
  • Juan Miguel Domínguez Cansino, en la sede central de su empresa de seguridad electrónica. / Manuel Gómez
    Juan Miguel Domínguez Cansino, en la sede central de su empresa de seguridad electrónica. / Manuel Gómez

«El éxito no se logra solo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización». Es la frase que preside el dossier corporativo de la empresa sevillana Newsecuritytechnics, y que, en el fondo, sintetiza los 30 años de trayectoria de Juan Miguel Domínguez Cansino como profesional, investigador y empresario especializado en los dispositivos y sistemas electrónicos de seguridad con tecnología propia made in Sevilla. Con sede central en un polígono de Alcalá de Guadaíra, y con su red de delegaciones por España, es una empresa con 65 trabajadores en plantilla, y su facturación en 2017 rondará los seis millones de euros.

¿Cuáles son sus orígenes?

Soy de Alcalá de Guadaíra, nací hace 55 años. Mi padre era operario en la fábrica de cemento que hay en nuestro término municipal, mi madre se dedicaba al negocio familiar de venta de joyería al por menor. Toda mi etapa escolar la realicé en Alcalá, primero en el colegio de los Salesianos, después en el instituto.

¿Tenía vocación por la electrónica?

La primera carrera que hice fue Magisterio, no lo acabé. Me fui a la mili, y al retornar, decidí estudiar ingeniería técnica y electrónica. Como había perdido el hábito de estudiar, empecé matriculándome en FP de Electrónica de Comunicaciones en el Politécnico de Sevilla, y ya después pasé a la carrera de Ingeniería. La llevé a cabo mientras trabajaba, porque Esabe Express, que era entonces la empresa española más importante en temas de seguridad, convocó en Sevilla una oferta de empleo para tres puestos de trabajo. Accedí gracias a lo que había aprendido en FP, me destinaron al departamento de ingeniería electrónica para la seguridad, y me gustó tanto ese tipo de trabajo como las perspectivas profesionales que se abrían por entonces.

¿Cómo dio el paso de asalariado a empresario?

Cuando llevaba varios años en Esabe Express, con unos compañeros de trabajo monté en 1988 la empresa Segurycontrol. Dentro de ella, monté un departamento de ingeniería para crear productos electrónicos que no existieran en el mercado de la seguridad, para soluciones que nos pedían los clientes. Y llegamos a un acuerdo con la empresa norteamericana Ademco, de centralitas, detectores, etc. Les diseñamos software para la integración de sus instalaciones, y le vendimos durante muchos años. Después, esa empresa fue absorbida por el gigante Honeywell, que tiene su propio departamento de ingeniería electrónica.

¿Consiguieron más clientes en Estados Unidos?

Sí, todo mi esfuerzo por innovar nos permitió crear y patentar un teclado para gestionar desde internet cerraduras de alta seguridad, de las que van en cámaras acorazadas y cajas fuertes. Con un navegador estándar podías acceder al sistema y gestionarlo: dar de alta o de baja, iniciar el retardo de la cerradura para su apertura, manejarla al cien por cien... Con mi patente, llegamos a un acuerdo con la empresa norteamericana Sargent and Greenleaf. Con ellos, durante diez años, se comercializaron tres desarrollos nuestros de ingeniería electrónica. Y ese departamento al que me refería antes dio pie en 2001 a dejar Segurycontrol (que ya no existe) y crear mi empresa actual, Newsecuritytechnics (NST).

En un sector como el de la seguridad, ¿cómo es la relación entre las pequeñas empresas y las grandes?

El 60% del mercado está dominado por pocas empresas grandes. En ese contexto, hemos de aprovechar una ventaja: nuestra agilidad para movernos y tomar decisiones con rapidez. Soy el director general de la empresa y me siento con un cliente. Probablemente, el dueño de una multinacional no se reúne con el 95% de los clientes. La desventaja para empresas como la nuestra es lograr capacidad de implantación territorial, pues cuesta mucho dinero. Nuestras primeras delegaciones las montamos en Madrid y Valencia. Después, cuando logramos en 2008 un cliente como Mercadona, ya hemos podido crecer más en paralelo al crecimiento de un cliente de esa envergadura.

Dígame otra ventaja y otra desventaja, en ese toma y daca entre el pequeño y el grande.

Es una ventaja, para aportar calidad, que todo nuestro personal es parte de nuestra organización, y formado por nosotros. Muchas grandes empresas tienden a subcontratar. También lo podríamos hacer, pero entonces le pierdes el hilo a las necesidades del cliente. Nuestros técnicos están dando servicio directamente en sus sedes, y si no están formados a nuestra manera, no sabemos qué está pasando allí. La desventaja es que competir con la imagen de marca de las grandes es muy complicado, y acceder a clientes importantes nos resulta más difícil. Por eso nos conviene buscar empresas emergentes con las que se genere una fuerte confianza mutua para crecer conjuntamente.

¿La banca fue el sector donde en España lograron inicialmente más clientes?

Sí, porque yo procedía de Esabe Express y tenía el conocimiento sobre las necesidades de seguridad de las entidades bancarias en su enorme red de sucursales. A lo largo de nuestra trayectoria, durante veinte años fuimos proveedores tanto de la Caja San Fernando como de El Monte. Cuando la Caixa se quedó con Cajasol, en quince días rescindieron el contrato y dejamos de ser proveedores. Nosotros, desde 2007, ya habíamos comenzado a buscar muchos más clientes fuera de la banca, empezamos a percibir que era un sector que iba a reconvertirse. Se han cerrado tantas sucursales en España, y se han desmontado tantas cajas fuertes de alta seguridad que están almacenadas en perfecto estado y homologadas, que la fabricación de cajas fuertes no es negocio en España, porque es enorme el ‘stock’ de material válido para ser reutilizado.

¿Y los dispositivos electrónicos para esas cajas fuertes también se reciclan?

Se ha reciclado mucho material en España. Ya no es posible porque la entrada en vigor de normativa europea sobre equipamientos de seguridad, obligando a todas las empresas a estar conectadas a centrales receptoras de alarmas, ha motivado la actualización de sistemas y materiales. Eso nos ha dado una pequeña ventaja a las empresas que instalamos y gestionamos esos sistemas, y esas centrales, que han de tramitarse y estar en comunicación con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

¿No ha querido abarcar también el sector de los vigilantes de seguridad?

Solo hemos estado homologados para seguridad electrónica. Sé que la mayor parte del negocio en el sector de la seguridad privada está en el ámbito de la vigilancia mediante personas, que puede suponer, en facturación en España, más de 2.000 millones de euros, de los 3.900 millones de euros que suma nuestro sector en su conjunto. Donde sí vemos para nosotros una oportunidad de desarrollo es en la formación, y ya nos hemos homologado en el Ministerio del Interior como centro formativo. No solo para nuestras propias necesidades de personal, pues nos resulta muy difícil encontrar especialistas, dado que en ninguna escuela de ingeniería se enseñan estos temas de seguridad. Sino también porque, según la nueva ley de seguridad privada (de la que aún tiene que desarrollarse su reglamento), se va a exigir que todos los profesionales de la seguridad privada, incluidos los operadores de centrales receptoras de alarmas, y los técnicos de las empresas instaladoras, han de estar formados mediante la regulación del Ministerio del Interior.

Es paradójica esa falta de formación reglada en seguridad, cuando la seguridad se está convirtiendo en un concepto esencial de los discursos políticos y de las preocupaciones sociales: seguridad de las fronteras, de la identidad digital, del comercio electrónico, de las operaciones bancarias, de la lucha antiterrorista, de los procesos electorales...

De momento, para tener en nuestra empresa profesionales de la seguridad electrónica, o los formamos nosotros o no los hay. Eso comporta contratar a personas con un contrato de categoría y salario profesional pero cuyo rendimiento no será efectivo hasta un año después, y tenemos que asumir ese coste, cotizaciones sociales e impuestos incluidos, sin que podamos contar con la colaboración del Estado para mitigar ese sobreesfuerzo en nuestros balances.

El sector de la formación es inmenso y, sin embargo, de muchas actividades profesionales ligadas a la innovación no existe formación reglada. ¿Entiende esa desajuste entre el mercado laboral y el académico?

No lo entiendo, con el paro que hay en este país. La única manera de hallar fácilmente profesionales cualificados es que en algún lugar se imparta tu especialidad. Necesitamos gente formada, porque a lo largo de todo el año estamos contratando, para atender nuestro crecimiento y nuestra red de delegaciones. Sin embargo, contratar un profesional ya formado en lo nuestro es una tarea casi imposible, por falta de especialistas. Las Administraciones Públicas pueden contar con empresas como la nuestra para remediar esa carencia.

¿Cuáles son sus estrategias a medio y largo plazo para dar servicio a los clientes, a tenor de la evolución tecnológica?

El sector de la seguridad no es demasiado proclive a muchos cambios en sus productos y dispositivos. Hay sistemas contra intrusión que se desarrollaron hace 20 años, han ido evolucionando, pero sin variar lo esencial. Lo que más ha evolucionado es el uso de las telecomunicaciones, integrando cámaras digitales, telefonía móvil, etc. Nosotros, además de seguir avanzando técnicamente, donde queremos mejorar más es en la gestión del negocio, creando un modelo que permita dar el servicio de la máxima calidad al cliente a un precio lo más económico posible, y con el que se gane dinero. Decirlo es bien fácil, hacerlo es complicado.

¿Cómo lo están intentando?

Estamos trabajando junto con un partner de Microsoft en la implantación de un sistema de gestión global de la empresa que nos permita reducir al mínimo toda la gestión administrativa para que la hagan las máquinas. Si somos capaces de darle a las máquinas lo que necesitan, en eso estamos también. Para aumentar la productividad por esa vía, es fundamental la formación de nuestros profesionales, implicar a los proveedores y tener claro que el cliente es quien determina si tu empresa sigue o no sigue dándole servicio.

¿Se están incorporando a la ciberseguridad?

Aunque está más relacionada con la informática y con la transmisión de datos, ya no podemos desligarla de la seguridad privada. Porque montamos dispositivos que incluyen comunicación para que alguien se ponga en marcha en la Policía, la Guardia Civil o quien corresponda. El año pasado, yo realicé on line un curso de ciberseguridad. Y toda la plantilla de mi empresa va a formarse en esos temas, para tener los conocimientos suficientes que permitan entender los riesgos y prevenirlos. Por ejemplo, la seguridad en las transmisiones. Honeywell ya ha sacado un sistema de circuitos cerrados de televisión y cámaras que llevan un protocolo de encriptación y algoritmos de seguridad para que no se pueda acceder a través de internet a las imágenes de esas cámaras. O para que no las puedan bloquear, o para que no hundan tu servidor y tus comunicaciones por una invasión de peticiones de información, que es uno de los delitos que se cometen con más frecuencia.

Va de suyo que una empresa de seguridad tiene que demostrar a sus clientes que sabe gestionar su propia seguridad.

Nosotros ya superamos el riesgo que comporta la documentación en papel. Ya hemos abandonado la impresión en papel. Antes teníamos que transportar papeles entre delegaciones y la central. Ahora trabajamos solo con datos digitales, ya sea para gestionar los partes de trabajo y la contabilidad, o para toda la información técnica. Aplicamos nuestro conocimiento para tener a salvo los datos, y planes de seguridad para evitar que alguien externo nos impida acceder a nuestra propia información. Y todo auditado por la Agencia de Protección de Datos, en relación a ficheros de terceros.

Como experto, ¿qué opina de las aplicaciones que se están comercializando para gestionar desde el teléfono móvil la casa, el coche,...? ¿Y si te roban el móvil?

Esa no es la seguridad que nos gusta a nosotros. Hay empresas que, con esos dispositivos, están haciendo ver a la población que es muy cómodo con un mando a distancia controlar tus bienes. Te lo venden como una ventaja, pero acrecientas el riesgo de poner en manos de alguien malo tu sistema de seguridad. Hay otros métodos mejores para preservar la intimidad y que no te usurpen la identidad: sistemas biométricos, de huella dactilar, de iris, de reconocimiento facial,... La primera medida de seguridad es aplicar el sentido común. Todavía hay personas que le ponen etiquetas a las llaves de su llavero, dando pistas sobre su domicilio.

¿Cómo será el porvenir de la sociedad sevillana, entendida como un todo en su área metropolitana?

Tengo muchas dudas, estoy decepcionado porque observo una actitud muy conformista. Si Sevilla solo tiene una línea de Metro, no hay que echarle toda la culpa a los políticos. La sociedad sevillana no exige más y se conforma. Han desaparecido muchas empresas industriales y la sociedad se conforma con basar la economía en los servicios y el turismo. Pero a la vez no hay camareros que sepan hablar inglés, o francés, o alemán. ¿Ese conformismo frena a las personas de talento para arriesgarse a emprender?

En el ámbito profesional y empresarial, veo a mucha gente válida, con talento y con buenas ideas, pero que se limita a abarcar muy poquito. Faltan inversores, faltan acciones para situarse bien en el ámbito de la comercialización. Si nosotros no hubiéramos hecho un gran esfuerzo montando delegaciones, era imposible llamar la atención de clientes grandes e importantes. Y hay una regla básica: una empresa es importante siempre que tenga clientes importantes, proveedores importantes, y convierta en importante a su plantilla de profesionales. Esa visión falta en muchos ámbitos de la sociedad sevillana, es lo que percibo. Mientras tanto, los políticos están en otro mundo, con sus historias, lejos de la realidad.

¿Recibe peticiones desde los centros educativos para que divulgue su saber hacer empresarial y profesional?

Tampoco hay especial interés en las universidades y en los institutos para que expliquemos nuestro sector, y las expectativas de futuro, y cómo abrirse camino. Me encantaría difundir mis conocimientos y experiencias, y meter ilusión a los chavales para que tengan iniciativa y monten empresas.


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