Ya solo silencio

Esa ola de luz (1990), de Eduardo Polonio, está hecha de sonidos secos y afilados que golpean al auditor.

21 nov 2015 / 16:28 h - Actualizado: 21 nov 2015 / 16:28 h.
"Música"

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**** Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. 20 de Noviembre. Programa: Obras de Polonio, Stockhausen, Raposo, Sotelo y Nono. Intérpretes: Trinidad Perea, soprano. Lidia Muñoz & Jesús Núñez, saxofones. Juan J. Raposo, electrónica en vivo y difusión sonora. Ciclo Trashumancias’15

Esa ola de luz (1990), de Eduardo Polonio, está hecha de sonidos secos y afilados que golpean al auditor.En su brevedad casi aforística se encierra mucho del mundo hermético del compositor veneciano Luigi Nono (1924-1990). Se trata de una composición electroacústica nacida como homenaje al genial músico italiano, a quien también estuvo dedicado ayer este concierto.

Knabenduett (1980), de Karheinz Stockhausen, es una partitura muy poco representativa de la compleja y plural obra del maestro alemán. De plástica musicalidad, se apuntan en ella esquejes de las melodías circulares expuestas en piezas como Harlekin o en varios capítulos de su ciclo Klang. El Dúo Lisus, integrado por Lidia Muñoz y Jesús Núñez, interpretaron la obra desde el coro elevado en la Capilla de Afuera del Monasterio de la Cartuja. El pequeño templo actuó como imponente caja de resonancia en una ejecución de gran brillantez expositiva.

Juan José Raposo, coorganizador de estas jornadas -Trashumancias- interpretó su propia Tumba sonora (bajo la sombra de un árbol) (2015), estreno absoluto. Música, la suya, que conectará con la de Nono en su grito contra la represión y el sistema. En su audición no hubo lugar a sutilezas, la obra resonó con una fiereza inusitada. Una reflexión que sacude al oyente, enmudeciéndolo, un grito de radical y luminoso contenido mucho más fiero que tanta de la morralla dialéctica como genera la música de consumo.

Sonó también una pieza para saxofón tenor de Mauricio Sotelo, Liebeslied II (1997). Y, por fin, La fabbrica illuminata (1964), de Luigi Nono. Más de medio siglo ha tenido que transcurrir para poder oír la obra en Sevilla. «El capitalismo y el imperialismo golpean donde y como pueden...», anotó el músico al hilo de esta soberbia y estremecedora composición para soprano y electroacústica. Voces, gritos, ecos fantasmales y una sonoridad electrónica de resonancias industriales. En medio del dispositivo, la soprano Trinidad Perea afinó, redondeó agudos esclarecedores y formó parte plena de la propuesta. Es posible que este pequeño espacio interdisciplinar de música (de hoy) y reflexión, Trashumancias, impulsado por la revista digital Sul Ponticello, y cobijado por el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo sea lo más ilusionante que le ha pasado a la vida cultural sevillana en muchos (y por muchos) años.


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