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Morante en Almería: el mejor toreo quedó sin premio

Aunque El Juli y Rufo cortaron oreja, el diestro de La Puebla del Río realizó las labores de mayor trasfondo artístico y técnico en el segundo festejo de la feria de la Virgen del Mar

21 ago 2022 / 09:47 h - Actualizado: 21 ago 2022 / 10:07 h.
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  • Fotos: Arjona-Lances de Futuro
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  • Morante en Almería: el mejor toreo quedó sin premio
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El cartel tenía el acierto y la oportunidad de reunir a tres de los primeros actores de la temporada 2022. El diestro de La Puebla, intérprete por antonomasia de la campaña, se unía al de un recrecido Juli y a una de las máximas novedades del año: el joven diestro toledano Tomás Rufo, uno de los candidatos que reúne más credenciales para ocupar sitio en la primera fila. Sea como fuere, la empresa Lances de Futuro aún tiene un amplio trabajo que realizar para reforestar el solar del precioso y clásico coso de Vilches, tan lejos de sus mejores días de vino y rosas, tantos años abandonado a su suerte a lomos de una gestión decadente. La apuesta merecía más que la media plaza ocupada por un público amabilísimo que sacó a la terna a saludar tras el paseo.

El primer toro de Daniel Ruiz correspondía a Morante de la Puebla que lo paró con un ramillete de verónicas de notable dibujo cerradas con una revolera. Hubo majeza y ajuste en el galleo previo a un único puyazo y un quite por verónicas de mano alta que aliviaron la blandura del animal, que ya amagó con meterse por dentro por el lado izquierdo. Así lo confirmaría cuando quiso torearlo al natural, saliendo el torero con un roto en el vestido. El lado, con matices, era el derecho pero Morante acabaría arrancándole un puñado de emocionantes naturales de dibujo preciosista en una faena variada que estuvo presidida por un valor sereno y sostenido para soportar las miraditas de un animal que, con buen fondo, nunca lo puso fácil.

El cuarto iba a ser otra cosa. Bruto y descompuesto en el capote, recibió un preciso puyazo de Cristóbal Cruz antes de mostrar su bronquedad y falta de estilo en la muleta. No iba a importar: Morante acabó imponiendo su ley en una faena de denso argumento interior y bello planteamiento estético en la que extrajo hasta la última gota de la escasa gasolina de su enemigo.

El Juli tuvo que aguardar al quite para templarse con el informal segundo, un animal retinto, de aire decimonónico, que acabó embistiendo a la muleta, especialmente por el lado izquierdo, con boyante y profundo recorrido. El madrileño acabó recurriendo a los terrenos más angostos y terminó de poner a todo el mundo de acuerdo enroscándose el toro en torno al cuerpo en el tramo final de una labor finiquitada de un estoconazo al segundo viaje. Con el quinto, un ejemplar basto y manso que apenas se desplazó en su capote, El Juli sacó lo mejor de sí mismo desde los muletazos por alto mirando al tendido que sirvieron de obertura hasta el macizo toreo fundamental, centro de una faena que descubrió el buen fondo de un toro al que toreó a placer por naturales en una labor trepidante que acabaría emborronando con el acero.

Tomás Rufo iba a formar un lío llevándose al tercero a los medios encadenando lances. Fue un animal manso al que le costó entregarse en la muleta del toledano, que acabaría tirando de él con autoridad y temple extrayendo el buen fondo que encerraba. Abusó de las luquecinas finales y no se libró de un fuerte golpe, casi un puñetazo, en la boca del estómago. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores. El espadazo fue más contundente que ortodoxo. Cortó la oreja. Aún le quedaba el sexto, al que enjaretó una faena iniciada con ayudados por alto en la que destacó su toreo en redondo antes de que el animal comenzara a protestar y echar el freno. Rufo, decidido a triunfar, apuró todas las posibilidades metiéndose entre los pitones, ciñéndose por manoletinas... El amabilísimo público almeriense se lo iba a agradecer pidiendo con fuerza un segundo trofeo que el palco no concedió. Los tres matadores –cosa rara en estos lares- se marcharon andando de la plaza.

FICHA DEL FESTEJO:

Ganado: Se lidiaron seis toros de Daniel Ruiz, desigualmente presentados. Orientado pero potable el primero; de excelente pitón izquierdo el segundo; bruto pero de buen fondo el tercero; bronco y reservón el cuarto; noble y con clase el manso quinto y remiso y protestón el sexto.

Matadores: Morante de la Puebla, de azul mahón y azabache, ovación tras petición y ovación

Julián López ‘El Juli’, de marino y oro, oreja y ovación

Tomás Rufo, de corinto y oro, oreja y ovación tras petición

Incidencias: La plaza registró media entrada en tarde muy calurosa. Raúl Cervantes saludó tras parear al segundo y Fernando Sánchez destacó banderilleando al sexto. Buen puyazo de Cristóbal Cruz hijo al cuarto.


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