domingo, 24 mayo 2020
22:04
, última actualización

Jardines mediterráneos, jardines de secano

05 mar 2017 / 08:58 h - Actualizado: 05 mar 2017 / 08:58 h.
"En el jardín"
  • Distintas imágenes de jardines mediterráneos. <br />/ Fotos: Marta Puig y Miguel García Ovejero
    Distintas imágenes de jardines mediterráneos.
    / Fotos: Marta Puig y Miguel García Ovejero
  • Jardines mediterráneos, jardines de secano
  • Jardines mediterráneos, jardines de secano
  • Jardines mediterráneos, jardines de secano

Habitamos una pequeña porciónde la tierra... viviendo alrededordel mar como las hormigas y las ranas alrededor de un estanque.

Sócrates, Fedón de Platón, s.V a. C.

La jardinería Mediterránea es mucho más que un simple elemento más dentro de una lista [italianos, japoneses...]. Es una forma de vivir en armonía con la tierra sin efectos artificiales o grandes despilfarros. Nace de la larga relación de los hombres con la tierra, es a la vez frugal y fructífera, sirve múltiples propósitos y ofrece numerosos placeres a lo largo de todo el año». (Mediterranean Gardens: A Model for Good Living, Louisa Jones, 2013)

La jardinería mediterránea vive hoy en día en sintonía con nuestra creciente concienciación ecológica, creatividad individual y participación ciudadana. Pero, por encima de todo, perpetúa una asociación que ha permanecido en pie durante mucho tiempo entre los seres humanos y su entorno y que además ha sido contrastada por milenios en los países del Mediterráneo.

Jardines de secano

El principal desafío de la jardinería mediterránea es el uso eficiente del agua. Siempre ha sido así. Aunque ahora hay que sumar el creciente aumento de la temperatura en el planeta que hace menos predecible los ciclos de sequía. Pero igualmente, esta climatología sigue caracterizándose por sus veranos calurosos y secos, y sus inviernos moderados que traen lluvia en cantidades variables. Por eso el conocimiento de la flora de las regiones climáticas mediterráneas y su cultivo eficiente es fundamental y esas buenas prácticas tienen unas reglas que si se siguen hacen que tener un jardín así sea posible.

Un jardín de secano es simplemente aquel jardín que recibe muy poca o absolutamente nada de agua en verano y que utiliza plantas que se adaptan a veranos típicamente secos –característicos de las regiones mediterráneas que no sólo incluye las zonas que están alrededor del mar que le da nombre sino también el cinturón de lluvias del Cabo de Sudáfrica, la zona costera de centro y sur de California, Chile central y el sur y sudeste de Australia.

En estos jardines se pueden plantar: árboles (granados, algarrobo, cercis siliquastrum), arbustos (filirea, arrayán), trepadoras (solanum jasminoides, glicinia, parra), sub–arbustos (incluye muchísimas plantas aromáticas), bulbos (azucenas, allium, amaryllis belladona), plantas anuales de floración invernal y primaveral y algunas herbáceas perennes (achilleas, verbenas, milamores) –que mueren y reviven al año siguiente–.

Y ¿qué no se puede plantar? Césped y plantas de climas atemperados, que morirán si no se les riega en verano. Mi consejo (y el de cualquier paisajista o jardinero si esto te preocupa): reduce la superficie de éstas todo lo que puedas. Tampoco debemos olvidarnos del invierno, otro gran condicionante –pues algunas plantas son ideales para veranos secos pero no tolerarán helada alguna–.

Es curioso como estas plantas son capaces de sobrevivir. Hay dos mecanismos diferenciados: por un lado están los bulbos primaverales –que terminan su floración y desaparecen debajo del suelo– (colchium, sternbergia, ciclamen y tulipanes por nombrar unos pocos) y las plantas anuales de floración –que se reproducen por semilla y mueren cuando comienza el calor–; y, por otro lado, las plantas mediterráneas que aguantan la sequía del verano porque restringen su período de crecimiento a las épocas en las que pueden contar con el agua de lluvia. Así pues en verano suspenden por completo su crecimiento.

Además, muchas tienen hojas coriáceas, brillantes, pubescentes –suaves– o plateadas que les ayuda a reducir la pérdida de agua a través de sus hojas –e incluso sus tallos–. Pero aún con eso la variedad de sus follajes y estructuras hace que muchas sean capaces de conservar la belleza de sus formas aun incluso cuando no están en flor (adelfas, lentiscos, romeros) y las hace perfectas para dar forma a la estructura de un jardín.

La realidad es que una vez establecidas en el terreno muchas plantas de secano no necesitarán nada de agua a lo largo del verano (lavandas, phlomis, jaras y muchas salvias). Si se riegan habrá especies que puedan morir rápidamente, otras sobrevivirán pero reducirán considerablemente su vida y a algunas les resultará absolutamente indiferente, de ahí la importancia de combinarlas bien. Pero en la mayoría de casos muchas de ellas se beneficiarán de un riego en profundidad en intervalos –espaciados– apropiados, por ejemplo una vez al mes. Ahora bien, durante el primer verano, o inclusive el segundo, antes de estar perfectamente establecidas (habiendo desarrollado un buen sistema radicular y estando adaptadas a su nuevo terreno y ubicación), las plantas recién plantadas necesitarán de un riego profundo una vez cada 2 o 3 semanas más o menos.

La razón fundamental de esto es que al aplicar frecuentemente pequeñas cantidades de agua se fomenta el crecimiento de las raíces cerca de la superficie del suelo, mientras que la administración muy espaciada en el tiempo de gran cantidad de agua ayuda a ésta a penetrar en el terreno en profundidad fomentando que las plantas conduzcan sus raíces más al fondo y permitiéndolas a la larga aguantar mucho mejor la sequía.

Algunos consejos

Una buena forma de hacer un riego en profundidad es haciendo un gran alcorque, de unos 20cm de profundidad, alrededor de la planta en el momento de la plantación (alrededor de una sola planta o de un grupo). Al regar se llena de agua el alcorque hasta el mismo borde y se deja filtrar gradualmente en el terreno.

Procura plantar en otoño de manera que las nuevas plantas puedan beneficiarse de las lluvias del invierno durante su primera estación de crecimiento. Si no deberás suplir la falta de agua con riegos más frecuentes.

Selecciona plantas pequeñas y fornidas y no te sientas tentado a comprar grandes especímenes en plena floración. Las plantas pequeñas se establecerán mucho mejor y más rápido y en un par de años es posible que hayan superado a algunas más grandes que no pudiste resistir y acabaste comprando.

Las plantas de climas secos odian estar con los pies húmedos en invierno –en suelos que retengan mucha humedad–, por lo que necesitan suelos que drenen bien. Para asegurarte de que tienes un buen drenaje, cultiva el terreno en profundidad antes de plantar y si tu suelo es muy pesado –arcilloso– incorpora cantidades abundantes de gravillas para horticultura, arena de río lavada y gruesa, o gravas (rocas angulosas) de 2,5 a 5 cm de tamaño.

Para prevenir la pérdida de agua por evaporación de la superficie del suelo cubre éste con una capa gruesa, al menos 10cm, de acolchado (mulch). Puede ser orgánico (por ejemplo residuos de jardinería triturado) o inorgánico (por ejemplo grava o guijarros (cantos rodados, piedras). Los acolchados inorgánicos tienen la ventaja de que drenan libremente y por lo tanto son adecuados para plantas a las que no les gusta la humedad del invierno –muchas plantas cuyo hábitat natural es rocoso tales como las laderas, colinas y cerros del paisaje mediterráneo–. Deja el alcorque libre de acolchado durante el primer año. ~

Marta Puig de la Bellacasa es ingeniera agrónoma y paisajista. Ha trabajado en España y en el Reino Unido. Diseña jardines y proyectos de paisajismo, colabora con estudios de arquitectura y escribe asiduamente en su Blog Domingo en el Jardín.


Consultorio financiero en El Correo de Andalucía Marcaje al Empresario en El Correo de Andalucía Edictos en El Correo de Andalucía
Todos los vídeos de Semana Santa 2016