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“El público conoce sólo una parte del mundo de la ópera”

El historiador y crítico de música Roger Alier recibió ayer la distinción especial del Jurado en los prestigiosos premios líricos Campoamor

28 mar 2015 / 21:40 h - Actualizado: 31 mar 2015 / 14:29 h.
"Cultura","Música"
  • El historiador Roger Alier, en una imagen de archivo. / El Correo
    El historiador Roger Alier, en una imagen de archivo. / El Correo

Hablar de ópera en España pasa por hacerlo también de la figura de Roger Alier (1941). O más bien, aunque su nombre no sea identificado por todos los aficionados, sería difícil encontrar a un melómano que no se haya asomado alguna vez a los cientos de páginas y crónicas operísticas que Alier ha venido legando desde hace años (en libros como Guía universal de la ópera o ¿Qué es esto de la ópera?). Su ingente labor divulgativa fue reconocida ayer en los premios líricos Campoamor, entregados en Oviedo, donde recibió, junto a otras personalidades del mundo operístico, el Premio Especial del Jurado.

«Creo que he contribuido al impulso de la ópera en España, supongo que eso es lo que me hace merecedor de la distinción», razona Alier. En todo caso, el crítico, radicado en Barcelona, hijo del prestigioso psiquiatra Joaquim Alier i Gómez, dice hoy que «en España la gente reconoce que la ópera es quizá el acto cultural más importante de todos». «No sé si el público se está regenerando con la velocidad que debería hacerlo, pero lo que sí es seguro es que la ópera abarca en este país públicos diversos y múltiples ciudades, también los medios de comunicación le conceden un cierto espacio, todavía no lo importante que debieran», dice Alier.

Al escritor le preocupa especialmente lo cerrado del repertorio lírico: «El público conoce una fracción mínima del amplio mundo de la ópera, la mayoría no saben cuánto más de sí puede dar el género», confirma. Y pone de ejemplo la «muy desconocida» ópera del siglo XVIII, eclipsada por la de los siglos precedentes y posteriores. «Es una visión empequeñecedora creer que la ópera son un puñado de títulos, por ejemplo me encantaría ver más obras representadas de Domenico Cimarosa (1749-1801), sólo he visto un par suyas en toda mi vida», pone como ejemplo.

También se refiere Alier a la óperas de nueva creación. «Tendrían que ofrecerse con normalidad, en este sentido hace unas pocas semanas estuve en Sevilla, en el Teatro de la Maestranza, viendo Doctor Atomic, y su programación me pareció un acierto, algo modélico», opina.

¿Y si una ópera o una interpretación no gusta? «Pues se muestra el desagrado, con naturalidad, sin llegar al escándalo, pero exhibir públicamente el rechazo forma parte del protocolo de la ópera, nadie debería escandalizarse de ello, este es un género que mueve muchas emociones», considera Alier.

En la recámara tiene varios libros pendiente de ver la luz, cuyos contenidos prefiere no desvelar. «Tengo un par de encargos cerrados, pero la crisis ha frenado las publicaciones, y si las editoriales no tienen prisa, menos me voy a dar yo», concluye el historiador.


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