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Lactancia sostenible

Mañana arranca la Semana de la Lactancia en Bollullos de la Mitación bajo el lema ‘Lactancia materna, clave para el desarrollo sostenible’. Unicef recalca que este hábito alimenticio protege contra las enfermedades y podría evitar 800.000 muertes

Ricardo Gamaza RicardoGamaza /
08 oct 2016 / 11:43 h - Actualizado: 08 oct 2016 / 18:31 h.
"Ecoperiodismo"
  • Una madre amamanta a su bebé en el parque del Alamillo de Sevilla. / Pepo Herrera
    Una madre amamanta a su bebé en el parque del Alamillo de Sevilla. / Pepo Herrera

El único mamífero que es capaz de sobrevivir sin ser amamantado por su madre es el ser humano. Sin embargo lejos de ser un logro del desarrollo, este contrasentido natural de ser mamífero que no mama, utilizando para ello sustitutos artificiales como las leches de fórmula, tiene consecuencias.

Lo ha puesto de manifiesto Unicef, que concluye que las prácticas de amamantamiento deficientes ocasionan casi un 12% de todas las muertes de niños menores de 5 años, es decir, cerca de 800.000 defunciones.

Según este organismo internacional que vela por la vida infantil, «la lactancia natural previene la desnutrición y brinda a los niños el mejor comienzo en la vida, independientemente de que nazcan en países de altos o bajos ingresos, y en familias ricas o pobres».

«Incluso en poblaciones con baja mortalidad infantil puede haber riesgos asociados con la falta de amamantamiento; por ejemplo, algunas infecciones, diabetes tipo 2 y obesidad infantil», afirma Unicef.

Las ventajas de la lactancia materna en los primeros momentos de la vida, según asegura esta institución internacional, influyen también en el futuro de cada individuo al lograr «un sano desarrollo del cerebro, lo que redunda en ventajas educativas a largo plazo, como coeficiente intelectual más alto y mejor desempeño escolar».

Pero el foco de interés de la lactancia no está sólo en los bebés, Unicef apunta que amamantar a los hijos «protege la salud de las madres, ayudando a espaciar los nacimientos y reduciendo el riesgo de hemorragia posparto, enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer».

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la leche materna sea el único alimento de un bebé hasta que cumpla los 6 meses, la realidad es que la teta se cambia con demasiada facilidad por el biberón y por fórmulas artificiales. En muchos centros sanitarios las grandes compañías han institucionalizado el regalo del biberón a las madres recién paridas.

Es una de las cuestiones que puede obstaculizar la lactancia, ya que la forma de succión del bebé es diferente si recurre al pecho materno que si es alimentado por un biberón de plástico.

Lo sabe muy bien Sandra Díaz Siachoque, presidenta de la Asociación Icara, que asesora gratuitamente a madres y familias que quieren optar por la lactancia, pero no saben muy bien cómo enfrentarse a los falsos mitos que rodean la lactancia.

«Me han dicho que mi leche no alimenta lo suficiente, es una de las cosas que más escuchamos en los grupos de apoyo», explica esta periodista experta en crianza y asesora de lactancia titulada por la UNED, que trata de poner luz ante la desinformación que existe sobre la lactancia materna.

La sociedad de consumo nos ha marcado la pauta alejándonos de lo natural. Nadie razonablemente discute las ventajas de la lactancia materna, un alimento que ha evolucionado y se ha perfeccionado durante miles de años de evolución humana, siendo además de alimento un método de transmisión de anticuerpos y de protección natural contra enfermedades, uno de los componentes básicos para la crianza con apego.

Alimento, protección contra enfermedades y mejora de los vínculos afectivos, tres aspectos contra los que no puede competir ningún biberón. Sin embargo, por ahora el biberón le va ganando la batalla a la teta: si un 80% amamanta a sus hijos al dar a luz, sólo un 36% logra superar los seis meses dando el pecho, según datos del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. Los casos de lactancia prolongada son ínfimos, y además cuentan con parte del rechazo social de una sociedad que ve como una debilidad que se prolongue esta transmisión de energía (física y emocional) entre madre y cría más allá del año. «Estamos perdiendo el orgullo de ser mamíferos y convirtiendo la lactancia prolongada en un estigma social en muchos casos», explica Díaz Siachoque.

La Semana de la Lactancia, que arranca mañana con charlas de expertos y una exposición fotográfica en el corazón del Aljarafe sevillano, en Bollullos de la Mitación, pretende romper ese mal cartel que tiene para algunos segmentos de la sociedad el hecho natural de dar el pecho a un bebé en espacios públicos, cuando el bebé lo pide, porque tiene hambre.

Los escaparates de la calle más céntrica del centro geográfico del Aljarafe van a exponer hacia la calle fotografías de lactancia «para que se visualice y se avance en la normalización de un acto que es natural y que es necesario que vuelva a ser cotidiano», explica su autora.

Sólo logrando normalizar el acto de dar la teta se podrá lograr una de las metas de la Asamblea Mundial de la Salud era aumentar al menos en un 50%, para 2025, la tasa de alimentación exclusiva con leche materna para los niños menores de 6 meses.

La lactancia natural es uno de los pilares de la supervivencia infantil, la nutrición y el desarrollo en la primera infancia, pero además, el amamantamiento contribuye a la sostenibilidad ambiental, ya que es un alimento natural y renovable que no requiere empaque, transporte ni combustible para prepararlo.


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