Cuenta atrás para Valme

El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, pide a la protectora de Dos Hermanas que tutele la unidad de España durante la función principal de instituto

08 oct 2017 / 20:20 h - Actualizado: 08 oct 2017 / 20:21 h.
"Religión","Romería de Valme"
  • El arzobispo de Sevilla, ante la Virgen de Valme. / F.G.
    El arzobispo de Sevilla, ante la Virgen de Valme. / F.G.

Dos Hermanas está viviendo ya de pleno la previa de uno de sus días más importantes, el de la Romería de Valme, en el que de nuevo miles de nazarenos se congregarán en torno a su carreta para acompañarla hasta la ermita de Cuarto. Y en esta previa, el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, presidió ayer la función principal de instituto en Santa María Magdalena, donde pidió a la protectora de Dos Hermanas que «tutele la unidad de España».

El traslado de la Virgen de Valme desde su sagrario y hasta el altar mayor de la parroquia de Santa María Magdalena de Dos Hermanas, que se vivió el pasado viernes, abrió las puertas de los actos y cultos que a lo largo de esta semana y de la próxima se desarrollarán en honor de la protectora de la ciudad nazarena, y que concluirán con la celebración de la romería el próximo domingo, día 15 de octubre.

Y este domingo se desarrolló uno de sus momentos más importantes, con la celebración de la función principal de instituto, que presidió a mediodía el arzobispo de Sevilla ante un templo que se encontraba repleto de nazarenos y nazarenas. Durante la homilía, monseñor Asenjo mostró su alegría por compartir con todos la eucaristía de la fiesta de la Virgen de Valme, criticando a quienes aseguran que la iglesia es «un vestigio del pasado, una fase superada de la historia de la humanidad, estando inexorablemente condenada a desaparecer» o siendo «una rémora del progreso y enemiga de la democracia».

Frente a ello, monseñor Asenjo aseguró que el amor a Dios es más fuerte que el egoísmo, y que María «nos invita a remar contracorriente y a vivir los grandes ideales, la limpieza de corazón, el amor a la verdad, a la justicia, la humildad y la fidelidad al Señor», encomendándose seguidamente a la Virgen de Valme para pedirle «por la iglesia, por la persona e intenciones del Papa, por España en esta hora difícil, para que ella tutele su unidad y nos ayude a alumbrar días serenos en los que prime la búsqueda sincera del bien común de todos los españoles».

PREGÓN DE LA ROMERÍA

Tras la celebración de la función principal, se desarrolló el pregón de la Romería de Valme, que en esta ocasión correspondió al periodista nazareno Tomás Muriel, quien con un estilo muy personal, salpicado de humor, pero sobre todo de devoción, cantó a la Virgen de Valme, y lo hizo de una forma muy original a través de un sueño en el que se encontraba con el Rey San Fernando, quien ocho siglos después quería volver a ver a la imagen «a cuya intercesión debo mi victoria en la Sevilla almohade».

Pero, tras mostrarle la Dos Hermanas de hoy y, especialmente, llevarla ante ella a su sagrario y hacerle ver cómo todo un pueblo se vuelca con la romería que la traslada cada tercer domingo de octubre hasta la misma zona donde se asentó con sus tropas, cuando el sueño de desvaneció comprobó que quien quería realmente enseñarle a la Virgen de Valme era el propio rey al mismo pregonero.


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