Un sueño educativo por Sudamérica

Una pareja de profesores de Gines, junto a sus tres hijas, emprenderá en julio ‘El vuelo de Apis’, un recorrido de un año por las escuelas sudamericanas promoviendo una educación distinta

11 jun 2016 / 21:27 h - Actualizado: 12 jun 2016 / 11:50 h.
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  • La «colmena» al completo: Ingrid Sanz, Andrés Melero y sus hijas Nora, Cloe y Elsa. / El vuelo de Apis
    La «colmena» al completo: Ingrid Sanz, Andrés Melero y sus hijas Nora, Cloe y Elsa. / El vuelo de Apis

Esta familia se denomina a sí misma como una «colmena», donde cada uno tiene un papel fundamental para el viaje que emprenderán este verano. Se trata de los profesores del colegio Huerta Ana de Gines, Ingrid Sanz, «la reina», Andrés Melero, «el obrero», y sus tres hijas: Nora –8 años–, Cloe –7 años– y Elsa –5 años–, las «jóvenes zánganas». Juntos, realizarán El vuelo de Apis, un recorrido educativo por el continente sudamericano durante un año.

Partirán el 27 de julio, y no pretenden volver hasta el verano del próximo año. Ambos padres, definen El vuelo de Apis como «el sueño que siempre hemos querido vivir, buscando el lado más amable del mundo». El proyecto, inventado por ellos mismos, «recorrerá las escuelas promoviendo el juego, la autonomía, la concienciación medioambiental y el deporte».

La pareja, que lleva un año gestando el viaje, ha recorrido ya bastante mundo: «hemos visitado países como India, Hungría, Croacia, Noruega, EE.UU., Cuba, Venezuela o Marruecos. Y nuestras hijas nunca han sido un freno, sino un estímulo», afirman. También otras motivaciones abordan a la pareja de profesores. Por un lado, afirman que necesitan un descanso de la «exigencia laboral e implicación emocional de nuestra profesión, dando un giro a nuestro compromiso social». Y, además, pretenden suplir en su práctica educativa «ciertas carencias detectadas en nuestra sociedad y alumnado».

El primer destino, cuando emprendan el viaje el 27 de julio, será Bogotá. Su plan, es estar «un mes o mes y medio en cada uno de los países que visitaremos, y siempre siguiendo el buen clima, lo que facilita la logística familiar». Tras Colombia, irán bajando por «Ecuador, Perú, Bolivia y Chile hasta Argentina, alrededor de diciembre. Luego visitaremos Paraguay, Uruguay y Brasil».

El pilar de este viaje son, precisamente, las «jóvenes zánganas». Como afirman sus padres, «creemos que la edad de las niñas durante el viaje –9, 7 y 5 años– les permitirá ser plenamente conscientes de todo sin renunciar a su inocencia, alegría y enorme capacidad de adaptación. Están muy habituadas a conocer nuevos lugares». Además, viajan con «un seguro médico. Lógicamente evitaremos zonas de conflicto o con alto riesgo de enfermedades». Y el viaje ya está dando sus frutos, como ejemplifican: «Nora ya sabe colocar en el mapa todos los países de Sudamérica, se sabe las capitales y parte del relieve. Y no le hemos dicho ni mu. Es el poder del interés».

Sanz y Melero afirman encontrarse muy agradecidos con su colegio, que los ha «apoyado desde el principio, entienden y comparten nuestra motivaciones y nos han concedido las excedencias que hemos solicitado». Sin embargo, la actividad no está relacionada económicamente con el colegio o el municipio. Estos padres, han buscado para la aventura familiar su propia autofinanciación, a través, principalmente del apartado «colabora» de su página web El vuelo de Apis, donde una larga lista de personas se han implicado de algún modo. «También dos empresas han decidido involucrarse, Euro4x4parts y la clínica dental Bernabeu, que no solo aportan económicamente sino que participan en el proyecto educativo».

Por contra, lejos de la tradicional búsqueda de grandes patrocinios, esta familia ha decidido invertir su tiempo en «crear redes humanas de colaboración, cuidar la imagen corporativa y tratar de difundir al máximo». Y ya han visto sus frutos: «gracias a esto, estamos logrando el objetivo de llegar a muchas familias –tenemos más de 70 casas– y escuelas sudamericanas que se están ofreciendo a colaborar y recibirnos». Además, ambos profesores destacan su capacidad familiar para «gastar poco», pero no descartan la posibilidad de detenerse en algún país para trabajar. En total, estiman un presupuesto de 30.000 euros.

«Sabemos que Sudamérica será un gran hogar para nosotros», dicen. Sin embargo, entre tanto espíritu aventurero, queda un gran apego por sus vidas actuales, por su colegio y la localidad ginense. «Nos encanta viajar, pero también sentir que tenemos un lugar, un hogar, una familia y una profesión a la que regresar. Volveremos para seguir trabajando en nuestro colegio. Pero volver no significa parar, y el mundo es enorme»


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