Viéndolas venir

El Gran Poder de estar en comunión en Los Palacios

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Álvaro Romero @aromerobernal1
20 may 2022 / 18:07 h - Actualizado: 20 may 2022 / 18:08 h.
"Viéndolas venir"
  • El Gran Poder de estar en comunión en Los Palacios

La hermandad no le ha dado la menor importancia al gesto, pero lo tiene. Se trata de un símbolo tan potente, que solo si se explica convenientemente se puede entender su importante sentido. La Hermandad del Gran Poder y María Santísima de la Soledad de Los Palacios y Villafranca ha entregado, en el transcurso de sus cultos en la capilla de la Aurora, una cruz de madera a los niños de la cofradía que este mes de mayo están recibiendo sus Primeras Comuniones. Un detalle, dicen. Pero no es un detalle, sino un rito esencial.

En primer lugar, porque el sentido primordial de una hermandad es conseguir que sus miembros estén en comunión desde su más tierna infancia. En segundo lugar, porque esa comunión cofrade se cohesiona mejor con una humilde cruz en su pobre madera que con otras medallitas de metal. Y en tercer lugar, porque niños, familias, institución e Iglesia pueden dar testimonio de cómo se pone en el centro de la capilla, de la vida cofrade y de sus cultos su propio futuro encarnado. Y no por cualquier motivo, sino por la razón más determinante que podamos imaginar: porque estos chicos de nueve o diez años, que están despertando a la vida, a la consciencia y a la razón, van a tomar por primera vez el Cuerpo de Cristo, o sea, porque van a participar por primera vez de la Eucaristía, que es el sacramento central en la vida de la Iglesia, donde se recibe el perdón cotidiano del Creador, donde Dios mismo se sacrifica en forma de alimento para formar parte de quien lo recibe, donde se proclama la palabra de Dios, donde se pide por los demás y se medita acerca de la necesidad del Cristianismo en el mundo.

De modo que al focalizar el motivo se subraya también su importancia. Lo digo –y la propia Iglesia lo sabe mejor que nadie- porque las Primeras Comuniones se han convertido desde hace demasiado tiempo en un rito vacío que solo se rellena a continuación, en esa celebración tantas veces vacua como ejemplo de vanidad de vanidades. Con gestos como este, en el que se pone en relación la importancia de tomar la Primera Comunión con la importancia que le da una cofradía consciente de que no todo son pasitos por la calle, radica el hilo de esperanza de que, tal vez, las nuevas generaciones tengan algo que enseñarnos.


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