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La Tostá

Vox en el Puente de Vallecas

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Manuel Bohórquez @BohorquezCas
08 abr 2021 / 08:02 h - Actualizado: 08 abr 2021 / 08:04 h.
"La Tostá"
  • EFE/Rodrigo Jiménez
    EFE/Rodrigo Jiménez

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El hecho de que Vox haya presentado su candidatura en Vallecas ha molestado a la extrema izquierda que ya no tiene la misma fuerza que antaño en ese barrio de Madrid y en otros de los llamados obreros. Lo ha hecho por partida doble: porque se supone que es la extrema derecha, con 52 diputados en el Congreso, y sobre todo porque los vecinos del populoso barrio no parecen querer ya tanto a una izquierda guerracivilista y desquiciada, cuyos líderes viven como Dios. Es verdad que en Vox podrían haber renunciado al mitin en Vallecas, pero, ¿por qué? Se supone que ese barrio no es de Unidas Podemos, aunque el líder sea de allí, y por tanto todos los partidos pueden ir a dar mítines en sus plazas. Es que si no fuera así nuestra democracia sería de tercera división y pensamos que no es tan mala. Deja mucho que desear, eso sí, sobre todo en los últimos dos años, pero debería ser tan madura que se viera normal el hecho de que un partido como Vox sea libre de pedir el voto donde sus dirigentes quieran. Pablo Echenique dijo ayer que lo de Vox en Vallecas han sido cuatro pijos que fueron a provocar. No, es un partido con más de medio centenar de diputados en el Congreso y eso debería merecer un respeto para un diputado español, porque quiere decir que fueron elegidos por más de tres millones de ciudadanos españoles libres. En Podemos hay miedo a que Vox se haga fuerte en los barrios obreros de la Villa y Corte, de ahí lo de ayer, que fue una verdadera vergüenza. Miles de vecinos del Puente de Vallecas votaron a la formación de Abascal en las pasadas elecciones generales, y después de la violencia de ayer contra ellos, saldrán más votantes todavía. Resulta intolerable que el ministro Marlaska no impidiera que los violentos se acercaran al escenario donde hablaban Abascal y Monasterio, cargados de piedra y de odio. Tanto como que los líderes de Podemos no condenaran enseguida y de manera enérgica algo que ensucia nuestra democracia y que nos acerca a una nueva guerra civil. Ayer había quienes la pedían a voces como la única salida a la deriva de España. O sea, de locos. Que Dios nos ampare.


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