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La vida del revés

España no es el lejano oeste

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06 jul 2021 / 17:07 h - Actualizado: 06 jul 2021 / 17:21 h.
"Opinión","La vida del revés","Homofobia"
  • España no es el lejano oeste

Me niego a pensar que los jóvenes españoles sean una especie de salvajes violentos que se pelean en cada esquina, que no respetan las normas, que se dedican a beber como cosacos y que si ven a un gay o a una lesbiana se lanzan a por él o ella con intención de acabar con su vida. Me niego a pensar que estamos inmersos en una ola de violencia desbocada. Quiero creer que las cosas son distintas a lo que nos enseñan en los medios de comunicación.

Samuel Luiz era gay. Por lo que dicen de él, un muchacho educado, trabajador, cariñoso y buena gente. Un grupo de salvajes (esos son los salvajes, esos sí) ha acabado con su vida. Le llamaron maricón y le amenazaron de muerte; Samuel murió mientras le insultaban y le golpeaban. Estos sujetos deben ingresar en prisión de inmediato. Si se demuestra que hubo motivaciones de odio y homofobia (recorrer 250 metros golpeando a una persona al grito de maricón de mierda parece que lo es) que les metan entre rejas un poco más al fondo. Y que cumplan hasta el último día de condena. Si pudiera ser, antes de salir alguien debería comprobar si siguen siendo un problema y, si lo son, convendría dejar que esos mierdas dejaran de suponer un problema para el resto de la gente... entre rejas. Pero los jóvenes españoles no son así. Que no, que no; que nuestros jóvenes son estudiosos, educados y civilizados.

España es un país en el que podemos salir a pasear sin temer por lo que nos pueda pasar. Por eso el asesinato de Samuel tiene tanta trascendencia, por eso la conmoción ha sido tan extraordinaria y ha removido las consciencias de casi todos. No podemos permitir que las cosas cambien y nuestras calles se conviertan en lugares parecidos al lejano oeste. Esas peleas que nos enseñan en los noticiarios son reales, por supuesto que lo son, pero no son normales. Salir a dar un paseo por las calles de nuestras ciudades no se ha convertido en una especie de yincana mortal. Somos un pueblo tranquilo que ya hemos tenido suficiente años atrás y que necesitamos vivir tranquilos.

Es verdad que existen grupos tan repugnantes como este que ha acabado con la vida de Samuel Luiz. Es verdad que tenemos un problema con la homofobia en España que no estamos sabiendo reconocer; vamos de modernos y tolerantes sin serlo. Pero no todos los jóvenes son unas bestias peligrosas, no todos los jóvenes acaban metidos en peleas en las que te abren la cabeza con un taburete y no todos somos homófobos (al menos casi nadie está dispuesto a poner la mano encima a otro a causa de su condición sexual). Tampoco todos los jóvenes magrebíes o latinos son asesinos peligrosos que matan y violan en grupo. También los hay españoles que son unas alhajas.

El asunto se debe afrontar con decisión. Si un grupo de jóvenes magrebíes están robando y agrediendo personas en Terrasa, se les detiene y para adentro. Si un grupo de latinos ha confesado haber violado a una joven, nada de acuerdos y para adentro a cumplir hasta el último día. Si han identificado a los asesinos de Samuel Luiz, una vez que terminen de redactar el atestado con todo cuidado para que no se puedan zafar de la Justicia, a la sombra de cabeza por unos años (si pudieran ser muchísimos sería una bendición). Pero no podemos criminalizar a todos los latinos, magrebíes o jóvenes españoles, no podemos dejarnos arrastrar por el sensacionalismo y pensar que vivimos en un país peligroso o que un paseo nos puede costar la vida.


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