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Santa Cruz no quiere ser la Nápoles española

Las primeras toallas, camisetas y pantalones se empiezan a ver colgadas en los balcones del barrio como sucede en la ciudad iltaliana

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
12 ago 2019 / 17:19 h - Actualizado: 13 ago 2019 / 08:18 h.
  • Santa Cruz no quiere ser la Nápoles española
  • Bolsas de basura en la puerta de unos pisos turísticos.
    Bolsas de basura en la puerta de unos pisos turísticos.

Santa Cruz lanza un SOS. El turismo está alterando progresivamente la vida y la fisonomía del barrio que siempre fue y que “hay que cuidar” porque, como dicen los propios residentes, no hay que olvidar que “también hay vecinos” y que estos quieren “seguir viviendo aquí”. Ellos temen “llegar al extremo” que ya sufren las ciudades europeas y apremian al Ayuntamiento de Sevilla “a ir por delante de los acontecimientos y, no que, a priori, se tomen medidas precipitadas e incorrectas”.

Uno de los principales problemas tiene que ver con la “falta de control” sobre los apartamentos turísticos que -“independientemente se da por hecho que están legalizados”, han ido in crescendo en esta zona. “Cada vez tenemos más ropa tendida en balcones y ventanas de estos pisos. Es un verdadero espectáculo. Hace unos días recibimos unas fotografías de Nápoles, donde hay actualmente fachadas enteras de ropa tendida. No queremos llegar a ese extremo. Queremos unas normas y sancionar a los que incumplen”, ha explicado María José del Rey, presidenta de la asociación de vecinos Amigos del Barrio de Santa Cruz, que además relata otras consecuencias derivadas de estos alojamientos para los foráneos.

“Tenemos que estar muy pendientes de la limpieza. Es tal la cantidad de bares, restaurantes, hoteles... que la basura se desborda a cada momento. En la asociación tenemos un vocal que está siempre pendiente para cuando vemos que los contenedores están llenos, llamamos a Lipasam, que siempre responde cuando le llamamos, pero que hay que estar pendiente”, describe Del Rey, al tiempo que asegura que actualmente los contenedores soterrados de Santa María la Blanca es uno de los puntos negros al “estar siempre llenos”.

A este respecto, la entidad vecinal propone que “desde el Ayuntamiento se informe también a los visitantes de los horarios y puntos de recogida de basura, y se ponga sanciones a quienes lo incumpla para evitar que haya bolsas de basura amontonadas en cualquier lugar y hora”.

La tercera cuestión relacionada con los pisos turísticos, que colidan con viviendas de residentes, tiene que ver con el ruido que estos suelen generar y que, en algunos casos, entra en fricción con el descanso. “Los gritos y las fiestas no se pueden soportar ni tolerar. Mucho menos a altas horas de la madrugada. La Policía debe de acudir siempre a la llamada del residente para garantizar del derecho al descanso”.

Igualmente la representante vecinal de Santa Cruz insiste en la necesidad de que los guías turísticos “den las explicaciones en plazas abiertas y no delante de las ventanas de los vecinos”; y que se hagan “unas normas de comportamiento de los grupos que van por las calles estrechas, con uso de audífonos y no de megáfonos para no molestar”.

Sobre las actividades turísticas que se suele realizar durante las visitas al barrio, Del Rey añade del siguiente peligro: “Están prohibidos los patinetes en las calles peatonales, pero no siempre se cumple. De hecho, hay vecinos que salen de sus casas con miedo a ser atropellados”.

Mejoras para el barrio

Por último, la asociación de vecinos Amigos del Barrio de Santa Cruz recuerda al Ayuntamiento de Sevilla “la obligación” de “proteger al residente” y, también de “dotar al barrio de más servicios e intervenciones”. En este sentido, reclama al gobierno de la ciudad una “limpieza constante”, “más vigilancia” en determinadas zonas como los Jardines de Murillo, “aparcamientos para residentes y visitantes” en la periferia del barrio, la eliminación de barreras arquitectónicas y arreglos en pavimentos y zonas verdes de la plazas de Santa Cruz, Refinadores, Doña Elvira y Triunfo.

Todo ello, sin olvidar el proyecto de remodelación de la calle Mateos Gago tras su semipeatonalización. La actuación ha quedado aplazada, a la espera de una nueva adjudicación de los trabajos. Los vecinos confían en “los beneficios” de esta obra y en su ejecución “en cuanto se resuelvan los trámites”. También que, una vez finalizada la obra, “se respeten los espacios destinados al peatón y se cumplan las ordenanzas municipales que para eso están”.


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