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La vida del revés

Djokovic en Australia o sin vacuna aquí no se juega

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06 ene 2022 / 16:44 h - Actualizado: 06 ene 2022 / 17:03 h.
"Opinión","La vida del revés","Vacunas","Pandemia","Coronavirus"
  • Fotografía: EFE
    Fotografía: EFE

La tenista rusa Natalia Vikhlyantseva no ha podido ir a Australia aún estando doblemente vacunada... con Sputnik. A Djokovic le han prohibido la entrada en el país (de momento) por no estar vacunado. Y es que las normas en Australia son las que son y hay que cumplirlas. Eso es así de sencillo. También en algunas zonas de España se pide el pasaporte Covid para entrar en los bares y los que quieren entrar a tomar un vino lo deben presentar. Normas siempre incómodas aunque infalibles para ordenar el día a día de millones de personas.

Por lo que parece, en Australia tienen las cosas muy claras y no permiten la entrada en el país a los que se niegan a vacunarse contra la Covid-19. Pero no es algo extraño ni nuevo eso de exigir certificados de vacunación. Algunos países africanos obligan a los turistas a llegar vacunados contra, por ejemplo, la fiebre amarilla. Y nadie se rasga las vestiduras. El que quiere ir a uno de esos paises que exigen la vacunación se vacuna y punto. Aunque se llame Djokovic.

Las libertades individuales son sagradas. Eso está claro y soy el primero en defender esa idea. Pero, del mismo modo, las libertades colectivas son sagradas y esas libertades se van forjando poco a poco en cada país, con sus leyes, con sus tradiciones, con sus convicciones morales y éticas. No pueden ponerse en entredicho unas u otras de forma arbitraria y el respeto por las normas que ordenan la realidad de cada nación debe prevalecer sobre todas las cosas.

Si en Australia es necesario estar vacunado para cruzar su frontera, no hay nada que discutir. Si la vacuna Sputnik no está reconocida por la agencia del medicamento local, no hay nada que discutir. Y si el que quiere entrar en el país es famoso no pueden hacerse distinciones.

Seguro que Djokovic sabía que no estar vacunado le iba a suponer un problema. Es su responsabilidad haberlo causado. Los tenistas que han acreditado estar vacunados están en sus hoteles esperando a competir. Y no debe olvidarse que las normas no las pone el organizador de un torneo.

No soy partidario de la pena de muerte y en Estados Unidos o Japón está vigente y cada año son ejecutados algunos reos. Existen países en los que los gais y lesbianas son perseguidos y asesinados por su condición sexual. Hay decenas de miles de cristianos que son perseguidos por creer en un Dios que se niega en los países en los que residen por parte de la mayoría. Los derechos de las mujeres son pisoteados en un número de países que tira de espaldas. Estos y muchos problemas más sí deberían ser motivo de debate, sí deberían estar en lugares principales en redes sociales a diario, y no lo son ni lo están. Que un jugador de tenis pueda participar en un torneo saltándose las normas porque le da la gana no tiene importancia si lo comparamos con los problemas de desigualdad del mundo. Si este señor quiere entrar en Australia y se tiene que vacunar, que lo haga o se vuelva a casa. No hay debate.


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