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Los medios y los días

Pasear por Sevilla es llorar

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20 sep 2020 / 04:30 h - Actualizado: 20 sep 2020 / 04:30 h.
"Los medios y los días"
  • Pasear por Sevilla es llorar

Cuando llego desde el Aljarafe, donde vivo, y me sumerjo en el centro de la ciudad siento una enorme tristeza ante lo que veo. A los efectos irreversibles del paso del tiempo se ha unido la devastación de la pandemia. Todo ello se ha llevado por delante locales y comercios de todo tipo. Criticamos el consumismo pero saber que el lugar donde vive uno está lleno de pequeños negocios donde personas honradas se ganan la vida es muy entrañable, acogedor y tranquilizador.

No es sólo el comercio ancestral el que muere sino también esos intentos de unos jóvenes por ganarse el pan o por continuar lo que sus padres y abuelos fundaran. Ya hace años que cerraron Flomar donde de pequeño me compraron el traje de primera comunión y el de flamenco, y aquella Meca de los Pantalones del Duque, compre uno y llévese dos, y la papelería de la calle Gravina donde entrábamos a comprar algo de camino al colegio de los Maristas cuando estaba en la zona de la calle San Pablo.

Cerraron en mi barrio la tienda de España -era el apellido del dueño- donde mi madre me mandaba a comprar un poquito de buen jamón cuando podíamos permitírnoslo o el pan nuestro de cada día. Han cerrado tantos lugares, esos cines donde les dimos besos apasionados a nuestras novias, esas discotecas para bailar agarrados exclusivamente, mis alumnos me aclaran que eso ya no existe, ¿cómo que no existe? Primero sale uno en tropel y luego se separa de la manada con su pareja y comienza otra fase del enamoramiento. Nunca olvidaré lo bien que sonaban Julio Iglesias, Roberto Carlos o José Feliciano en plan lento y no vayan a creerse ustedes que no por eso nos dejaba de apasionar el rock porque yo soy de la Sevilla de Smash y llegué a conocer personalmente a Julio Matito cuando el grupo acababa de separarse. Después se mató en accidente de coche y nos dio un disgusto de narices, pero fue peor para él que ya no nos pudo cantar más We come to smash this time (Venimos a golpear este tiempo).

A pesar de todo eso fue hace mucho tiempo y yo hablo del presente, de las fachadas con caliches, de puertas bajadas o cerradas a cal y canto, de tiendas vacías, de bares donde a veces no se vende ni una cerveza, de calles desiertas, de gente que se mira de forma desconfiada, se está muriendo todo están quedando los peces grandes que por ahora se pueden defender pero cuando vivía en Triana apareció esa campaña para que compráramos en el barrio y yo la seguí y es un placer la compra caminando por calles llenas de gente donde hay de todo, eso es una forma de vivir europea y sevillana, eso no es entrar en enormes superficies de mala ropa y odiosa música o en otras que parecen almacenes sin el menor sentido estético.

Con la pandemia todo se muere, nos tienen que confinar pero a los políticos les da miedo y los comprendo, comprendo a la presidenta de Madrid y puedo comprender a Sánchez, es la bolsa o la vida, ¿qué elegir? Si no tuviéramos sentimientos de culpa y existieran hospitales y sanitarios a montones, la bolsa, y que los más débiles nos fuéramos al otro mundo, se hunde el Titanic y niños, mujeres y jóvenes primero, que se queden con el recuerdo y la misión de seguir adelante que ese sería el mejor homenaje que nos podrían rendir. Pero nuestra cultura escrupulosa no nos permite hacer lo que consideramos una salvajada y eso que los salvajes y los occidentales de otros tiempos se libraban de los menos capacitados para los trabajos precisamente con la finalidad de que no murieran todos porque había muchas bocas y poca cosecha. Eso he pensado mientras lloraba sin lágrimas paseando por el centro de mi ciudad.


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