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Subasta de armas en el cuartel del Pítamo en junio

Aficionados a la caza y al armamento pueden adquirir escopetas o pistolas de segunda mano

14 may 2017 / 08:48 h - Actualizado: 14 may 2017 / 08:48 h.
"Bojarriba y Bojabajo"
  • Imagen de archivo de una subasta de armas de la Guardia Civil. / El Correo
    Imagen de archivo de una subasta de armas de la Guardia Civil. / El Correo

{La Guardia Civil subastará entre los días 5 y 9 de junio una gran cantidad de armas de fuego. La puja se celebrará en el cuartel del Pítamo y salen a la venta nada menos que 451 escopetas, 24 rifles, 42 carabinas, 37 pistolas y 169 revólveres, como anunció el BOJA del lunes en una resolución firmada por el coronel jefe de la Comandancia de Sevilla, Fernando Mora Moret.

Las armas, contra la idea que circula entre los profanos, no provienen de intervenciones a grupos criminales –esas armas son pruebas judiciales de delitos y cuando finalizan los juicios se funden (achatarran, en el argot)–. Solo cuando un propietario de un arma denuncia su robo la podría recuperar tras una intervención policial, siempre que con su arma no se hubiera cometido ningún delito, ya que pasaría a ser una prueba para el juez.

Al contrario, son armas de las que sus dueños, normalmente por problemas de edad o salud –cazadores demasiado mayores, por ejemplo– se quieren deshacer. Y como la venta de armas es más complicada que poner un anuncio por palabras para vender un automóvil, una de las soluciones más económicas con el papeleo de cambio de titularidad –cambio de guía, de nuevo en el lenguaje especializado– es precisamente la subasta en la intervención de armas. Una de las oficinas de estas intervenciones está en el complejo de la Guardia Civil en el Pítamo.

También tienen como destino el achatarramiento, según las normas que publica en su web el Ministerio del Interior, las armas que no pasen una segunda subasta.

Los compradores tampoco pueden ser cualquiera. Un cazador podrá comprar las escopetas para las que tenga licencia. Las pistolas, con la licencia correspondiente, etcétera. Y por supuesto, todas las armas tienen que llegar en regla. Una vez en la intervención, el precio de salida lo fija el propietario. Puede comenzar la puja. Como curiosidad, la normativa solo habla de pago en metálico. El comprador no se lleva el arma a casa de forma inmediata: se tramita el cambio de guía, cambiarle toda la documentación para que quede constancia oficial del nuevo responsable.

Y es que importa más este cambio de papeleo que el afán recaudatorio, que en este caso es nulo por parte de la Guardia Civil, que no se beneficia de la puja. Organizar la subasta simplemente es una de sus tareas.

Estas subastas no tienen periodicidad fija. Las organiza la Intervención de Armas de la Guardia Civil cuando se acumula el stock suficiente como para que sea interesante la subasta. Una de las últimas se produjo hace casi un año, en junio de 2016 y cada día se superaron las mil visitas. De hecho, como mínimo se deben celebrar cada 12 meses o cuando la acumulación de armas supere las 200.

Las normas y la vigilancia son siempre muy estrictas al tratarse de armas. Incluso las armas que se inutilizan: con las nuevas normativas, las armas de coleccionista solo se pueden capar en las armerías de Eibar (Gipuzkoa).


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