viernes, 18 octubre 2019
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Manadas que quieren parecerse a las manadas

16 jul 2019 / 07:10 h - Actualizado: 16 jul 2019 / 09:55 h.
  • En España, se han producido más de 100 agresiones múltiples desde 2016. / EFE
    En España, se han producido más de 100 agresiones múltiples desde 2016. / EFE

No alcanzo a saber con exactitud qué es lo que provoca que un grupo de hombres jóvenes decidan violar a una mujer (a veces menor de edad ella, a veces menores de edad ellos; muchas veces magrebíes ellos y españolas ellas). No sabría decir qué ocurre aunque, desde luego, sea lo que sea, está relacionado con la educación sexual de los niños, niñas, y jóvenes españoles. En España nunca se logró establecer programas en las escuelas con los que educar, desde la igualdad y la naturalidad, en materia sexual. A cambio, el consumo de cine porno se multiplica de forma exponencial desde hace unos años y comienza a producirse a edades que asustan. Y, hablando de sexo, si el manual de uso entre los jóvenes es una película porno es que hemos hecho las cosas rematadamente mal.

Soy de los que piensa que este es un problema que arrastramos desde el brutal nacional catolicismo que se vivió en España durante la dictadura de Franco. El sexo se convirtió en un tabú, en un enorme pecado, en algo que solo el diablo podría enviar a los hombres y mujeres de este mundo. Los complejos de los españoles al tratar problemas relacionados con el sexo siguen siendo enormes, la incapacidad de hablar con normalidad de nuestra sexualidad es un clásico en las familias españolas... Y con esos mimbres el cesto se forma en la oscuridad de una habitación mirando una pantalla en la que vemos a una mujer reducida hasta ser un objeto, una especie de trofeo para el hombre con el que se puede disfrutar. Y si es en grupo es mucho más excitante. El vídeo porno más visto en internet (millones y millones de visualizaciones) trata sobre una violación múltiple.

Por otra parte, creo que la forma de tratar estas violaciones desde el punto de vista informativo no está siendo la mejor. Demasiados detalles, demasiado amarillismo en algunos casos, juicios paralelos en programas de televisión en los que antes se habla de la cesta de la compra y después de un concurso en el que se grita mucho y se come poco. El efecto llamada comienza a ser una evidencia. En cualquier grupo social podemos encontrar sujetos dispuestos a copiar lo que hacen otros equivocando riesgo con delito y diversión con perversión. Emular una salvajada es algo que llama mucho la atención de algunos. La llamada de la selva siempre funcionó muy bien entre los más tontos.

Estas dos cosas de las que hablo no son las únicas con las que podríamos iniciar un estudio sobre el fenómeno. Son muchas más las que se deberían tener en cuenta. Yo no sé cuáles son, pero me temo que estas dos que he comentado son fundamentales. El caso es que tenemos un problema muy serio y no parece que nadie renuncie a los debates, al show; parece que nadie sepa por dónde empezar. Y el problema merece atención y mucho trabajo para encontrar soluciones. Desde luego, tanta palabrería condenando esos hechos, sobra.


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