Maldito aliento a gato

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20 mar 2015 / 18:37 h - Actualizado: 20 mar 2015 / 22:38 h.
"Partidos Políticos","Elecciones Autonómicas 22-M","Julio Anguita"

Mañana volveremos a tener lo que nos merecemos. En cuestiones de política, hace ya algunos años que el que come gato y no liebre es porque quiere. Pero tan negro está el panorama, con los mismos de siempre prometiendo lo mismo de siempre y lamiéndose los bigotes de pensar en la de sardinas frescas que van a tener a su disposición durante los próximos cuatro años, que ha tenido que volver a subirse a la tarima el señor Julio Anguita para zarandearnos por los hombros y preguntarnos qué narices nos pasa, dónde estamos, qué clase de merluzos somos y cómo es que no nos damos cuenta de lo que está sucediendo con la democracia. Yo creo que el señor Anguita se equivoca al llamar a la gente a movilizarse en defensa de su propia dignidad: la gente no quiere dignidad, entre otras cosas porque no sabe lo que es y porque la dignidad no te pone un plato caliente en la mesa. El plato caliente en la mesa te lo pone, si acaso, el servilismo; el decir sí, bwana; el admitir el mangazo ajeno para legitimar el propio; el mirar para otro lado cuando el que manda abusa de su situación; el aceptar que le cambien a uno las reglas del juego en mitad de la partida; la alienación como persona, como trabajador y como ciudadano; la sumisión, la rendición, el conformismo, la cerviz doblegada y la rodilla en tierra: he ahí la clave de una mesa llena, por más que también de una mala digestión. Señor Anguita, entérese: la gente vota triste realidad, que es lo que más vidas tiene. Como los gatos. Si es que a eso, claro, se le puede llamar vida.


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