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«Hacer exámenes presenciales ahora es un gravísimo atentado contra la salud»

La Universidad de Sevilla ha apostado por mantener los exámenes presenciales este semestre ante el desconcierto de su estudiantado y de algunos de sus profesores

Julio Mármol julmarand /
27 ene 2021 / 12:26 h - Actualizado: 27 ene 2021 / 12:28 h.
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El 14 de enero, el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, pidió a los andaluces que se quedasen en casa. Era el preludio de nuevas restricciones, que obligaron a cerrar perimetralmente todas las provincias, excepto Sevilla y Jaén, así como a adelantar el cierre de la hostelería. Estas medidas empujaron a la mayor parte de universidades públicas de Andalucía a apostar por los exámenes online. La Universidad Pablo de Olavide y la Universidad de Sevilla continuaron confiando en los exámenes presenciales. Sin embargo, ante el cierre perimetral de Dos Hermanas, la UPO se retractó, sumándose así al resto de universidades que evaluarían de manera telemática. La Universidad de Sevilla siguió adelante. Desde entonces, el rector ha defendido su veredicto, amparándose en que los exámenes online promueven el fraude y asegurando que la presencialidad no supone riesgo alguno, pues se han tomado las medidas necesarias para evitar contagios.

El 30 de enero, cuando comienza el calendario de examinación en la universidad hispalense, más de setenta mil alumnos acudirán a sus facultades para pasar las pruebas evaluativas. Muchos proceden de otros municipios, también cerrados perimetralmente. A través de las delegaciones de estudiantes y motu proprio, los estudiantes han expresado su descontento. Pero, ¿qué piensan los profesores de la Universidad de Sevilla?

El mismo día en que la etiqueta #QuemadUs, y otras de similar naturaleza, se convertía en una de las más utilizadas en la red social Twitter, la profesora de Química Inorgánica Celia Maya compartía un hilo (una cadena de tuits) que comenzaba con la frase: “No todos los que formamos parte de la US compartimos el discurso de su rector”. Aunque las aulas son seguras, subraya Celia Maya en Twitter, el problema radica en los desplazamientos que los alumnos tendrán que realizar para llegar a sus respectivos centros de enseñanza: desde autobuses urbanos hasta aviones, para aquellos que residan muy lejos.

Aunque la opinión acerca de que se examine presencialmente, entre el profesorado, está mucho más fragmentada que entre los alumnos, Celia Maya dice que “muchos profesores están a favor de los exámenes online o, al menos, no entienden los motivos del Rectorado para ser tan inflexible”.

Otro de estos profesores es Joaquín Urías, profesor de Derecho Constitucional. “La decisión de que los exámenes sean preferentemente presenciales en pleno repunte de la mayor ola de contagios que hemos sufrido durante la pandemia”, dice Urías, “me parece un despropósito. Es un gravísimo atentado contra la salud. Se pone en riesgo no solamente a miles y miles de estudiantes, sino también a sus familiares directos. En la Universidad de Sevilla estudian alumnos de muchos pueblos de la provincia, y de muchas otras provincias. La movilidad de población, incluyendo a muchísimos estudiantes que viven en ciudades confinadas, que va a provocar la decisión puede contribuir gravemente a expandir el virus. Es una amenaza contra la salud que resulta del todo incomprensible”.

En cambio, el que fuera letrado del Tribunal constitucional quiere recordar que la presencialidad no es una decisión caprichosa del rector, sino que responde a una lógica que, desde hace tiempo, parece implantada en la universidad (no sólo la de Sevilla): La evaluación, no tanto de los conocimientos genuinos del alumno sobre determinado asunto, sino de su capacidad para memorizar. “En realidad es una amplísima mayoría del profesorado la que exige que los exámenes se hagan así”, comenta. “Los profesores no están acostumbrados a evaluar a sus estudiantes de una manera que no sea midiendo sus capacidades memorísticas y eso sólo puede hacerse presencialmente. La decisión del rector digamos que viene marcada por las preocupaciones de los profesores que son, al final, los que de verdad mandan en la Universidad”.

El temor al fraude académico (suplantación de identidad, plagio o copia) es una de las bazas que juegan los detractores del examen online. Aunque es bien cierto que determinadas prácticas parecen menos viables cuando el examen es presencial (la suplantación de identidad, por ejemplo), “cuando nos estamos jugando la supervivencia de la población”, dice Urías, “con más de 500 muertos al día en el país, es una irresponsabilidad mantener el mismo sistema y anteponer la lucha contra el fraude”.

Entonces, ¿qué hacer? El profesor de Derecho Constitucional cree que la pandemia supone una oportunidad para reestructurar la modalidad de evaluación, empleando desde exámenes orales a concederle, como se dijo antes, una mayor importancia a las habilidades que el alumno es capaz de demostrar en el desempeño de su asignatura, y no tanto a lo que recuerda puntualmente sobre los manuales y diapositivas de la misma.

Tanto Celia como Joaquín coinciden en que los profesores no han interpretado ningún papel en lo referente a mantener los exámenes presenciales, aunque Urías señala que “existe un estado de opinión mayoritario entre los profesores a favor de los exámenes "como se han hecho siempre". El problema de la Universidad española no es que no se cuente con la opinión de los profesores, sino que demasiado a menudo los profesores anteponen sus intereses personales a los de la institución y los usuarios. Participo hace años en numerosos órganos de decisión y puedo decir que el interés personal está muy por delante de la preocupación por la eficacia y el buen funcionamiento del servicio público. Es una perversión de la autonomía universitaria que se ha entendido a veces como derecho de los profesores a organizar os estudios a su conveniencia”.

Si un profesor decide alterar su sistema de evaluación, pasando a la modalidad online, debe comunicárselo a la llamada Comisión COVID-19 de la US, justificando el cambio en un número determinado de supuestos autorizados. Ninguno de ellos es el propio coronavirus. “En estos momentos la cantidad de exámenes online parece ser un buen indicador de calidad de las enseñanzas”, asegura Joaquín Urías. “Allí donde se usan metodologías más avanzadas y se incide más en la formación en habilidades y capacidades hay más exámenes online”. Desde el Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla (CADUS), informaban ayer de que “uno de los motivos para la realización de exámenes presenciales es para evitar comparaciones con universidades online (que reciben muchísimo menos dinero que las presenciales), y que nos recorten el presupuesto”.

A partir de este miércoles, el 83% de la población de Sevilla estará confinada perimetralmente. Ocho de cada diez de los municipios cuyo perímetro se ha cerrado no han detenido su tasa de contagios, que sigue ascendiendo. Aun así, la Universidad de Sevilla seguirá, como todo parece apuntar, con su apuesta por los exámenes presenciales, ante el enfado de una gran mayoría del estudiantado y de unos pocos profesores.


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