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Servir para construir un proyecto conjunto

28 abr 2019 / 09:55 h - Actualizado: 28 abr 2019 / 09:46 h.
  • Servir para construir un proyecto conjunto

El servicio, en nuestro caso y en un día como hoy, conlleva adentrarse en lo que supone para un país elegir a varios ciudadanos para que, durante al menos cuatro años, nos ayuden a todos a vivir en armonía.

Hoy es un gran día porque podemos decidir; pero, también, nos implica de manera directa en la construcción de un proyecto conjunto. Elegir nunca puede suponer destruir, al contrario es apostar por la convivencia. Elegir no es discutir, y mucho menos ignorar nuestra historia, nuestra identidad y el camino de todas las personas que nos han precedido para lograr la sociedad que tenemos actualmente.

Servir supone esfuerzo y generosidad. No se sirve cuando lo que se pretende es imponer de manera exclusiva un modelo de sociedad desde el Gobierno. El Estado es mucho más amplio que un Gobierno elegido democráticamente. Todos los ciudadanos, con nuestra diversidad, somos el Estado y, por tanto, cada uno de nosotros se merece un gran respeto.

Hay que buscar, sin descanso, la vía más pertinente para lograr el desarrollo de un proyecto conjunto.

A partir de esta noche los diputados y los senadores elegidos tienen una gran responsabilidad: servir.

El camino está muy claro, los ciudadanos no debemos aceptar otra vía que la de exigir a nuestros representantes una auténtica vocación de servicio. No es posible construir un proyecto si falta este espíritu.

El Bien Común nos invita a proponer a diputados y senadores que, desde hoy, formarán parte del Congreso y del Senado a que tengan muy en cuenta el siguiente texto de la Encíclica Laudato Si : "Con toda claridad explicó que « la Iglesia defiende, sí, el legítimo derecho a la propiedad privada, pero enseña con no menor claridad que sobre toda propiedad privada grava siempre una hipoteca social, para que los bienes sirvan a la destinación general que Dios les ha dado ». Por lo tanto afirmó que « no es conforme con el designio de Dios usar este don de modo tal que sus beneficios favorezcan sólo a unos pocos ». Esto cuestiona seriamente los hábitos injustos de una parte de la humanidad"

Es muy importante que nuestros diputados y senadores no se enzarcen en disputas inútiles, y se centren en diseñar un Estado que fomente, desde la libertad, un modelo económico y social que potencia la creatividad personal y el emprendimiento empresarial. Sin esto último será imposible generar la convivencia y la concordia.

Así como los políticos son necesarios para el enriquecimiento de la democracia; ésta será imposible si no existe libertad.

Hoy es el día de la libertad, por esta razón, a la hora de elegir, tenemos que tener muy presente este valor.

La construcción de un Proyecto Conjunto solamente se puede dar si los responsables políticos lo hacen desde el servicio. Si éste no se produce entraremos en una autopista llena de baches, y la suma de esta falta de mantenimiento hará que podamos perder el bien más importante que tenemos como personas: La libertad.

La libertad bien entendida tiene un objetivo: servir desde un proyecto conjunto. Desde hoy nuestros representantes políticos tienen que afrontar varios retos. En el artículo de la semana pasada señalaba seis puntos. Éstos están relacionados con el texto de la Exhortación Apostólica La Alegría del Evangelio, y que invito a quienes leamos este artículo a tener muy en cuenta para reclamar a lo largo de esta legislatura que quienes, desde hoy, tengan la misión de servir no se pierdan en discusiones sin sentido y sin valor alguno, y comiencen a construir un proyecto que supere los problemas implícitos en el documento referido.

"Una reforma financiera que no ignore la ética requeriría un cambio de actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos, a quienes exhorto a afrontar este reto con determinación y visión de futuro, sin ignorar, por supuesto, laespecificidad de cada contexto. ¡El dinero debe servir y no gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano. No a la inequidad que genera violencia Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad —local, nacional o mundial— abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz. Así como el bien tiende a comunicarse, el mal consentido, que es la injusticia, tiende a expandir su potencia dañina y a socavar silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca. Si cada acción tiene consecuencias, un mal enquistado en las estructuras de una sociedad tiene siempre un potencial de disolución y de muerte. Es el mal cristalizado en estructuras sociales injustas, a partir del cual no puede esperarse un futuro mejor. Estamos lejos del llamado « fin de la historia », ya que las condiciones de un desarrollo sostenible y en paz todavía no están adecuadamente planteadas y realizadas" Exhortación Apostólica La Alegría del Evangelio.

Hoy, los ciudadanos, elegimos vocación de servicio desde la libertad, con el objetivo de construir un proyecto conjunto, aceptando el marco de nuestra Constitución.


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