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La joyería quiere brillar

Lenta recuperación. Aunque la previsión del sector apuntaba a que este año se registraría una mejoría de las ventas del 3%, en el primer trimestre hubo un parón de consumo

16 abr 2017 / 21:22 h - Actualizado: 17 abr 2017 / 16:34 h.
  • Una joven pareja pasa por delante de una joyería con carteles de rebajas en sus escaparates. / El Correo
    Una joven pareja pasa por delante de una joyería con carteles de rebajas en sus escaparates. / El Correo

{Lo primero que destruye toda crisis económica es la venta de artículos de lujo. Así que es lógico que el sector de las joyerías, relojerías y orfebrerías haya sufrido como nadie la debacle económica de los últimos años. Los datos lo demuestran: entre 2008 y 2014 cerraron en Andalucía más de 1.230 empresas vinculadas a este sector, lo que se tradujo en la destrucción de uno de cada dos empleos, según los datos de la Asociación Española de Joyeros, Plateros y Relojeros. Eso sí, el sector empieza a recuperarse, aunque muy lentamente y afrontando retos como la diversificación, los nuevos canales de venta, la falta de formación específica para los trabajadores y la inseguridad.

Terminar con robos y atracos es una de las asignaturas pendientes de un sector que ha sufrido un parón en su facturación en los primeros meses de este año pese a que las previsiones apuntan a un crecimiento en 2017 del 3 por ciento.

Eso es lo que asegura Fernando Jiménez, portavoz del Comisionado de Andalucía de Industria y Comercio para el sector Joyeros, Plateros y Relojeros, quien asegura que en Sevilla hay unas 450 empresas vinculadas al sector. En Andalucía son 1.480.

En total, 5.920 personas trabajan de forma directa o indirecta en la comunidad andaluza en joyería o relojería, negocio que se ha reducido en un 47 por ciento entre 2008 y 2015 por los duros efectos de la debacle económica del país, según los datos de la Asociación Española de Joyeros, Plateros y Relojeros. «En ese periodo hemos sufrido un descenso del consumo del 50 por ciento. La tendencia a la baja se ha frenado y ha empezado a crecer en un 9,4 por ciento, pero no desde los niveles de 2008 sino desde los de 2015. Es una subida mínima», apuntilla Jiménez.

En cuanto a las previsiones para 2017 y 2018, se estima que el crecimiento seguirá y alcanzará el tres por ciento, aunque «el primer trimestre del año ha habido un parón de consumo».

Javier Rodríguez, gerente de Orobriz, ratifica que el negocio bajó cerca del 50 por ciento con la crisis y que en los últimos años cerraron entre el 35 y el 40 por ciento de los establecimientos.

Orobriz tiene en Sevilla seis tiendas –especializadas en alianzas para bodas– que compiten con otros formatos «que no son joyerías tradicionales» como Aristocrazy, Pandora o Tous.

«Nosotros ofrecemos un regalo que es para siempre, a diferencia de artículos como la tecnología, pero estamos de capa caída porque con la crisis se prefiere gastar en otros artículos de lujo, como la hostelería o los viajes», comenta Rodríguez tras recordar que en Sevilla hay mucha tradición. Los pendientes para la recién nacida, las medallas o las cruces son los productos estrella. Y la tendencia: piezas más pequeñas y más ligeras de oro –para abaratar–, así como el color rosa, el oro blanco y el oro amarillo.

Pero, ¿qué retos afronta el sector? Según explica Fernando Jiménez, «esencialmente una adaptación a una sociedad más avanzada para ser competitivo con sistemas de venta multicanales (establecimientos físicos, webs, comercio on line, catálogos, etcétera)». Además, este joyero de Sevilla añade que hace falta un nivel de formación «especializado», lo que requiere que los títulos actuales establezcan variantes para la joyería. Necesitan personal que conozca la mercancía. Profesionales que entiendan de oro, de perlas, de diamantes, de temperatura, de limpieza de materiales y de piezas. «Somos un comercio especializado. Vendemos joyas y es un negocio tan distinto que incluso hacemos cursos de blanqueo de dinero y necesitamos tener conocimientos en seguridad», apostilla Jiménez.

Por esto mismo, insiste en que son necesarias medidas políticas diferenciadas. Además, apostilla que se requiere un acercamiento a la internacionalización para diversificar los riesgos y no depender sólo del mercado interno, así como adaptarse a las nuevas tecnologías (3D, diseño gráfico, informática, etc). «Antes el artesano te hacía un dibujo de su diseño, ahora tenemos la tecnología para hacerlo».

En cuanto a las administraciones, el sector de la joyería le pide que sea capaz de «escuchar y de coordinarse cuando apliquen medidas de distintos ministerios o consejerías». En definitiva, reivindican que las normativas de Comercio o de Seguridad, por ejemplo, sean «coherentes». «Los distintos departamentos de Junta y Estado tienen que coordinarse porque nos afectan varias normativas distintas», advierte Jiménez, que también recuerda que los robos atañen tanto al sector que «antes nuestro oficio pasaba de padres a hijos y ahora no». Lo cierto es que la etapa de inseguridad más alta (entre 2006 y 2012) ha pasado gracias al endurecimiento de las medidas policiales, legislativas y judiciales. Y es que ya existen hasta alarmas de sospechas que remite la Policía Nacional mediante un acuerdo con la Asociación Española, se difunden métodos de prevención o el modus operandi de los delincuentes, e incluso se ha logrado que las operadoras de telefonía den la identidad de los titulares de ciertos móviles vinculados a delitos.

Fernando Jiménez asegura que, de media, un joyero invierte en seguridad entre el cinco y el diez por ciento de su facturación, según las características del local.

Crecen las exportaciones

Y, ante la crisis económica en el país, ¿ha salido la joyería andaluza y sevillana fuera de nuestras fronteras? ¿Es un sector exportador? Según datos de la Agencia Andaluza de Comercio Exterior (Extenda), las exportaciones de joyería y relojería andaluzas han crecido de manera espectacular en lo que va de década. Ha más que doblado sus cifras con un alza del 140 por ciento.

De este modo, han alcanzado en 2016 un valor total de 160 millones de euros. Evidentemente, Córdoba es la provincia líder en exportación de joyería, acaparando el 63 por ciento del mercado andaluz, por un valor de 101 millones de euros. Además la provincia cordobesa tiene una balanza comercial con un saldo positivo de 90 millones, ya que las exportaciones multiplican por diez a las importaciones. De esta forma, Córdoba exporta ya el 9,3 por ciento de todo lo que sale de España dentro del sector.

Según los datos de Extenda, las exportaciones de joyería y relojería andaluzas han crecido un 3,1 por ciento en 2016 hasta alcanzar los 160 millones de euros. En cambio, el conjunto de España presenta un leve descenso del 0,1 por ciento.

Con estas cifras, Andalucía es la tercera comunidad exportadora de estos productos en el ranking nacional, con el 15 por ciento del total, por detrás de Madrid y Cataluña.

En cuanto a Sevilla, en 2013 se registró un récord de exportación con 18,3 millones de euros en ventas, si bien desde ese año han ido bajando las cifras. El volumen exportado un año después, en 2014, fue de 8,3 millones y de 4,1 millones de euros en 2015.

El pasado año, en cambio, la tendencia cambió y se registraron 10,3 millones en ventas fuera de España, mientras que la previsión para este ejercicio es de 10,4 millones. Se mantiene, por tanto, el alza.

Es decir, que respecto al año anterior, el incremento fue del uno por ciento, aunque si se compara con los datos de 2011 el aumento fue del 80 por ciento, ya que ese año el volumen de ventas en el exterior fue de 5,7 millones de euros, según los datos de Extenda.

Sevilla es la tercera provincia andaluza, después de Córdoba y Málaga, con más negocio, si bien sólo acapara el 6,3 por ciento total.

En cuanto al destino de las ventas de joyería sevillana, el primero es China-Hong Kong con una previsión de ventas en 2017 de 4,4 millones de euros (en 2016 fueron 4,09 millones). Le siguen Suiza, Francia, Alemania, Portugal, Japón, Reino Unido, Marruecos, Estados Unidos, Panamá, Estonia, Países Bajos, Dinamarca, Italia y México.

Estos son los primeros 15 países del ranking elaborado por Extenda, que subraya que la exportación sevillana a China aumentó el pasado año un siete por ciento, si bien el subidón más grande se ha registrado en Suiza, donde se ha pasado de vender 2.000 euros a una previsión de venta este año de 2,03 millones de euros. En el caso de Francia, se pasa de 21.000 euros vendidos el pasado ejercicio a 1,7 millones estimados para el presente ejercicio. ~

Lo primero que destruye toda crisis económica es la venta de artículos de lujo. Así que es lógico que el sector de las joyerías, relojerías y orfebrerías haya sufrido como nadie la debacle económica de los últimos años. Los datos lo demuestran: entre 2008 y 2014 cerraron en Andalucía más de 1.230 empresas vinculadas a este sector, lo que se tradujo en la destrucción de uno de cada dos empleos, según los datos de la Asociación Española de Joyeros, Plateros y Relojeros. Eso sí, el sector empieza a recuperarse, aunque muy lentamente y afrontando retos como la diversificación, los nuevos canales de venta, la falta de formación específica para los trabajadores y la inseguridad.

Terminar con robos y atracos es una de las asignaturas pendientes de un sector que ha sufrido un parón en su facturación en los primeros meses de este año pese a que las previsiones apuntan a un crecimiento en 2017 del 3 por ciento.

Eso es lo que asegura Fernando Jiménez, portavoz del Comisionado de Andalucía de Industria y Comercio para el sector Joyeros, Plateros y Relojeros, quien asegura que en Sevilla hay unas 450 empresas vinculadas al sector. En Andalucía son 1.480.

En total, 5.920 personas trabajan de forma directa o indirecta en la comunidad andaluza en joyería o relojería, negocio que se ha reducido en un 47 por ciento entre 2008 y 2015 por los duros efectos de la debacle económica del país, según los datos de la Asociación Española de Joyeros, Plateros y Relojeros. «En ese periodo hemos sufrido un descenso del consumo del 50 por ciento. La tendencia a la baja se ha frenado y ha empezado a crecer en un 9,4 por ciento, pero no desde los niveles de 2008 sino desde los de 2015. Es una subida mínima», apuntilla Jiménez.

En cuanto a las previsiones para 2017 y 2018, se estima que el crecimiento seguirá y alcanzará el tres por ciento, aunque «el primer trimestre del año ha habido un parón de consumo».

Javier Rodríguez, gerente de Orobriz, ratifica que el negocio bajó cerca del 50 por ciento con la crisis y que en los últimos años cerraron entre el 35 y el 40 por ciento de los establecimientos.

Orobriz tiene en Sevilla seis tiendas –especializadas en alianzas para bodas– que compiten con otros formatos «que no son joyerías tradicionales» como Aristocrazy, Pandora o Tous.

«Nosotros ofrecemos un regalo que es para siempre, a diferencia de artículos como la tecnología, pero estamos de capa caída porque con la crisis se prefiere gastar en otros artículos de lujo, como la hostelería o los viajes», comenta Rodríguez tras recordar que en Sevilla hay mucha tradición. Los pendientes para la recién nacida, las medallas o las cruces son los productos estrella. Y la tendencia: piezas más pequeñas y más ligeras de oro –para abaratar–, así como el color rosa, el oro blanco y el oro amarillo.

Pero, ¿qué retos afronta el sector? Según explica Fernando Jiménez, «esencialmente una adaptación a una sociedad más avanzada para ser competitivo con sistemas de venta multicanales (establecimientos físicos, webs, comercio on line, catálogos, etcétera)». Además, este joyero de Sevilla añade que hace falta un nivel de formación «especializado», lo que requiere que los títulos actuales establezcan variantes para la joyería. Necesitan personal que conozca la mercancía. Profesionales que entiendan de oro, de perlas, de diamantes, de temperatura, de limpieza de materiales y de piezas. «Somos un comercio especializado. Vendemos joyas y es un negocio tan distinto que incluso hacemos cursos de blanqueo de dinero y necesitamos tener conocimientos en seguridad», apostilla Jiménez.

Por esto mismo, insiste en que son necesarias medidas políticas diferenciadas. Además, apostilla que se requiere un acercamiento a la internacionalización para diversificar los riesgos y no depender sólo del mercado interno, así como adaptarse a las nuevas tecnologías (3D, diseño gráfico, informática, etc). «Antes el artesano te hacía un dibujo de su diseño, ahora tenemos la tecnología para hacerlo».

En cuanto a las administraciones, el sector de la joyería le pide que sea capaz de «escuchar y de coordinarse cuando apliquen medidas de distintos ministerios o consejerías». En definitiva, reivindican que las normativas de Comercio o de Seguridad, por ejemplo, sean «coherentes». «Los distintos departamentos de Junta y Estado tienen que coordinarse porque nos afectan varias normativas distintas», advierte Jiménez, que también recuerda que los robos atañen tanto al sector que «antes nuestro oficio pasaba de padres a hijos y ahora no». Lo cierto es que la etapa de inseguridad más alta (entre 2006 y 2012) ha pasado gracias al endurecimiento de las medidas policiales, legislativas y judiciales. Y es que ya existen hasta alarmas de sospechas que remite la Policía Nacional mediante un acuerdo con la Asociación Española, se difunden métodos de prevención o el modus operandi de los delincuentes, e incluso se ha logrado que las operadoras de telefonía den la identidad de los titulares de ciertos móviles vinculados a delitos.

Fernando Jiménez asegura que, de media, un joyero invierte en seguridad entre el cinco y el diez por ciento de su facturación, según las características del local.

Crecen las exportaciones

Y, ante la crisis económica en el país, ¿ha salido la joyería andaluza y sevillana fuera de nuestras fronteras? ¿Es un sector exportador? Según datos de la Agencia Andaluza de Comercio Exterior (Extenda), las exportaciones de joyería y relojería andaluzas han crecido de manera espectacular en lo que va de década. Ha más que doblado sus cifras con un alza del 140 por ciento.

De este modo, han alcanzado en 2016 un valor total de 160 millones de euros. Evidentemente, Córdoba es la provincia líder en exportación de joyería, acaparando el 63 por ciento del mercado andaluz, por un valor de 101 millones de euros. Además la provincia cordobesa tiene una balanza comercial con un saldo positivo de 90 millones, ya que las exportaciones multiplican por diez a las importaciones. De esta forma, Córdoba exporta ya el 9,3 por ciento de todo lo que sale de España dentro del sector.

Según los datos de Extenda, las exportaciones de joyería y relojería andaluzas han crecido un 3,1 por ciento en 2016 hasta alcanzar los 160 millones de euros. En cambio, el conjunto de España presenta un leve descenso del 0,1 por ciento.

Con estas cifras, Andalucía es la tercera comunidad exportadora de estos productos en el ranking nacional, con el 15 por ciento del total, por detrás de Madrid y Cataluña.

En cuanto a Sevilla, en 2013 se registró un récord de exportación con 18,3 millones de euros en ventas, si bien desde ese año han ido bajando las cifras. El volumen exportado un año después, en 2014, fue de 8,3 millones y de 4,1 millones de euros en 2015.

El pasado año, en cambio, la tendencia cambió y se registraron 10,3 millones en ventas fuera de España, mientras que la previsión para este ejercicio es de 10,4 millones. Se mantiene, por tanto, el alza.

Es decir, que respecto al año anterior, el incremento fue del uno por ciento, aunque si se compara con los datos de 2011 el aumento fue del 80 por ciento, ya que ese año el volumen de ventas en el exterior fue de 5,7 millones de euros, según los datos de Extenda.

Sevilla es la tercera provincia andaluza, después de Córdoba y Málaga, con más negocio, si bien sólo acapara el 6,3 por ciento total.

En cuanto al destino de las ventas de joyería sevillana, el primero es China-Hong Kong con una previsión de ventas en 2017 de 4,4 millones de euros (en 2016 fueron 4,09 millones). Le siguen Suiza, Francia, Alemania, Portugal, Japón, Reino Unido, Marruecos, Estados Unidos, Panamá, Estonia, Países Bajos, Dinamarca, Italia y México.

Estos son los primeros 15 países del ranking elaborado por Extenda, que subraya que la exportación sevillana a China aumentó el pasado año un siete por ciento, si bien el subidón más grande se ha registrado en Suiza, donde se ha pasado de vender 2.000 euros a una previsión de venta este año de 2,03 millones de euros. En el caso de Francia, se pasa de 21.000 euros vendidos el pasado ejercicio a 1,7 millones estimados para el presente ejercicio


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