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«Sevilla y su provincia podría convertirse en un referente mundial del patrimonio organístico»

Entrevista a Abraham Martínez Fernández, maestro organista y organero

10 nov 2021 / 04:00 h - Actualizado: 10 oct 2021 / 04:00 h.
"Música"
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El músico sevillano Abraham Martínez Fernández es maestro organista y un apasionado de la música sacra. Participa en el I Curso Nacional de Interpretación para Música de Órgano, organizado por el Instituto Español del Órganos Históricos (IEOH), que se celebra en Sevilla hasta el 11 de octubre en colaboración con la Fundación Alqvimia Musicae, de la cual es su fundador. Es titulado como Profesor Superior de Órgano, Dirección de Coro y Musicología, además de restaurador y constructor de estos instrumentos musicales históricos.

P- En Sevilla se está desarrollando el primer curso de música de órgano que celebra el Instituto Español de Órgano Histórico, ya que es la primera ciudad a nivel mundial con el mayor patrimonio de estos instrumentos históricos.

R- Así es, hace unos años elaboré una investigación sobre esta temática y el resultado fue que Sevilla y su provincia acumulan el mayor patrimonio artístico-musical del mundo en cuanto a órganos históricos; es decir, que datan de los siglos XVII, XVIII y XIX. La mayoría están en mal estado de conservación y necesitan ser restaurados. Antequera también está casi a la par de Sevilla en patrimonio organístico. La gente cree que donde hay más órganos es en Alemania, pero no es así. Con respecto al curso, es de gran nivel académico y musical, lo organizamos conjuntamente Alqvimia Musicae y el IEOH. Cuenta con la colaboración de la Universidad de Sevilla y la Diputación Provincial. Incluye clases magistrales, conferencias prácticas y conciertos.

P- Participa activamente en este curso, presentando diversos órganos, como el de Iglesia de la Purísima Concepción, en Gilena, construido en el siglo XVIII y posteriormente reconstruido por usted en 2015. Además, interviene en un coloquio en el Oratorio de la Escuela de Cristo, donde también hay un órgano de 1887 que restauró en 2014.

R- Sí participo como organero y músico, pero no imparto clases. Es un curso nacional de gran calidad y en, mi condición de fundador de Alqvimia Musicae y miembro de la junta directiva del IEOH, se ha establecido un convenio entre ambas instituciones para promover actividades e investigaciones para la recuperación de un patrimonio musical inédito, olvidado y poco difundido, como es el caso de los órganos históricos. Durante el desarrollo del curso se están utilizado para impartir las clases ocho órganos que yo me he encargado de afinarlos. Es un regalo que hace la Fundación Alqvimia Musicae, ya que el trabajo de afinación es muy caro. El domingo 10 de octubre, de 22:15 a 22:50 horas, está programado un coloquio en el Oratorio de la Escuela de Cristo, a cargo de los organistas Eudaldo Dantí y Pablo Taboada y participo como organero y organista. El lunes 11 salimos con los alumnos del curso hacia Gilena y presentaré el órgano que existe en esta localidad sevillana que lo restauré en el año 2015.

P- ¿Cuáles son los órganos que se van a visitar y utilizar para dar las clases?

R- En Sevilla capital los que están en los conventos de Santa Marta (el de la Encarnación de las hermanas agustinas), Santa Ana y Santa Inés, así como en las iglesias de Santa Cruz y la Escuela de Cristo, y en iglesia desacralizada de San Luis de los Franceses, propiedad de la Diputación de Sevilla. En la provincia, los órganos de las iglesias de la Purísima Concepción de Gilena y de Nuestra Señora de la Asunción de Alcalá del Río, ambos del XVIII.

P- ¿En Sevilla y provincia qué órganos son los de mayor calidad?

R- Bueno, hay que diferenciarlos por la calidad y no tanto por el tamaño. Yo destacaría en Sevilla los órganos históricos de la Iglesia Colegial del Divino Salvador y de la Iglesia de Santa Cruz. En cuanto a sonido el más bonito es el órgano del Convento de Santa Ana y también el de las monjas de la Encarnación (Santa Marta), en la Plaza Virgen de los Reyes. El mueble del órgano del Convento de Santa Inés es el más artístico, ya que parece un cuadro. En la provincia el de Gilena, el de la Iglesia de San Juan Bautista de Marchena y muy importante el de la Iglesia de Nuestra Señora de la Oliva en Lebrija (construido en el siglo XVIII por Diego de Orio, el único hecho por este afamado organero de La Rioja que se conserva en Andalucía).

«Sevilla y su provincia podría convertirse en un referente mundial del patrimonio organístico»

P- El gran patrimonio organístico sevillano es impresionante, ¿Cuántos órganos históricos hay?

P- Unos 140 instrumentos, 61 en la capital y 79 en la provincia.

P- Es curioso el desconocimiento generalizado que existe sobre este rico patrimonio artístico-musical. Yo misma no sabía que existía un órgano antiguo en la Escuela de Cristo en pleno barrio de Santa Cruz (callejón Carlos Alonso Chaparro).

R- Sí, por desgracia, se conoce poco este importante y riquísimo patrimonio. Uno de los objetivos de la Fundación Alqvimia Musicae es precisamente difundir y acercar el órgano histórico al público. El órgano del Oratorio de la Escuela de Cristo es de Cavaille-Coll (1885) y lo restauramos en el año 2014. El instrumento fue trasladado desde la Abadía benedictina de Kergonan (Francia) a Sevilla.

P- La Sevilla sacra, como bien ha escrito el catedrático Ramón Reig, puede ser un excelente reclamo no solo para personas de fuera, sino de la misma ciudad que desconocen verdaderas joyas del patrimonio religioso, como son los órganos históricos. Es un factor muy relevante para el turismo de altura y de calidad al que la ciudad aspira. ¿Qué opina al respecto?

R- Pues que estoy totalmente de acuerdo. Sevilla y su provincia podría convertirse a nivel mundial en un referente en este tema. Las iglesias y conventos sevillanos albergan el mayor número de órganos históricos del mundo, en un 99% de los casos se encuentran en estos lugares. Hay que tener en cuenta que históricamente los órganos eran muy importantes en las celebraciones religiosas, servían para acompañar la liturgia y había un maestro organista. La Iglesia compraba el instrumento y el organista tenía un sueldo hasta la Desamortización de Mendizábal que eliminó todo. Esta importante tradición cultural no se ha conservado, ni recuperado posteriormente. Sin embargo, otros países como Alemania sí dan mucha importancia a estas costumbres del pasado y potencian la utilización del órgano en centros religiosos y no religiosos. Por ejemplo, es inaudito que el Teatro Maestranza no tenga órgano, ni tampoco los auditorios que se han hecho en Sevilla.

P- José Enrique Ayarra, que fue organista de la Catedral de Sevilla desde 1961 hasta su muerte en 2019, decía que el órgano es el instrumento más caro que hay, así como su mantenimiento y que la carrera de organista es larga y su futuro complicado porque no todas las iglesias pueden pagar a un organista profesional, por lo que la salida profesional de un organista es aspirar a ser catedrático de Acústica, Armonía y Composición. ¿Qué recomendaciones les daría a los jóvenes que quieren dedicarse a ser organistas?

R- La decisión de cualquier oficio o arte no debería nunca tener en cuenta las salidas profesionales que en principio pueden tener. En mi caso, ni soy profesor en ningún conservatorio, ni tengo un sueldo como organista en una catedral. Sin embargo, la providencia me regala cada día lo necesario (y más) para poder vivir y entregar los dones y la responsabilidad de haber elegido dedicarme al mundo del órgano.

P- Las palabras de Ayarra parecen proféticas, ya que en la propia Catedral hispalense no existe actualmente un organista profesional. Tengo entendido que el órgano lo toca un religioso de los Padres Blancos, que estudió con al padre Ayarra.

R- Efectivamente. Don Carlos Navascués es un señor que, por decirlo de alguna manera, hace lo que puede. Estudió con José Enrique Ayarra y el mismo le firmó el título Superior de Órgano, lo colocó como segundo organista de la Catedral y hasta hoy. Pero es evidente que la Catedral de Sevilla, tras la muerte del padre Ayarra, que sí era un buen organista, debería haber buscado un sustituto del nivel del ausente o mayor. No colocar al segundo como principal organista que no da el nivel mínimo ni para una parroquia.

P- ¿Dónde se aprende el oficio de organero?

R- En el extranjero hay algunas escuelas dedicadas a este oficio, en otros casos se entra a trabajar en un taller de organería y después se independiza. En España no hay ni una cosa ni la otra, pues no hay una escuela donde aprender el oficio. Por otro lado, el mundo de los talleres de organería son cerrados a que nadie aprenda el oficio porque temen que haya demasiada competencia. Para ellos, cuanto menos personas sepan de órgano y su funcionamiento mejor, porque pueden seguir abusando de pedir cantidades indecentes por restauraciones y construcciones de órganos.

Mi labor, desde mi situación como organero artesano, es dar a conocer el instrumento, su funcionamiento, la capacidad de que todo el mundo que disponga o sea responsable de un órgano no sea engañado en un presupuesto, efectuar el informe técnico, etcétera.

En mi caso, aunque trabajé como mantenedor de los órganos de la Catedral de Sevilla y los Venerables a través de la empresa Gerard Grenzing, puedo decir que nunca trabajé en su taller y que mi conocimiento respecto a la organería ha sido siempre autodidacta.

Desde los 16 años empecé a dar clases particulares de música en los conventos y, a través de ahí, me acerqué al mundo litúrgico. Ya estaba estudiando órgano en el Conservatorio Superior Manuel Castillo de Sevilla cuando me llamaron para las primeras clases en el Convento de Santa Ana. Después comenzaron a llamarme de casi todos los conventos femeninos de la ciudad para instruir en música y órgano a las novicias. Gracias a la vinculación y relación que conservo con las religiosas de los cenobios, se ha podido hacer este curso.

También hay que señalar que el oficio de música sacra no se puede estudiar oficialmente en España, aunque ahora mismo parece que en Cataluña se ha creado una diplomatura a través del Instituto Antonio Gaudí del Ateneo Universitario.

«Sevilla y su provincia podría convertirse en un referente mundial del patrimonio organístico»

P- Además del sonido característico de los órganos históricos, impresiona su monumentalidad. Son una verdaderas obras de arte, ¿no le parece?.

R- El órgano es capaz de elevarnos a lo más sublime cuando se le despierta. Se inventó hace más de 2.000 años y fue hasta el siglo XIX la pieza más compleja inventada por el hombre. Confluyen en él las artes de la música, la arquitectura, la física, la química, la artesanía de la piel, el metal. Es un compendio de todas las artes. Suelen tener un tamaño muy grande, aunque los hay de pequeños tamaños, en función de la época de construcción. En el Medievo eran pequeños, fue a partir de los siglos XVII, XVIII y XIX cuando se hacen más grandes e intentan imitar a las orquestas sinfónicas. Pueden llegar a ser del tamaño de un retablo. El órgano no es sólo un instrumento musical, es la máquina más compleja desde el siglo XIX, aunque la gente se crea que es una cosa fácil.

P- En cuanto al mantenimiento de los órganos antiguos, he leído que les afecta mucho que no se usen porque se acumula el polvo, al no salir el aire por los tubos, y los mecanismos dejan de funcionar de estar tanto tiempo sin usar.

R- Sí, en contra de los que muchos promulgan, los instrumentos mejor conservados son los que se tocan habitualmente. Su uso continuado hace que las pieles de los fuelles se mantengan flexibles y no acartonadas.

Los instrumentos vivos son aquellos que más uso tienen. A veces también se les pone llave a muchos de ellos para que nadie suba a tocarlos, excepto el organista titular, y esto es un gran error. Un órgano debe estar accesible para todo aquel profesional (estudiante o titulado de órgano) que pueda interpretar, estudiar o dar conciertos sin tener el beneplácito del organista. Otra cuestión es el acceso al interior del instrumento que sólo debe estar permitido a un organero.

El tema de las llaves en los órganos es algo que ya viene desde el siglo XVII, con el maestro Correa de Arauxo en la colegial de El Salvador y, en muchísimos casos, sigue sin solucionarse el acceso controlado a los profesionales de este mundo.

P- ¿Se considera más organista que organero o al revés?

R- Mi doble faceta es piedra angular la una de la otra, pues me hace conocer el instrumento como organero y su música como organista; es una faceta muy enriquecedora.


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