domingo, 19 septiembre 2021
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Los medios y los días

Irene Montero y Pablo Iglesias

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30 ago 2021 / 04:00 h - Actualizado: 30 ago 2021 / 04:00 h.
"Los medios y los días"
  • Irene Montero y Pablo Iglesias

Me voy a dejar de ataques y comentarios despectivos hacia sus actuaciones políticas. Dicen que detrás de toda persona hay una novela y detrás de Irene Montero y de Pablo Iglesias, a pesar de la juventud de ambos, la hay y además una película. Nos podemos reír de las ideas de la ministra, podremos haber llamado “El Coleta” diez mil veces a Pablo Iglesias y lo seguirán haciendo muchos, ellos dos han largado y largan lo suyo, pero detrás de ambos hay dos personas como son personas sus defensores y detractores. Llega un momento en que uno, sobre todo estando a solas, se pregunta para qué tanto insulto, tanta agresión verbal -dejémoslo ahí, en lo verbal- tanta injuria que queda impune y es lógico porque de lo contrario mataríamos de trabajo a los jueces, que se quede entonces el asunto en “calentones” y basta.

Aquí el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, empezando por mí mismo. Irene y Pablo deben estar pasándolo muy mal, como tantas parejas en España y en el mundo, desde luego, pero ahora me estoy acordando de ellos y sobre ellos puedo escribir porque son personas públicas y, aun así, debo hacerlo con respeto. ¿”El Coleta”? Jamás le he llamado así ni en público ni en privado aunque no esté de acuerdo con él. Como profesor universitario que fue y como profesor universitario que soy yo, visto su curriculum vitae, para mí es el doctor Pablo Iglesias y ambos, Pablo e Irene, dos personas que han luchado y luchan por aquello que creen justo. ¿El comunismo? ¿Venezuela? ¿La dictadura? Llámenlo como quieran, pero ellos no son los responsables de que unos humanos abusen de otros, no han inventado el comunismo, el comunismo y el cristianismo hicieron mella en la gente porque una minoría llevaba siglos avasallando y matando en nombre de sus propiedades y de Dios o de los dioses. Tan lógico es lo anterior -aunque lo tengamos por negativo- como que los que están siendo pisoteados se levanten y terminen con sus pisoteadores, eso es la Historia y la vida de los seres humanos hasta ahora, queramos o no.

Otra cosa es que los que persiguen “liberar” a los humanos cuando lleguen arriba se corrompan o se compren chalets carísimos en zonas distinguidas. Ahí está el problema principal, que en el fondo de todo late una criatura: el humano y su yoísmo. Ahora bien, en esta dinámica de sangre, sudor y lágrimas cada cual escoge un camino. Pablo e Irene eligieron el suyo en lo ideológico y en lo personal y nos hemos permitido el atrevimiento de mezclarlos por nuestra cuenta, no digo ya en lo que han llamado “casoplón” desde ciertos medios sino en lo que se refiere a sus hijos y a ellos como pareja.

Sobre todo Pablo Iglesias, ha sido víctima de las hemerotecas, de su ingenuidad y acaso de no saber ser más coherente; aquí se permite que el cristiano multimillonario de misa diaria sea alguien respetado aunque su talante y sus creencias se parezcan tanto como una ballena a una alpargata, se permiten “los truenos vestidos de nazareno” como diría Antonio Machado, es decir, se permite lo que puedo llamar el anticristo vulgar -muy distinto al nietzscheano- pero no se le permite a un comunista llevar a cabo un acto de ostentación. Fue un resbalón de Irene y Pablo lo de la casa, pero allí han estado, asediados, porque hay españoles que son rayos que no cesan para lo fácil, claro. Sánchez Monteseirín se trasladó a Madrid a ejercer su profesión de médico entre otras razones porque no podía ir tranquilo por las calles de Sevilla, tras dejar de ser alcalde, sin ser insultado.

Tampoco podían estar tranquilos Irene y Pablo de vacaciones con sus hijos. Desde hace tiempo han llegado momentos duros para ambos como pareja, ahora está cada uno por un lado, los gemelos que casi le cuestan la vida a Irene no están bien de salud, tienen problemas y no sin importancia. Irene como ministra deja mucho que desear pero es madre y mujer y ambas condiciones pesan enormemente. Pablo es padre y persona con sus circunstancias personales, no “El Coleta”. Ambos se enfrentan al mundo en general y a su micromundo porque, ¿qué han hecho, a fin de cuentas para merecer el trato terrorífico que han recibido y siguen recibiendo? Asustar a un poder que tiene unos planes claros: la unificación mental y la sumisión de los seres humanos bajo una dictadura democrática basada en la ignorancia, en el zombi digital que sólo sepa los qué pero nunca los porqué. Basta revelarse contra eso para que te crucifiquen y te llamen de todo mientras que los truhanes de verdad se visten de seda y terciopelo y se rodean de lapislázuli.


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