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La aventura del misterio

¿Llegará el misterioso ‘gran apagón’ o no?

Mucho se está hablando en los últimos días de un apagón generalizado que podría producirse y que tiene a muchas personas con la incógnita de si será real, físico, a nivel de luz, o si, por el contrario, nos encontramos ante una metáfora y tendrá que ver con otros aspectos de la vida.

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09 nov 2021 / 04:00 h - Actualizado: 09 nov 2021 / 04:00 h.
"La aventura del misterio"
  • ¿Llegará el misterioso ‘gran apagón’ o no?

Lo cierto es que muchos son los comentarios e informaciones que hay en torno a ello y viene a ser motivo de inquietud mundial.

Quizás todo comienza cuando el gobierno de Austria manifestó el temor ante un apagón generalizado en Europa por un periodo de tiempo sin definir y que podría provocar un auténtico caos. La ministra de Defensa austriaca, Klaudia Tanner, indicaba que ese apagón de iba a producir antes o después, decía: “La cuestión no es si habrá un gran apagón, sino cuándo”, dándolo por hecho que se iba a producir.

Desde la Fuerzas Armadas se hizo un llamamiento a la concienciación de lo peligroso que era un apagón, de hecho el pasado 30 de septiembre, en Tulln, se indicó que se debía estar preparado para ello y Austria comenzó a realizar una serie de movimientos para ese escenario en caso de “caída de energía por un tiempo indefinido” siendo un “riesgo real”. Ante ello se lanzó un comunicado sobre la forma de actuar en caso de apagón eléctrico en Europa desde el propio Ministerio de Defensa vía página web.

En un trabajo de investigación para CádizDirecto encontré datos muy interesantes. Ya en el año 2017 el Ejército de Austria alertó de una posible pandemia en función de análisis de datos y acertó, con dos años de diferencia. Ahora, con esos mismos procesos y análisis de datos informan sobre un gran apagón que podría producirse en los próximos años, desde este momento hasta cinco años adelante. Según los expertos austriacos sería conveniente revisar las fuentes y plantas generadoras de energía, las conexiones a internet, las líneas de teléfono, pues afectaría a todo ello así como a entidades bancarias, semáforos, ascensores, túneles, unidades de hospitales, frigoríficos, a todo ello. Sería un caso que podría durar desde horas (muchas) hasta semanas o meses.

El teniente coronel Pierre Kugelweis recomendaba hacer acopio de alimentos no perecederos, agua, velas, pilas, linternas y elementos para mantenerse informado como una radio a pilas.

La ministra explicaba: “¿Qué hacer cuando nada funciona? Cuando no hay agua ni electricidad. Un gran apagón tiene enormes consecuencias. Con esta campaña queremos concienciar y dar información y consejos”.

No es la primera vez que ocurre y ejemplos hay de ello, el más cercano el de 1989 en Quebec (Canadá) cuando millones de personas se quedaron a oscuras por una tormenta geomagnética.

“A partir de 2025 debería haber cuarteles autosuficientes en todos los estados federados (regiones) para garantizar la respuesta del Ejército en caso de apagón, y así dar a organizaciones civiles la oportunidad de ‘recargarse’” decía Pierre Kugelweis.

A su vez manifestaba: “Un apagón es una amenaza con un gran impacto en la sociedad. Y es importante que todos los servicios de emergencia, como la policía, las ambulancias o los bomberos, sigan funcionando. En caso de un apagón, la tarea principal de las Fuerzas Armadas es abastecer y apoyar a otras organizaciones de emergencia”.

El Ministro del Interior, Karl Nehammer indicó que un apagón “era una de las mayores amenazas para un Estado moderno”.

Por su parte el director técnico de la Red Eléctrica de Austria (APG), Gerhard Christiner, dijo que el cambio climático también influye en este riesgo de “black out” (apagón en inglés).

Otros apagones en el mundo

Otros apagones fueron en Venezuela y Colombia, por un periodo de 300 días y que afectó, en 2019, a 30 millones de personas. En 2012 en Turquía por 104 días, en 1983 en Suecia durante 89 días con 4 millones de afectados y en 1999 en Francia durante dos días.

Se ve “raro” que pueda haber un apagón de esas características pues el suministro es imposible que baje a cero aunque si Rusia cierra el suministro completamente ese riesgo podría darse aunque es muy complicado. España necesita de 30.000 megavatios/hora y es poco en comparación con otros países europeos. Además Europa se divide en tres regiones por lo que es complicado que se apague todo a la vez (región Europea Continental, la Báltica, la Nórdica, la Británica y la Irlandesa, además de los sistemas aislados de Chipre e Islandia).

Es curioso porque en la última novela de Don DeLillo, “El silencio” (2020) se habla de “no sé con qué armas se librará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta se librará con palos y piedras” que dijo Einstein. Él mismo habla de “el aterrizaje abrupto de un avión, y también con televisores sin señal, ascensores detenidos, teléfonos mudos, lámparas apagadas, neveras y calefacciones que no funcionan. Nadie comprende nada. Alguien culpa a los chinos y sugiere un posible apocalipsis selectivo de internet. Y alguien dice que eso no puede ocurrir porque las guerras son algo que siempre ocurre en otra parte” se ha producido un “gran apagón”.

Es como un fin del mundo, una especie de Apocalipsis: “Todas las armas nucleares del mundo entero han dejado de funcionar. Los misiles no están planeando sobre los océanos y las bombas no están siendo lanzadas desde aviones supersónicos. Pero la guerra continúa”.

También se recurre a Nostradamus para buscan en sus crípticas centurias un “apagón” o en el libro del Éxodo cuando Dios le dice a Moisés que extendiera sus brazos al cielo para que la oscuridad cayera sobre Egipto y dejara sin luz durante tres días a estos.

Marie Julie Jahenny, mística franciscana del siglo XIX profetizó un castigo en el que el día sería como la noche y la noche negra como una mina de carbón: “El cielo estará en llamas, la tierra se dividirá. Durante estos tres días de oscuridad, que la bendita vela se encienda en todas partes, ninguna otra luz brillará”.

¿Tormenta solar?

Los científicos hablan de un apagón de comunicaciones debido a una gran tormenta solar (tipo X), pero que, sólo afectaría a satélites de comunicaciones y demás.

A los mayas también se les atribuye profecías y una tormenta solar catastrófica, José Carlos de Toro, investigador del Instituto Astrofísico de Andalucía del CSIC, explicaba: “No hay razones para creer que la tenga que haber ni que no la tenga que haber. Nuestra capacidad de predicción a día de hoy no es suficiente para poder saber con diez meses de antelación que se va a producir una tormenta solar de la proporción que sea. Por tanto, es muy aventurado decirlo”.

“La NASA financia a los científicos que estudian nuestra estrella. Unos científicos que no tienen en su nómina. Ahora mismo, hay cuatro países muy fuertes en el estudio de la física solar que serían Estados Unidos, Japón, Alemania y España. Noruega también lleva una buena época invirtiendo en física solar. Otra cosa es que existen unas teorías que apuntan a que después de un fuerte mínimo va a venir un fuerte máximo de actividad solar, y es en ciclos de este tipo cuando se dan tormentas solares con fenómenos más energéticos de lo habitual. Pero no hay nada de cierto en semejante predicción” indicaba.

“Esta alteración del estado químico de la Ionosfera también precipita una serie de fenómenos que van desde la alteración en las comunicaciones vía satélite a riesgos eventuales en las órbitas de satélites. Incluso puede comportar efectos nocivos observables en la propia Tierra, como fuertes apagones, porque llegan a afectar a grandes tendidos eléctricos o grandes tendidos metálicos, como pueden ser oleoductos o tuberías de largo recorrido. También podrían correr cierto peligro los astronautas que pudieran estar fuera de su nave en ese momento. Esas interacciones eléctricas son desde molestas hasta peligrosas y por eso hay mucho interés en adquirir capacidad de predicción, cosa que hoy no tenemos suficientemente desarrollada. Las catástrofes, hasta ahora, no han pasado de fuertes apagones o de pérdida de sintonía con algún pequeño satélite, lo cual no quiere decir que algunas futuras puedan ser más importantes” explica el investigador de CSIC.

¿Habrá un gran apagón? No se sabe pero lo cierto es que es motivo de inquietud y temor allá donde hay posibilidades remotas que se produzca pese a las predicciones de unos y de otros.


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