El bosque, nuestra segunda casa

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06 dic 2022 / 11:52 h - Actualizado: 06 dic 2022 / 11:53 h.
"Tribuna"
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Mi madre me enseñó a amar la lluvia, decía que era mágica. Me enseñó que todo reverdecía, que aportaba calma y que los prados perfumaban. Hoy llueve, finalmente. Mientras camino en medio de un bosque de la cuenca mediterránea recuerdo las palabras de mi madre.

Si estáis en casa os invito por un momento a pensar en un bosque: una colección de árboles, animales grandes y pequeños, hierbas, hongos, microorganismos en el suelo, todos relacionados entre sí.

El bosque es un sistema complejo, que establece un delicado equilibrio con el entorno en el que vive y en particular con el clima. Por esta razón, el fenómeno de la sequía tiene un impacto significativo en los ecosistemas forestales.

En cada bosque, a lo largo del tiempo, la presión selectiva ejercida por las características propias de ese medio ha premiado a los organismos que han sabido adaptarse mejor. En consecuencia, las especies vegetales y animales que hoy habitan el bosque son aquellas a las que la evolución ha dotado de la forma, velocidad de crecimiento, tolerancia y capacidad de resistencia más adecuadas para vivir y reproducirse en ese clima, y que han ido transmitiendo de generación en generación.

Gracias a estas características, y a las interconexiones entre todos los seres vivos, el bosque vive en una condición de equilibrio dinámico: sus especies son capaces de responder a eventos imprevistos para limitar al máximo los impactos negativos.

Pero las cosas están cambiando. Los científicos, climatólogos y ecologistas forestales están de acuerdo en que el clima global está transformándose rápidamente en comparación con el pasado y la causa es la emisión de gases de “efecto invernadero” por parte de los sapiens: dióxido de carbono, metano, etc.

Las principales manifestaciones del cambio climático son el aumento de las temperaturas medias anuales y estacionales, la alteración del régimen de precipitaciones (con lluvias más intensas, pero menos frecuentes), el aumento de los eventos extremos (temporales, inundaciones, olas de calor e incendios forestales).

Entre estos fenómenos, uno de los más preocupantes en la cuenca mediterránea es el aumento de la sequía.

Los organismos que habitan en los bosques, y los árboles en particular, se enfrentan a un gran desafío. Es hora de actuar ya frenando todo aquello que daña la biodiversidad. Por otra parte, los responsables políticos tendrían que poner más medios para desarrollar una gestión sostenible de los bosques; estos cuidados pueden contribuir a reforzar su resiliencia y su capacidad de recuperación, permitiéndoles adaptarse a los efectos del cambio climático.

Y tú, cuando te adentres en un bosque, respétalo, considéralo tu segunda casa.


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