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Los cuernos no son cuernas ni cuernes; ni siquiera son poliamor

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18 nov 2022 / 08:22 h - Actualizado: 18 nov 2022 / 08:54 h.
"Opinión","Sociedad"
  • Los cuernos no son cuernas ni cuernes; ni siquiera son poliamor

Lo moderno y lo revolucionario, al menos para un grupo de personas que creen estar inventando el mundo cada día, es inventar tipos de sexualidades o de relaciones de pareja. ¿Eso es posible? Ya lo creo, todo es ponerse el mundo por montera y darle a la mente humana sin descanso mientras te tomas unas copitas.

Se buscan matices y se da un nombre distinto a cada modalidad encontrada, imaginada o inventada o lo que sea. Así funcionan las cosas de este mundo que nos está quedando tan precioso entre bombas y bobadas. Del mismo modo que el lenguaje inclusivo se usa a tontas y a locas y, con ello, se destrozan años de evolución de un idioma; los tipos de pareja parecen multiplicarse desde que estos iluminados que andan sueltos por las calles de las ciudades y pueblos de España decidieron descubrir la forma de relacionarse que tiene el ser humano.

Vamos a ver algún ejemplo. Y vamos a descubrir (puestos a descubrir, descubrimos todos) lo prácticos que hemos sido hasta hace unos años en España.

¿Qué es una pareja múltiple? Pues la que se produce cuando un sujeto va probando con diferentes personas para intuir si puede o debe llegar más lejos con una de esas personas en concreto. Vaya, lo que siempre se ha conocido como un crápula haciendo de las suyas, un picaflor o una señora ligera de cascos que, también, hace de las suyas. Querer ver una pareja como se entiende generalmente me parece un chiste de mal gusto.

¿Qué son las parejas híbridas, swingers o flexisexuales? ¿Qué es el poliamor? En las híbridas uno de los componentes de la pareja es monógamo y el otro no. Las swingers son las parejas en las que se acepta que el otro mantenga relaciones múltiples aunque sin sentimientos o compromisos. Las flexisexuales son las parejas que mantienen relaciones abiertas (relaciones a corto plazo) y sin compromiso con personas de distinto género sin que eso sea impedimento alguno. El género no importa. En definitiva, parejas híbridas, swingers o flexisexuales resumen los cuernos de siempre, esta vez consentidos e incluyendo rarezas de cada uno de los componentes de la pareja. Siempre hubo consentimientos por distintas razones para que los cuernos apareciesen en todo su esplendor. Siempre hemos tenido excusas para comulgar con ruedas de molino con nuestras parejas.

El poliamor se da en una pareja en la que la relación es múltiple; es decir, no es una pareja, es más bien un trío o un partido de baloncesto, no lo sé muy bien. Esta vez sí hay compromiso, sí hay amor y hay de todo lo que haga falta. En este caso, la casa es grande y no repara en gastos.

Pues bien, efectivamente, todas estas formas de pareja son los cuernos de siempre, los leños que tanto juego han dado para hacer chistes y chascarrillos, ese motivo de separación tan frecuente y definitivo. Ni cuernas, ni cuernes, ni historias. Cuernos. Los de toda la vida. Consentidos y sin consentir. Vidas ocultas de siempre convertidas en públicas sin el más mínimo problema o decoro. En fin, nuevo, lo que se dice nuevo, nada de nada.

Todo lo postmoderno apesta a timo. Se nos vende como novedad lo de toda la vida con otro nombre y aquí no pasa nada. Y un estúpido queda guay en la barra del bar en la que alterna con sus colegas o novios o amigos o lo que sean. Seguro que ya tienen nombres para cosas inútiles y nos las soltarán en cualquier momento.

Prometo volver a la carga con las formas de sexualidad postmoderna en unos días. Lo van ustedes a flipar.

Los cuernos no son cuernas ni cuernes; ni siquiera son poliamor

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