Menú

Tú, cuentas

Image
03 jul 2022 / 04:00 h - Actualizado: 03 jul 2022 / 04:00 h.
$hmKeywords_Schema
  • Foto: EFE
    Foto: EFE

Sosiego, paz mental, tranquilidad... al tiempo que una buena dosis de energía (sí, esto es posible, para eso está la “sosiegía” –indispensable mix de sosiego y energía), exactamente esto es lo que se siente después de 1 hora de natación. Siempre se ha dicho que nadar es el deporte más completo, ya que pones en marcha todas las partes del cuerpo: brazos, piernas, abdomen... tras años practicando este efectivo deporte, cada vez me reafirmo más en que entra en juego una parte fundamental: la mente.

Cuando era niña me gustaba contar los largos de uno en uno: 1, 2, 3... 11, 12... Un día caí en la cuenta de que, de este modo, me cansaba antes, se me hacía demasiado largo llegar al largo nº 100 (y tenía que llegar porque, para seguir motivándome, en mi cabeza yo ya había alcanzado al 120, mi afán de auto-batirme siempre salía a relucir... -después de todo, auto-superarse es la manera de, cerca del triunfo, posicionarse-); así que opté por contar por series, 1ª serie: 1, 2, 3...10; 2ª serie: 1, 2, 3...10 y así sucesivamente hasta llegar a la serie número 10, ¡se me hacía increíblemente corto! “¿ya llevo una 1 hora nadando? ¡debe ser una broma! Pensaba.

Como cada vez tardaba menos en llegar a la serie número diez y mis ganas de auto-batirme iban aumentando, decidí hacer más series (¡en una tarde llegue hasta los 400 largos, me sentía como el Tiburón de España!). Aquella tarde coincidí en la piscina con Juliana, quien había sido mi profesora de natación desde que yo tenía 4 años, ella me había enseñado todo lo que yo sabía sobre el mundo acuático. Se acercó para hablar conmigo –yo pensé “¡me va a decir que estoy hecha una campeona!”- nada más lejos de la realidad, me comentó: “María ¿qué le ha pasado a tu estilo? ¡tú nadabas muy bien!” aquello me hizo pensar: ¿Me habría concentrado tanto en batir mis propios records que, por el camino, había perdido mi propio estilo, mi seña de identidad?

¿Debía volver a contar los largos de uno en uno? Pero contarlos por series me gustaba tanto... Determiné quedarme con lo mejor de ambos sistemas: la eficacia de seguir contando los largos por series y la meticulosidad y la conciencia que conlleva poner atención en cada largo, uno a uno. Empecé a cuidar cada brazada, cada patada; comencé a ser más consciente de cada uno de mis movimientos y dejé de estresarme intentando hacer cada día más y más y más... Recuperé mi estilo a la par que ejecutaba un “trabajo” de calidad que, además, disfrutaba –y sigo disfrutando- mucho.

Situaciones parecidas a la de la piscina, se nos presentan a diario en la cotidianidad empresarial y personal. ¿Te has parado a pensar que ocurriría si los años de nuestra vida pasaran “en serie”? hoy tienes 20, en un pestañeo has llegado a los 40, vuelves a mirar y ahora son 80... llegaríamos demasiado rápido al final y eso no creo que le haga demasiada ilusión a nadie. Nuestro estilo, nuestra huella personal y seña de identidad debemos dejarla patente, ya contemos de uno en uno o de veinte en veinte... ¿Qué prefieres: un bizcocho casero o uno industrial? Hay una sustanciosa diferencia para el paladar... Sin embargo, ¿te imaginas que las cadenas de montajes de coches sólo fabricasen uno cada vez? Eso supondría decirle “byebye” al concepto de rentabilidad...

Amigos, es importante saber contar ¿en serie o de uno en uno? En cada momento, el sistema más oportuno; pero, de un modo u otro, hay algo que es inamovible: primero, debes contar tú, pues eres imprescindible.


Revista Escaparate Empleo en Sevilla Más seguros Edictos