jueves, 19 septiembre 2019
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, última actualización

Bienvenidas a la ceremonia de la confusión

Pepa Violeta Pepavioleta /
14 jul 2019 / 07:40 h - Actualizado: 14 jul 2019 / 07:40 h.
  • Bienvenidas a la ceremonia de la confusión

El panorama político en nuestro país parece que se está tornando color de hormiga con esto de formar Gobierno. No sabemos si se producirá el milagro de aquí a septiembre, pero como no se llegue a un acuerdo pronto, ya podemos ir preparándonos para peregrinar otra vez a los colegios electorales. Y en toda esta vorágine, el movimiento feminista echa el ancla para mecerse en aguas mansas, pero inquietantes. A la espera de que la situación se estabilice y podamos retomar nuestro viaje con fuerzas renovadas.

Y mientras el barco zarpa, la clase política se posiciona junto al patriarcado para inocular a la opinión pública discursos confusos, con los que desprestigiar el feminismo y desvestirlo de principios. Haciendo uso de mensajes persuasivos y manipuladores que se traducen en frases cada vez más oídas por los cafés de barrio como: las feministas ya no saben ni lo qué quieren, hay que tener cuidado con ellas que acaban metiendo en la cárcel a gente inocente, sólo saben sembrar odio hacia los hombres y así un sinfín de aberraciones más sobre, a lo que supuestamente nos dedicamos realmente las feministas en este país.

Bulos, patrañas, cortinas de humo, mensajes contradictorios sin ninguna base teórica, cocinados a fuego lento por una panda de machirulos, auténticos expertos en practicar terrorismo ideológico. El patriarcado es estructura y jerarquía, de ahí la importancia de evaluar el impacto de esta ceremonia.

Mujeres, debéis estar preparadas porque se aventuran meses en los que el patriarcado hará todo lo posible para sembrar confusión en la opinión pública. Volverán a retomarse en televisión los debates sobre si existe realmente el machismo, las denuncias falsas, los hombres que sufren violencia, la equiparación salarial... y ciento de cuestiones que ya dábamos por habladas, porque en estos últimos años nos hemos encargado de concienciar desde la educación y la formación para que así fuera. Hemos trabajado muy duro para visibilizar y dar a conocer, toda una serie de mandatos que perpetúan la desigualdad de género y entender de qué va esto de ser feminista.

Muchas mujeres y hombres invitadas/os a esta ceremonia de la confusión, orquestada por el patriarcado, ya están empezando también a borrar de su ADN todo lo que se vivió el pasado 8M en las calles, toda la energía que se fusionó en un instante, para propiciar un encuentro histórico. El país se tiñó de púrpura y los gritos de las silenciadas fueron al mayor ejemplo de que la unión hace la fuerza. Y eso que siempre les ha funcionado tan bien, enfrentarnos, vuelve a ser la estrategia clave de los poderosos para bloquear el avance.

Debemos permanecer atentas a estos bombardeos mediáticos y políticos con los que pondrán a prueba nuestra fortaleza. Sin titubeos, tenemos la obligación de ir desmotando una por una, todos las patrañas que nos venderán estos meses de bloqueo y en los que aparecerá el feminismo de nuevo como el fantasma al que hay que aniquilar. Mientras, se suceden los titulares que afirman que las feministas escondemos datos y manipulamos las estadísticas, que la radicalización del movimiento está creando ruptura social y bla, bla, bla... ruido mucho ruido, para desconcentrarnos y alejarnos del motivo real por el que todas las feministas nos levantamos cada mañana. Construir un mundo en el que no haya que enterrar a más mujeres por el hecho de serlo. También nos levantamos cada mañana, para educar a vuestros hijos e hijas en principios solidarios y sepan relacionarse desde el respeto y la libertad. Nos levantamos cada mañana para seguir creando tejido asociativo, hacernos fuerte y poder negociar cada cláusula que nos impide acceder a las mismas oportunidades. Nos levantamos todos los días, con la esperanza de que sea el último en el que se nos exijan cuidados e implicación extra, para estar a la altura de la supermadre que se espera de nosotras. Hemos pasado del mandato verbalizado a la expectativa social. La vieja estrategia de hacernos creer que somos libres, a pesar de que vemos claramente la cadena que nos atrapa el tobillo.

Para una feminista cada día, es una nueva oportunidad de seguir sembrando para una cosecha que al final nos alimentará a todos y todas sin excepción. Así que os sugiero, que si queréis saber en qué consiste esto de ser feminista, ahorren poner la televisión y preguntarle a una de ellas. Me consta que tenemos argumentos de sobra para desmontar cualquier discurso propagandístico. Y aunque esta ceremonia que nos preparan con tanto mimo y cuidado, nos atraiga como canto de sirena, no sucumbáis. Haced uso de ese instinto que nos avisa de cuando estamos preparados/as para abrazar los cambios.

Alejarse del guirigay político es más que aconsejable, sobro todo estos meses en los que ya sabemos que cualquier artimaña es aplaudida con auténtico fervor.

Aprovechad el verano que levantamos un poco el pie del acelerador, para observar, cuestionar lo que nos llega de forma sutil y a la vez a borbotones... y hacernos fuerte ideológicamente. Y cuando ya estemos preparados y preparadas para zarpar, podemos soltar el ancla sin miedo y dejarnos llevar. Nos espera el mejor viaje de nuestra vida. Ese que nos acerca a la libertad de quienes sólo saben relacionarse en horizontal.


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