Los medios y los días

China nos destroza en media hora

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04 mar 2021 / 04:00 h - Actualizado: 04 mar 2021 / 04:00 h.
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Estamos siempre con la pandemia -el tema sin duda merece todo el espacio que se pueda-, Bill Gates se nos ha vuelto profeta y anuncia la llegada de más pandemias. No hay que ser Bill Gates para eso, desde luego. Tal vez se nos esté olvidando que los peligros de siempre siguen ahí y el que más conocemos y tememos es el de las armas atómicas.

El diario El Confidencial publicaba hace un par de días un texto inquietante. Los satélites espías occidentales han localizado -o lo llevan haciendo desde hace años- unas extrañas estructuras en los desiertos chinos que son obras humanas, pero no se sabe exactamente su finalidad. Y, claro, se especula con que se trate de campos secretos de almacenamiento de ojivas nucleares, entre otros factores. ¿Es que China nos quiere destruir? Bueno, en primer lugar, lo que se supone que pretende es equipararse en número de cabezas nucleares a EEUU y Rusia. Los chinos -decía el artículo de El Confidencial- solo tienen unas 290 cabezas nucleares, una pequeña “fracción de las cabezas nucleares rusas o americanas” según FAS. Pero siguen expandiendo esa capacidad a marchas forzadas.

Atención a esto: sean lo que sean todas esas estructuras chinas, lo cierto es que China continúa armándose hasta los dientes. Nuevos portaaviones, cazas de combate invisibles robados de los diseños americanos y misiles como los DF-41, que serían capaces de alcanzar Madrid con hasta 10 cabezas nucleares desde su base en Mongolia en poco más de media hora.

Se dice muy pronto, pero si la gripe de 1918 mató a 50 millones de personas y la Covid 19 supera los dos millones, un misil con varias cabezas nucleares ante las cuales las bombas de Hiroshima y Nagasaki casi son bombitas para niños en Nochevieja, llega a España en media hora y poco después los 47 millones de habitantes somos Historia, si es que queda Historia porque a ver quién la escribiría y la narraría. Ya saben aquello de que la Tercera Guerra Mundial se haría con palos y piedras dado el arsenal nuclear, eso supongo si es que queda aún alguien con ganas de bronca después de que nos caigan encima unos cuantos supositorios de tales calibres. Siempre se dice que cuando en una obra de teatro -o en el cine- aparece una pistola – en el cine suele aparecer en los cajones- esa pistola acaba por usarse. ¿Qué pasará ahora? ¿Terminaremos usándolas o simplemente nos sirven de disuasión?

San Biden ha hecho hace poco lo mismo que hacía Trump: una bravuconada, nada de interés, bombardear en Siria un campo de guerrilleros pro-iraníes. Ni él ni Trump se atreven con Corea del Norte o con Irán y menos con Rusia o China, se acabó la hegemonía del imperio, volvemos a lo multipolar pero no como antes con la bipolaridad comunismo-capitalismo, ahora regresamos al siglo XIX y al XX con varias potencias todas ellas actuando bajo el mercado. La experiencia histórica nos dice que esta situación nos ha llevado a dos guerras mundiales, espero que ahora de tanto acojono que tenemos unos de otros nadie le dé al botón y la guerra siga transcurriendo por los senderos que ahora transcurre: en las redes, en lo informático, tratando de meterse unos en la inteligencia de los otros a través de máquinas. En el mundo en general y en España en particular estamos en ese momento previo a llegar a las manos, cuando estamos levantando la voz demasiado y encarándonos. Aún no hemos llegado a las manos a nivel macro. Nada es descartable para una especie como la nuestra. El Covid 19 es una simple jaqueca menor y de inmediato pasajera comparado con lo otro. Sólo un país de los tres más armados con elementos bélicos nucleares puede acabar él solo varias veces con este planeta.


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