martes, 22 octubre 2019

Campbell: «Estamos a dos puntos de Europa, no del Sevilla»

ENTREVISTA. Casi cinco meses después de su último partido, el costarricense espera «el tiempo perfecto» para reaparecer y tener una oportunidad de ir al Mundial. «Competimos para ser el mejor equipo de Sevilla, pero no contra el Sevilla», matiza. También habla de Arsene Wenger, de cómo Setién enfoca la presión o de por qué no será entrenador. Y cuenta que el primer delantero de su familia fue... su madre

25 mar 2018 / 04:58 h - Actualizado: 25 mar 2018 / 16:30 h.
  • Joel Campbell posa para El Correo de Andalucía tras el entrenamiento del jueves / Manuel Gómez
    Joel Campbell posa para El Correo de Andalucía tras el entrenamiento del jueves / Manuel Gómez

—¿Cómo va esa pierna?

—Va bastante bien, doy gracias a Dios por estar ya bien y entrenarme con mis compañeros. Y ahora estoy esperando mi oportunidad.

—Reapareció tres meses después de ser operado y cayó en el tercer partido. ¿Qué se le pasó por la cabeza?

—Me pasó por la cabeza estar un poco triste porque ya había regresado y estaba jugando, pero así es el fútbol y así es la vida. Hay momentos buenos, malos y regulares. Esa lesión cayó en un momento no muy bueno para mí, pero eso también me hace más fuerte como persona.

—En su día dijo que no gana nada «con estar triste», pero ha jugado tres partidos desde julio del año pasado a ahora. Algún bajón ha debido de haber...

—Claro, porque a un deportista le hace feliz estar en el campo jugando, y no estar y llevar tanto tiempo fuera te pone un poco triste, pero es una lucha que he tenido desde hace meses y me he estado preparando para estar lo mejor posible cuando me llegue la oportunidad. Me estoy entrenando fuerte.

—¿Sintió algún miedo o temor cuando empezó a trabajar con el balón?

—Yo nunca he andado con miedo, no soy una persona que piense en eso y siempre trato de dar el máximo. Las lesiones pasan cuando tienen que pasar y no hay forma de quitárselas. Puede ser en un partido, en un entrenamiento, caminando... Es tontería pensar o ir con miedo. Me he entrenado normal y estoy con mis compañeros al máximo.

—Y estará loco por reaparecer, claro.

—Es normal que esté con muchas ganas, pero hay que esperar el momento. Yo soy muy creyente y sé que el tiempo de Dios es perfecto, así que mi tiempo llegará y sólo Él sabe cuándo será.

—¿Su hermana también lo ha ayudado en este proceso?

—Sí, es licenciada en Terapia Física y me ha ayudado muchísimo en la recuperación, junto con los fisios del club. Ella estuvo aquí cuando me operé y fue mi apoyo en toda la fase que hice en Costa Rica. Siempre estuvo pendiente de cómo estaba, de qué me dolía, de qué podía y no podía hacer. Es un baluarte importante para mí.

—Ella trabaja en una clínica que es suya, ¿no?

—Sí. Ahora vamos a terminar mi segunda clínica. Estoy contento de tenerlas y ayudar a mi familia. Tengo tías que son ginecólogas, radiólogas, oncólogas, medicina general... Me gustó el tema y he estado invirtiendo en eso.

—¿Alguna mujer relacionada con el deporte?

—A toda mi familia le gusta el fútbol, mis tías en su juventud jugaban al fútbol y mi mamá era centro delantera. Es una familia muy futbolera y ahora que estoy en una buena posición trato de ayudarla en lo máximo.

—¿Hasta dónde llegó su madre?

—Era el equipo del colegio y del barrio. Le decían Pelela, seguro que por Pelé, porque era una buena delantera. Siempre molesto a mi padre [Humberto] porque le digo que saqué el fútbol de mi madre [Roxana]. Mi padre fue arquero. De hecho, mi papá era entrenador del equipo de mi madre [las Estrellas Rojas del Atlántico].

—«Dios tiene cosas grandes para mí», dijo usted. ¿Cuáles espera que sean esas cosas?

—Me gustaría estar en mi segundo Mundial, que es un sueño para mí. Y seguir compitiendo al máximo nivel, capaz de estar en las mejores ligas del mundo y seguir jugando al fútbol, que es mi sueño.

—A todo esto, sólo tiene 25 años a pesar de todo lo que ha vivido ya en el fútbol.

—Sí, y doy gracias a Dios por la carrera que he tenido. He disfrutado de un Mundial sub 17, un sub 20 y un Mundial mayor y he jugado en Inglaterra, Francia, España, Portugal y Grecia. Eso te hace mejor persona y mejor futbolista. Uno conoce diferentes culturas, diferentes ligas y diferentes lenguajes y crece como persona. A pesar de mi corta edad, o no tan corta, eso me ha ayudado a ser una persona más madura y afrontar estos difíciles momentos de otra manera.

—Después de Costa Rica, ¿el segundo mejor país para vivir es España?

—Son diferentes tipos de vida. La vida en Sevilla es superbuena, mi esposa y mi hija están muy contentas y estamos encantados de estar aquí otra vez, al igual que en Londres. El clima no es el que más me gusta, pero la ciudad es espectacular. Lisboa es otra ciudad muy bonita. En Grecia lo pasé muy bien, la comida es espectacular. Cada sitio tiene su toque. No me han tocado malas ciudades.

—En su primera etapa comentó que la gente de Sevilla era muy «tuanis».

—En Costa Rica, cuando uno dice que una persona es muy tuanis, es que es muy buena gente. La frase española, que no se puede decir, sería ‘de p... madre’.

—¿Cuándo habló por última vez con su seleccionador?

—Hace cinco o seis meses. Ya estaba lesionado, en octubre o por ahí. Pero es lo normal. Él tampoco es mucho de llamar, ni cuando estaba jugando. No es un entrenador que te llame todos los meses. Que no hable con él desde hace cinco meses no significa nada malo ni nada bueno.

—¿Se ve en el Mundial?

—Claro, yo trabajo para estar en el Mundial, es mi sueño y espero recuperarme y jugar este último tiempo.

—¿Nueve partidos de Liga le serán suficientes?

—Ojalá sí, pero el entrenador tiene la última palabra y sabrá si soy o no soy importante para el equipo. Lo único que puedo hacer es entrenarme al máximo, jugar los partidos que me toquen y esperar. Lo que no está en mis manos no puedo hacerlo.

—¿Cuántos partidos necesita para alcanzar un buen nivel competitivo?

—Eso es relativo. Puedes jugar los 38 partidos de Liga, pero llega el Mundial y no lo haces bien. O hay otros que juegan cuatro o cinco y llegan al Mundial, meten cinco goles y se salen. En fútbol no hay nada escrito. Estar jugando todo el tiempo, obviamente, es positivo, pero eso no garantiza que lo vayas a hacer bien en el Mundial. Lo importante y lo que está en mis manos es prepararme bien por si me toca jugar el Mundial. Yo no pienso que tenga ni menos ni más posibilidades. Tengo que hacer mi trabajo, que es entrenarme fuerte, y el seleccionador decidirá si estoy o no.

—¿Ha comprobado si aparece en el álbum de cromos de Panini del Mundial 2018?

—Sí estoy, pero todavía no lo he comprado. A lo mejor cuando compre los cien y no aparezca, igual se darán cuenta (ríe)...

—¿Qué pasó en 2014?

—Fue una tontería, una broma que gasté. Compré cien cajas de postales [cromos] y no salí. Nunca pensé que fuese a ser tan relevante para la gente, pero es mentira que Panini me lo diera. No sé ni dónde está el álbum.

—¿En qué porcentaje de forma física puede estar ahora mismo?

—Jugar muchos partidos es relevante. Claro que prefiero jugar cuarenta partidos a cinco. Lo que digo es que la forma física, al final, antes de jugar un partido, no se puede decir. Me acuerdo de que antes del Valencia se decía no sé qué, pero salí y jugué bien y se dijo que estaba superbién. Si salgo y no meto gol, se habría dicho que me faltaba. Lo que haces en el campo es lo que vale. Si estás preparado físicamente, mejor lo vas a hacer, pero el examen es el examen. Si estudias y estudias y sacas un 40, no vale para nada. Otros que no estudian pueden sacar un 95. Lo importante para mí es entrenarme bien.

—Y ahora, además, es difícil entrar en el equipo.

—Claramente. Yo vengo de cinco meses sin jugar y es normal que haya otros jugadores por delante de mí.

—Uno de sus exseleccionadores, Ricardo Lavolpe, asegura que Campbell todavía puede dar un 30% más.

—Es verdad. Estuvo poco conmigo pero me conoce bastante y sabe lo que puedo dar. Si él lo dice es porque conoce la capacidad que puedo ofrecer. Le tengo muchísimo aprecio, ha sido una persona muy influyente en mi carrera y me dio la oportunidad de jugar en la selección con 18 años. Cuando me quería poner, la gente decía que por qué, pero vio lo que pocos han visto en mí.

—¿Arsene Wenger lo ha visto?

—Esa pregunta no es para mí. Son entrenadores diferentes, son cosas normales del fútbol. Puedes ser titular con un entrenador, llega otro al que no le gustas y pone a otro. Uno no puede gustar a todos.

—¿Cómo son esas charlas de cada verano con el técnico del Arsenal?

—Son charlas normales. Es una persona muy sincera. Siempre hemos hablado de frente y nos hemos dicho las cosas, cada uno lo que piensa, de forma muy respetuosa. Hubo años en los que él me pedía que me quedara y yo decidí irme, y otros en que yo quería quedarme y me tocó irme. Es parte del fútbol, no hay nada malo en eso.

—Nunca se ha arrepentido de irse al Arsenal, ¿verdad?

—No me arrepiento de nada. Al estar en el Arsenal he podido disfrutar de cuatro o cinco ligas con equipos de gran nivel y gran nombre. Si no hubiese estado en el Arsenal, esa oportunidad no se habría dado. En esta vida hay que ser agradecidos y yo se lo agradezco al Arsenal. Y todavía me queda un año de contrato y no se sabe qué puede pasar.

—Todavía no ha estado dos años seguidos en el mismo equipo...

—Esto es un deporte. La gente se toma el fútbol muy a pecho, como si fuera el fin del mundo. Y no. El fútbol dura los años que dura. Si preguntas a un futbolista que jugó quince años en el mismo equipo si le habría gustado conocer otra calidad de vida, otra ciudad, otro equipo, le puede decir que sí. Y a otros que han estado en quince equipos les habría gustado estar sólo en uno. La vida es un pasaje de historias y momentos. Al final nos vamos a morir todos. A mí me gusta haber estado en diferentes sitios, he conocido grandes ciudades, diferentes ligas y diferentes jugadores. Uno se queda con eso, no si estuvo cinco años seguidos en el mismo equipo. Doy al fútbol la importancia que tiene porque te puede cambiar la vida, pero tampoco es el fin del mundo si estoy en el mejor o el peor equipo.

—¿Sus mejores recuerdos son en el Betis y el Olympiacos?

—Tengo todos, y los malos también son buenos porque uno se puede reír y aprender de ellos. Cada equipo en el que he estado, cada momento y cada partido es diferente. Obviamente, el Betis es una parte importante de mi vida porque he pasado momentos muy buenos y ahora me toca un momento no tan bueno. Y así es la vida. Cuando llegué, pensaba que iba a ser igual que la primera vez, pero me he lesionado. Eso no quiere decir que sea malo. También he disfrutado de grandes momentos, de cosas que no disfrutaba cuando estaba bien. Así es la vida, hay que ponerle una cara feliz.

—Jugó la Champions en Grecia. ¿Cómo se imagina que sería eso aquí?

—Sería algo increíble estar en la Champions con el Betis, o jugar en Europa. Cuando estuve la primera vez, nos clasificamos y no pude estar. Vamos a ver si esta temporada nos podemos clasificar y si puedo estar con el equipo en Europa o no (ríe).

—Usted no tiene miedo a hablar de Europa.

—La verdad es que no. Todos los jugadores y cuerpos técnicos, todos los que se dedican al fútbol también piensan en estar en Europa. Si me dicen si prefiero jugar la Liga o la Champions, digo la Champions. Hay muchos factores, como que el equipo no se quiera meter presión, pero es normal que todos queramos jugar en Europa. El equipo está trabajando para eso, hay un gran cuerpo técnico y un gran grupo de jugadores y estoy seguro de que podemos llegar a Europa. Y de que, con tiempo y más trabajo, este cuerpo técnico y este equipo pueden hacer cosas increíbles por esta ciudad.

—¿Comparte con Setién que hablar de Europa equivale a presionar a los jugadores?

—Es que el míster tampoco va a enseñar todas sus cartas de cara al público. Sólo nosotros sabemos lo que se habla en el camerino en privado. Luego a ustedes les dirán lo mismo u otra cosa, no se sabe, pero nosotros, los de dentro, sabemos qué queremos y está claro. Somos un grupo con una ambición, tenemos un cuerpo técnico con mucha ambición y el corazón de todos los béticos sabe lo que queremos, que es estar en Europa. Y vamos a luchar por eso. Pero no todo lo que uno piensa se lo puede decir a la prensa (ríe).

—El Betis está a dos puntos del Sevilla. ¿Qué opina de los cánticos de sus jugadores en Manchester?

—Eso es normal, nosotros celebramos en su momento y ellos celebran en su momento, pero decir que estamos a dos puntos del Sevilla es una tontería. Nosotros estamos a dos puntos de Europa, no del Sevilla. No competimos contra el Sevilla. Competimos para ser el mejor equipo de Sevilla, pero no contra el Sevilla. Sé que a lo mejor puedo caer mal con lo que voy a decir, pero que el Sevilla esté mal no le hace bien a la ciudad. Ni que el Betis esté mal. Cuanto mejor estén los dos, mejor estará la ciudad y más ganas habrá de que uno esté más arriba que el otro. Pero arriba, no que uno esté el veinte o el otro vaya el dieciséis. Que los dos estén bien hace más grande la ciudad... siempre y cuando el Betis esté mejor (ríe).

—Tras cuatro años fuera de Sevilla, ¿qué ha cambiado más: Campbell, el Betis o la ciudad?

—Todo ha cambiado. Lo importante es que cambie para bien y el Betis ha cambiado para bien. Se nota y se siente, se palpa. El estadio siempre está lleno.

—Ha estudiado Administración de Empresas...

—Lo empecé pero no lo acabé. Ahora estoy en la universidad de la vida, donde se aprende muchísimo más.

—... En todo caso, ¿le parece que el Betis es una empresa mejor dirigida que antes?

—Hace cinco años yo tenía 20 y tampoco estaba muy enterado de cómo estaba la situación. No soy un bético de nacimiento para saber cómo ha sido la historia del Betis en cuanto a su administración. Ahora palpo que la gente está contenta con cómo se están haciendo las cosas. Antes era más de tribunales, esto y lo otro, demandas... Ahora es más tranquilo y se nota, la gente sólo habla de fútbol y antes hablaba de otras cosas que no tenían que ver con el fútbol. Cuando se habla sólo de fútbol es porque las cosas fuera del fútbol están bien.

—¿Su futuro pasa por ser entrenador, dirigir sus clínicas, ser DJ...?

—En este momento no me veo como entrenador ni nada relacionado con el fútbol. Me gustan los negocios y me veo más como un empresario. Me encanta el fútbol y lo veo todos los días, pero no sería entrenador porque no me gustaría levantarme todos los días a las siete de la mañana para entrenar a un equipo. Pinchar discos no lo veo como una profesión.

—Usted es futbolista de élite, pero ¿se puede decir que es la auténtica artista de la familia es su hija?

—Por encima del padre, la madre y quien sea. Mi hija es lo máximo y está muy contenta aquí en Sevilla

—¿Bética o ‘gunner’?

—Le gustan los dos, aunque se pone más la camisa del Arsenal que la del Betis. Pero se sabe los himnos de los dos. Ella es seguidora de papá, nada más (ríe).


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