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El cambio climático no es una invención

16 nov 2016 / 07:39 h - Actualizado: 16 nov 2016 / 23:39 h.

La victoria electoral de Donald Trump está generando cierta inquietud en la comunidad internacional. Sus afirmaciones y promesas realizadas durante la campaña que le ha llevado a ser el presidente electo de los Estados Unidos de América, han sido y seguirán siendo motivo de quejas y nerviosismo en el mundo entero.

Uno de los ejemplos más notables lo encontramos en la Cumbre del Clima que se está desarrollando en Marrakech (Marruecos). Como continuación a la que se celebró en París hace unos meses, se han vuelto a concentrar representantes de casi doscientos países del planeta con el fin de llegar a un acuerdo que logre limitar el aumento de la temperatura de la Tierra al controlar la emisión de gases de efecto invernadero. Ya en París se fijó, por una parte, el objetivo de que la temperatura media del planeta quedase por debajo de los dos grados respecto a los niveles que se registraban en la fase preindustrial, algo que se debería cumplir de aquí a final de siglo. Y, además, se fijaron movimientos financieros que lograsen una ayuda eficaz para los países más pobres y más sensibles ante el cambio climático. De hecho, la cantidad que, por ejemplo, tiene asignada Estados Unidos, alcanza los tres mil millones de dólares, una cantidad importante de la que ya se han depositado 500 millones de dólares.

Aunque en esta Cumbre del Clima, el presidente de Francia, François Hollande, ha dicho con claridad que el acuerdo es irreversible desde cualquier punto de vista posible, Trump se ha mostrado reacio a continuar con el proceso. Sencillamente, el que será próximo presidente del país más poderoso del mundo piensa que el cambio climático es una invención de algunos que solo crean alarmas innecesarias y estériles.

Hay que recordar que este acuerdo ha de ponerse en marcha el año 2020 y que, por tanto, el proceso se encuentra en un momento crítico, un momento en el que cualquier duda por parte de las potencias mundiales pondría en peligro la totalidad de un acuerdo que ha costado mucho esfuerzo conseguir. Y el problema de una retirada de estado Unidos no se limita al ámbito financiero. No se puede obviar que USA es el segundo país que más CO2 emite a la atmósfera y sería un auténtico desastre si Donald Trump retirase a su país del acuerdo. Que de las emisiones que tienen que ver con los combustibles fósiles y la industria, los Estados Unidos acumulen un nada despreciable 15 por ciento del total resulta, cuando menos, inquietante.

Ahora, solo queda esperar a que Trump tome posesión de su cargo y aclare en qué va a consistir su política respecto a este asunto que, sin duda, será de vital importancia para la humanidad durante lo que queda de siglo. Tal vez, encontrarse frente a la realidad le haga reconsiderar la postura.


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