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A las riendas por la capital

Pocos barómetros turísticos resultan más precisos que el cochero de caballos

06 oct 2016 / 08:20 h - Actualizado: 06 oct 2016 / 08:24 h.
  • Un coche de caballos, al fondo, lleva a un grupo de turistas por la Plaza de España. / José Manuel Vidal (Efe)
    Un coche de caballos, al fondo, lleva a un grupo de turistas por la Plaza de España. / José Manuel Vidal (Efe)
  • Bernabé, Rafael y Manuel, cocheros de la Puerta Jerez. / Alberto Cabello
    Bernabé, Rafael y Manuel, cocheros de la Puerta Jerez. / Alberto Cabello

En la Sevilla del turismo todavía queda algún que otro reducto de lo que era el día a día en los tiempos en los que la Revolución Industrial vaporizó la cotidianidad. En la Puerta de Jerez se escenifican dos instantáneas casi semejantes, pero que retratan siglos en la evolución tecnológica: Un taxista abrillanta la carrocería de su vehículo, mientras a unos pocos metros un cochero saca brillo a su calesa. «El próximo eres tú, Berni», así se da la voz de quién tiene la vez para dar el servicio al próximo grupo de turistas que quiera por 45 euros recorrer la Sevilla más pintoresca y monumental al ritmo del trote de un caballo.

Manuel, Rafael y Bernabé hacen corrillo al filo de mediodía antes de que llegue la hora punta de su jornada. «Somos hijos del gremio», responden casi a coro cuando cuentan de dónde viene su historia como cochero de caballos, sus familias han estado vinculadas a este negocio desde hace mucho. Manuel, «el limones», ni siquiera sabe calcular el número de años que lleva enseñando a Sevilla con su corcel, «unos treinta y tantos, creo».

Por unos 45 euros, el turista que se acomoda en la calesa disfruta de una ruta de unos 50 minutos que pasa por la Plaza España, el Parque María Luisa, la Torre del Oro y el entorno de la Giralda y la Catedral. El precio se ha tenido que a acomodar a las necesidades del bolsillo que llega a Sevilla. «Se ha notado que el visitante llega con un presupuesto más apurado. El precio tuvo que bajar en cinco euros hace unos años», cuenta Bernabé. Una corrida de toros, la agricultura y una paseo en coches de caballo tienen la misma dependencia del clima, «no puede hacer mucho frío, ni tampoco mucho calor, y la lluvia nos mata», asegura Rafael.

Los tres cocheros son un barómetro turístico a pie de calle para estimar por dónde se mueve el sector en la ciudad: «Españoles, hemos notado que ha aumentado mucho el número de visitantes de aquí. También están los ingleses y los franceses», coinciden. Apuntan también a una tendencia de los últimos tiempos: visitantes de Arabia Saudí.

La jornada comienza sobre las siete o las ocho de la mañana y se prolonga durante diez u once horas. «El día nos sale bueno cuando hacemos tres o cuatro viajes, pero eso no ocurre siempre. Hay días que no cubrimos ni los gastos», señalan. Bernabé recuerda que necesitan entre dos o tres caballos para que los animales tengan sus días de descanso y al hilo de este dato aparece el asunto del presunto maltrato al animal: «El caballo es como parte de nuestra familia, eso para empezar. El Zoosanitario hace también sus controles. Los animales se caen como lo hace una persona que va por la calle. Se mueren muy pocos».

La conversación empieza a sufrir interferencias a medida que el flujo de turistas que merodean la Puerta de Jerez aumenta, antes de cerrar el coloquio, «el Limones» advierte de la competencia desleal de cocheros que se anuncian en internet. Tampoco la tracción animal, una tecnología milenaria, se libra del influjo de los últimos avances


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