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La vida del revés

Santiago Abascal e Isabel Díaz Ayuso se hacen ojitos

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03 oct 2021 / 09:32 h - Actualizado: 03 oct 2021 / 09:53 h.
"Opinión","La vida del revés","Política","Pedro Sánchez","Juanma Moreno","Santiago Abascal","Isabel Díaz Ayuso"
  • Obra del artista urbano italiano conocido como Tvboy.
    Obra del artista urbano italiano conocido como Tvboy.

Santiago Abascal está sabiendo leer muy bien la situación que se está generando en el seno del PP. Y no ha dudado en lanzar un ataque frontal contra la derecha moderada española para evitar que lo que pueda suceder en Andalucía afecte a su partido en el resto de España. Un posible acuerdo entre PP y PSOE para aprobar presupuestos en Andalucía dejaría fuera a Vox y supondría la demolición definitiva de C´s. Así de sencillo. Y Abascal lo sabe por lo que se revuelve como gato panza arriba.

Abascal sabe que si Isabel Natividad Díaz Ayuso le hiciera frente a Casado los problemas en el PP serían brutales. El partido que preside Pablo Csado se partiría por la mitad sin remedio. Casado controla (al menos eso cree) el partido por dentro y Ayuso se ha hecho un hueco en la calle (en Madrid y en lugares de la geografía española que parece imposible que esté sucediendo). Y Abascal tira de la cuerda acusando de traición a Juanma Moreno Bonilla y Pablo Casado; de traición a los votantes del PP que no se pueden imaginar un pacto con la izquierda española de ninguna de las maneras. La batalla está servida y es el producto de una situación que el propio Abascal ha generado al amenazar de retirar apoyos al PP si no se tragaba con sus exigencias. Abascal ha abierto un melón sin desearlo que ya veremos como sale.

Abascal estaría encantado de ver a Díaz Ayuso al frente de su enemigo más poderoso en las urnas (que nadie piense que el gran rival electoral es Unidas Podemos o el PSOE porque esos partidos están enfrente si nos centramos en ideas y ocupan un espacio electoral que Vox ni pelea ni quiere pelear). Lograría que las posiciones se aproximasen y se llegasen a confundir unas con otras. Ahora, están algo más distantes (Casado ya no sabe qué hacer para tomar distancia sin que se produzca una hecatombe) y si el PSOE logra llegar a un acuerdo lo estarán mucho más. Vox puede quedarse aislado en la tan temida extrema derecha; posición que niega aunque es una evidencia. Por tanto, lo que Abascal quiere es que todos se arrimen a ese extremo para que las lanzas se tornen cañas.

Santiago Abascal no tiene reparos en decir que tiene relación con ella y no con él. Tira y tira de la cuerda.

Parece que al líder de Vox le cuesta más trabajo decir que las vacunas en España han funcionado de maravilla. Debe ser que los negacionistas están arrimados a su partido y no quiere contrariarles. Que él esté o no vacunado es irrelevante; su opinión como político español no lo es y debería olvidar la política ante problemas más sensibles e importantes. Pablo Casado no está sabiendo medir la que le viene encima porque si Díaz Ayuso es capaz de dar un paso al frente le puede colocar entre la espada y la pared. El matrimonio (político) entre Abascal y Díaz Ayuso podría desdibujar el actual mapa político y poner patas arriba lo que entendemos como ‘normal’ en España. Pedro Sánchez mira desde la distancia. Seguro que está encantado sin saber que tal vez el peor parado de un movimiento que uniera a Isabel Natividad Díaz Ayuso y a Santiago Abascal podría ser la puntilla final a su carrera política.

¿Puede pasar algo de esto? En política todo es posible. En política española cualquier disparate o cualquier cambio de rumbo inesperado es una constante. Ahora que C’s no pinta nada de nada y que el PSOE está explorando la posibilidad de mostrar su cara más amable con la derecha española, cualquier situación es posible. La clave está en saber hasta dónde quiere llevar Abascal la afirmación que ha hecho estos días refiriéndose a Juanma Moreno Bonilla: “Está empeñado en imitar las políticas de la izquierda y quiere traicionar la voluntad de los votantes”. Y en saber hasta dónde quiere llegar Díaz Ayuso con su noviazgo. Apuesto a que antes o después se dejará querer y tendremos bodorrio. Ya veremos.


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