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En el mismo sitio a la misma hora

Viernes a mediodía. El trayecto diario de miles de personas se convierte en una epopeya

14 oct 2016 / 07:00 h - Actualizado: 14 oct 2016 / 08:19 h.
  • Panorámica del Puente Quinto Centenario con tráfico muy intenso en ambos sentidos de la circulación. / José Manuel Cabello
    Panorámica del Puente Quinto Centenario con tráfico muy intenso en ambos sentidos de la circulación. / José Manuel Cabello

Como decía esa famosa letra de una sevillana, «en el mismo sitio y a la misma hora» la ciudad se convierte en una ratonera para todo aquel conductor que pretenda moverse por Sevilla y su área metropolitana un viernes sobre las dos y veinte de la tarde. Es el gran atasco de la semana, ése que no tiene piedad, que engulle coche tras coche sin que una vez dentro sea posible escapar. La salida del trabajo, de las escuelas, la fuga de universitarios a sus hogares para pasar el fin de semana, los que deciden plantear un fin de semana fuera de entorno más cercano. Es la tormenta perfecta en cuanto a aglomeración de vehículos, una tormenta seca, porque si ese viernes da por descargar agua, entonces la magnitud del colapso se eleva al cuadrado o al cubo. La variable de algún accidente o una avería inoportuna en medio de la calzada eleva el atasco a una magnitud que no encuentra todavía palabra en el diccionario que la equipare.

El Ayuntamiento de Sevilla cuenta en su web tráfico.sevilla.org con un apartado de calidad en la que se puede consultar en directo la densidad de vehículos en 49 puntos distintos de la ciudad y sus distintas carreteras de enlace. Un vistazo el viernes a las tres de la tarde a la pantalla del ordenador sacude una bofetada de puntos rojos que con el eslogan de «tráfico muy intenso» se resume la zozobra que miles de sevillanos padecen en ese mismo instante.

Un estudio elaborado por el medidor INRIX del Tráfico ha determinado que los españoles perdieron una media de 18 horas en atascos de tráfico durante 2015, lo que supone una hora más que en 2014. Sevilla se sitúa en este ránking en la tercera ciudad en las que más tiempo se perdió en un atasco, con una media de 18 horas por habitante el pasado año, sólo adelantada por Madrid y Barcelona.

«Como tengas la necesidad de coger el coche a esa hora sabes que el atasco te lo comes sí o sí», cuenta Luis, un residente en Tomares que padece el gran atasco semanal. Su ruta le lleva desde el Aljarafe hasta el Polígono Calonge. «Tengo dos opciones: la del Quinto Centenario o la de la Ronda Norte, y siempre siempre te da la sensación de que eliges la equivocada.

La crisis económica también tiene su impacto en el tráfico. El receso en la actividad económica provoca un inevitable descenso en el transporte y en los trayectos cortos de personas que se dirigen o vuelven de sus puestos de trabajo. Los datos facilitados por el Centro de Gestión del Tráfico (CGT) del Suroeste destacan que en los primeros seis meses del año sólo en cinco de las principales vías de acceso a la ciudad, la conexión de la SE-30 con la carretera de Utrera, A-66, A-49, A-4 (Madrid) y AP-4, se ha producido un incremento de la intensidad de la circulación de unos 10.000 vehículos al día.

La Dirección General de Tráfico llegó a reconocer hace unos años que la aglomeración de vehículos en la SE-30 «era inevitable». La recesión económica dio una tregua, pero ahora que se percibe otra vez más ajetreo en las carreteras, el problema ha vuelto a emerger. La mayoría de las retenciones se originan porque la capacidad de la infraestructura es limitada y pasan más coches de los que caben. Se ha desarrollado urbanísticamente una corona residencial alrededor de la capital que obliga a moverse a diario para ir a trabajar, mientras que las vías de entrada y salida no se han adecuado al volumen de vehículos que consumen.

El funcionario que escoge el momento en el que cambiar el sentido del carril reversible del puente del Quinto Centenario efectúa esa operación más de 200 veces a la semana, pero la decisión que toma el viernes sobre la dos de la tarde es la más trascendental de toda la semana. «Si tienes la suerte de que el carril reversible va a tu favor, entonces ganas algo de tiempo. Como esté en tu contra, sólo queda armarse de paciencia y pensar en qué puedes gastar el tiempo que vas a pasar dentro del atasco», cuenta Paola, visitadora médica que se lleva toda la semana arriba y abajo con el coche.


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