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Las procesiones de la Virgen de los Reyes

La Patrona de Sevilla ha tenido 87 salidas extraordinarias en ocho siglos, desde 1248 hasta 1993. En el siglo XX se marcó el récord histórico con 22 procesiones especiales

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14 ago 2015 / 21:33 h - Actualizado: 14 ago 2015 / 21:35 h.
"Hemeroteca El Correo"
  • Besamanos de la Virgen de los Reyes. / El Correo
    Besamanos de la Virgen de los Reyes. / El Correo
  • Procesión extraordinaria del 15 de agosto de 1924 con motivo de la bendición de la estatua del rey San Fernando en la Plaza Nueva. / El Correo
    Procesión extraordinaria del 15 de agosto de 1924 con motivo de la bendición de la estatua del rey San Fernando en la Plaza Nueva. / El Correo

{La cronología de las procesiones especiales de la Virgen de los Reyes se abre con la entrada en la ciudad recién conquistada por el rey Fernando III, el 22 de diciembre de 1248, que fue lunes y día en que la Iglesia Católica celebra la traslación de las reliquias de san Isidoro desde Sevilla a León.

La cronología de procesiones especiales iniciada en 1248, sólo fija un desfile en los siglos XIII, XIV y XV, el antes citado del 22 de diciembre de 1248, y los días 3 de marzo de 1337 y 29 de enero de 1492, respectivamente. Las causas de los tres desfiles extraordinarios, fueron en el primer caso, la conquista de Sevilla por Fernando III; en el segundo, pedir por la salud del rey Alfonso XI; y en el tercero, en acción de gracias por la conquista de Granada por los Reyes Católicos.

Luego aumentó considerablemente el número de procesiones especiales durante las centurias siguientes. En el siglo XVI hubo catorce desfiles extraordinarios; en el siglo XVII, quince; en el siglo XVIII, volvieron a ser catorce; en el siglo XIX, se alcanzó la suma de diecinueve, una marca secular que fue ampliamente superada durante el siglo XX, cuando la Virgen de los Reyes salió veintidós veces en desfiles extraordinarios. En total, ochenta y siete procesiones extraordinarias en ocho siglos.

EN EL SIGLO XXI

En el siglo XXI se han realizado otras cuatro procesiones extraordinarias. En 2004 para celebrar el centenario de la coronación. En este día fue ataviada con el manto de tisú celeste con bordados en plata que fue donado por la condesa de Casa-Galindo para estrenarlo en el triduo preparatorio de la coronación (días 1, 2 y 3 de diciembre de 1904).

En 2006, debido a obras que se realizaban alrededor de la catedral, hizo su recorrido por las calles del barrio de Santa Cruz, que fue engalanado para dicho evento. El itinerario incluyó las calles Mateos Gago, Rodrigo Caro, plaza de la Alianza, Joaquín Romero Murube y plaza del Triunfo. En esta fecha fue vestida con el manto de terciopelo rojo bordado en oro, donado por la duquesa de Montpensier, y el recorrido también incluyó los giros completos que realiza a lo largo del trayecto, denominadas posas, y que consisten en que el paso es vuelto hacia la presidencia eclesiástica, y detenido, tras lo cual se inciensa a la imagen de la Virgen y posteriormente se rezan las preces correspondientes a la hora tercia del breviario, que es la que corresponde con la procesión.

El 27 de mayo de 2013 presidió de manera extraordinaria con motivo del Año de la Fe, el Pregón de las Glorias de María en el altar del Jubileo de la Catedral de Sevilla. Y antes, el sábado, 11 de mayo, tuvo lugar la salida extraordinaria de la Santísima Virgen de los Reyes con motivo del Año de la Fe. La Santísima Virgen que portó el manto de la coronación canónica, salió a las ocho de la mañana como es habitual cada quince de agosto en rosario de la aurora por la puerta de Palos de la seo hispalense, y se ofreció cada misterio del santo rosario por los frutos del Año de la Fe y otras intenciones.

Plazas emblemáticas

El enclave único formado por las edificaciones de la Catedral y el Patio de los Naranjos, el Archivo General de Indias, el Palacio Arzobispal, el convento de la Encarnación y el Real Alcázar, el Patio de Banderas y las plazas de la Virgen de los Reyes, del Triunfo y de Santa Marta, representan una zona orgullo de la ciudad. El doctor arquitecto y profesor Francisco Granero Martín, autor de la obra básica El corral de los Olmos. Antiguos Cabildos secular y eclesiástico de la ciudad (Demarcación de Sevilla del Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía Occidental, 1992), aportó documentos sobre los orígenes, funciones, transformaciones y demolición del citado corral, con abundante y esclarecedora iconografía. El profesor Granero Martín rescató la memoria histórica del enclave, durante las épocas romana, árabe y cristiana.

La plaza del Triunfo forma parte del espacio considerado históricamente como el más emblemático de la ciudad, «el mejor de la tierra», epicentro rodeado por el Real Alcázar, la Catedral, el Archivo General de Indias y la plaza de la Virgen de los Reyes con el Palacio Arzobispal y el convento de la Encarnación. Desde la instalación del monumento conmemorativo del terremoto de 1755, el pueblo la llamó del Triunfo, si bien no fue oficial en el nomenclátor hasta 1845. La densa bibliografía sobre la zona la sintetiza el doctor antropólogo Salvador Rodríguez Becerra en la ficha incluida en el Diccionario Histórico de las Calles de Sevilla (Junta de Andalucía y Ayuntamiento, 1993). Sólo durante la II República (1931-1936) se alteró el nombre de la plaza, rotulándose Triunfo de la República, y en 1892 no prosperó la propuesta de llamarla de Cristóbal Colón. La plaza del Triunfo es escaparate de la ciudad, sin que por ello se libre del vandalismo y el descuido municipal, como tantas veces ha denunciado la Asociación de Vecinos y Amigos del Barrio de Santa Cruz.

La plaza de Santa Marta debe su nombre al antiguo Hospital de idéntica advocación, fundado en 1385 por el canónigo Fernando Martínez, y que estuvo abierto hasta finales del siglo XVI. En 1819 las monjas se trasladaron a una casa contigua al antiguo hospital de Santa Marta, que luego fueron ampliando hasta alcanzar la actual dimensión. La iglesia es la primitiva del hospital. Al principio del siglo XX, fue instalado en el centro de la plaza un crucero que antes estuvo en el hospital de San Lázaro, obra del escultor Diego de Alcaraz y fechado en 1564. En cada cara de la cruz renacentista, apoyada en capitel y trozo de fuste, están esculpidos un Crucificado y una Piedad. El pedestal es de ladrillos y piedras.

Los destrozos sufridos por los pavimentos de la calle Alemanes y plazas de la Virgen de los Reyes y del Triunfo, han confirmado la validez del rechazo social que provocaron los cambios del sistema de pavimentación iniciados en 1994.

El asunto pone también de actualidad otro atentado cultural llevado a cabo en 1994, y denunciado entonces por la profesora Teresa Lafita, nieta del autor de la fuente-farola monumental de la plaza de la Virgen de los Reyes. En efecto, José Lafita Díaz añadió en 1931, dos años después de su inauguración, un litóstroto en forma de roseta mosaico labrada con chinas que formaban dibujos geométricos y servía de refugio peatonal, al mismo tiempo que complementaba el diseño de la fuente-farola. Cuando en 1994 se procedió al cambio de los adoquines por las actuales losetas, se destruyó este añadido y se sustituyó por un escalón gris. Un destrozo difícil de explicar que la corporación municipal dio por bueno.

Los valores que los sistemas de pavimentación añaden a las ciudades, y concretamente a la morfología urbana sevillana, han sido estudiados por los doctores arquitectos Luis Marín de Terán y Aurelio del Pozo Serrano, en un libro titulado Los pavimentos: un fragmento de la Historia Urbana de Sevilla, publicado en 1986 precisamente por el Área de Infraestructura y Equipamiento Urbano del Ayuntamiento de nuestra ciudad, el mismo que ocho años después ignoró su propia documentación. También el profesor José Manuel Suárez Garmendia, en su obra básica Arquitectura y Urbanismo en la Sevilla del siglo XIX (1986, Diputación Provincial), aporta conocimientos sobre las reformas urbanas después de la Revolución de 1868.


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