miércoles, 27 octubre 2021
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Feria de San Miguel

Tres toros y dos orejas

Perera y Roca Rey fueron capaces de puntuar en un festejo que mostró fortaleza en la taquilla. Se lidió un encierro de Garcigrande que ofreció una mitad apta para el triunfo

25 sep 2021 / 21:44 h - Actualizado: 25 sep 2021 / 21:47 h.
"Feria de San Miguel"
  • Foto Arjona
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  • Tres toros y dos orejas
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A pesar de la escasa química del cartel se colocó el ansiado cartelito de ‘no hay billetes’. Se había colmado ese 60% del aforo que tanto inquieta al empresario gracias –seguramente- al indudable tirón que sigue ofreciendo Roca Rey y a la inercia del fin de semana. Sólo hay que darse una vuelta por Sevilla para comprobar que la ciudad es una auténtica fiesta en la que todo el mundo quiere dejar atrás el bichito. Todo está desbordado haciéndonos olvidar que la sombra del covid, a pesar de los incuestionables avances, sigue acechando por las esquinas. Pero hay que vivir, qué puñetas...

Con la plaza llena y ese extraño ambiente que se vive en estos atípicos días de toros –fiesta sin fiesta- fueron saliendo uno a uno los seis pupilos de Garcigrande en una escalera de presentación que no ha sido nueva en el ciclo. Hubo animales imponentes –el sobrero que hizo primero- junto a ejemplares un punto anovillados como el tercero, que quedó más que justito para la plaza de la Maestranza. Pero otra cosa es lo que llevaban dentro: podemos dividir la corrida por la mitad en función de las posibilidades de los astados. Los mejores fueron ese reserva que saltó en primer lugar –le tocó a El Juli- junto al lote sorteado por Perera, conformado por un segundo un punto bronco pero de gran transmisión y un quinto de gran fondo y mejor principio que final. Enfrente, en el lado oscuro de la fuerza, un tercero rebrincado y molesto; un cuarto soso y pajuno y un sexto más espeso y mansurrón pero que, ésa es la verdad, también ofreció posibilidades. ¿Se podía haber conseguido mayor rendimiento de la corrida? Después de hacer la lectura del juego del ganado se podría argumentar que sí pero el filo de las espadas unas veces y los errores de planteamiento en otras acabaron reduciendo el marcador a los trofeos que pasearon Perera y Roca Rey.

La cosa no había comenzado con buen pie. La invalidez y descoordinación del primero de la tarde hicieron inevitable su devolución con el segundo tercio en marcha. El sustituto, de imponente presencia, iba a meter la cara mucho y bien en el capote de El Juli, en el peto del caballo y en la brega de los de plata. Fue una faena un punto inconexa, algo desordenada, en la que no faltaron muletazos excelentes con la panza de la muleta arrastrando por el suelo. Pero a su labor le faltó unidad, planteamiento, nudo, desenlace... Una fea estocada trasera terminó de estropear el asunto. El veteranísimo maestro madrileño se iba a encontrar con un cuarto soso, distraído y casi ausente con el que se reveló el gran momento de Antonio Chacón, que cuajó un par antológico. El bicho tomaba la muleta con embestida cansina y pajuna, sin decir nada de nada. Fue el lunar más negro.

Seguía en orden de antigüedad Miguel Ángel Perera, que mostró un buen nivel global con el capote toda la tarde. Recibió al segundo a pies juntos y abrochó con buenas medias. El animal hizo alguna cosa fea enseñando su fondo manso. Pero esa bronquedad, que mantuvo en banderillas, fue aprovechada por el diestro extremeño en la primera fase –la más intensa- de su faena. Hubo una tanda trepidante, muy atracado de toro, que cosió a un largo cambio por la espalda. Por el pitón izquierdo cantó la gallina después de cruzar las rayas y buscar los adentros. Después de cambiar de mano logró exprimir sus últimas embestidas pero el horrendo espadazo escamoteó la posibilidad de llenar la talega.

Tuvo que ser con el quinto, un toro al que toreó de capote –completamente transfigurado- en un ramillete de exquisitas verónicas dichas hasta los medios. Ese mimo capotero se mantuvo en las cordobinas del quite mientras se le perdonaba el segundo puyazo. Ambel se la jugó en el tercer par y Perera, una vez más, brindó a la parroquia. La faena comenzó de forma explosiva, con el matador pasándose al toro por la espada e hincado de rodillas en los medios. Sin levantarse siguió toreando por redondos antes de ponerse de pie y cuajar dos intensas tandas diestras cerradas con enormes pases de pecho. El bicho se derrumbó y bajo el ritmo de la faena. ¿Había para más? El animal no había mantenido el brío final pero Perera amarró el trofeo con la espada. Lo paseó feliz y contento.

Otra oreja iba a cortar Roca Rey –evidente e indiscutible imán del festejo- a un sexto remiso y de espesa embestida que brindó a Rocío de la Cámara. Fue una faena de exposición, poder y demostración de primacía. Hubo más actitud que resultados pero la gente entró de lleno en esa labor, siempre metido entre los pitones, siempre reunido con el animal, en la que no faltó el arrimón final y los ochos, enroscado completamente de toro. Tenía la oreja en la mano pero había que remachar como fuera. Se atracó de toro con la espada y paseó el trofeo mientras se echaba la noche en El Arenal. Con el tercero no había terminado de estar a gusto. Fue un toro justito que esperó en banderillas. Roca apuró las embestidas, que resultaron rebrincadas y molestas. También le ganó la mano por el izquierdo y lo mató de una buena estocada. Le queda otra en el penúltimo cartel estrella. La empresa se apuntará otro ‘no hay billetes’.

FICHA DEL FESTEJO

Ganado: Se lidiaron seis toros de Garcigrande-Domingo Hernández, desigualmente presentados. El primero, sobrero, humilló y se desplazó con clase. Tuvo importancia el segundo pese a su bronquedad; resultó más rebrincado y molesto el tercero; soso, pajuno y desentendido el cuarto; importante aunque a menos el quinto y espeso y rajado el sexto.

Matadores: Julián López ‘El Juli’, de grosella y oro, ovación tras leve petición y silencio.

Miguel Ángel Perera, de hiedra y oro, ovación y oreja

Roca Rey, de blanco y oro, ovación y oreja.

Incidencias: la plaza colmó por completo el 60% del aforo previsto con apariencia de lleno en los tendidos. Destacaron los banderilleros Antonio Chacón y Javier Ambel.


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