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Toros

La suerte de varas en el punto de mira

La inquietud de Morante de la Puebla y las aportaciones del veterinario Julio Fernández Sanz se han unido para proponer una reforma de las puyas que favorecería el espectáculo

11 dic 2021 / 10:04 h - Actualizado: 11 dic 2021 / 10:11 h.
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  • Morante de la Puebla, en la ganadería de Santiago Domecq probando las nuevas puyas. / Fernández Sanz
    Morante de la Puebla, en la ganadería de Santiago Domecq probando las nuevas puyas. / Fernández Sanz

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Me preocupa que la suerte de varas sea un mero trámite”. Lo sentenció Morante de la Puebla en la presentación del libro ‘Descubriendo al toro de lidia’, una auténtica tesis del veterinario cacereño Julio Fernández Sanz que parte de la historia, la geneaología y hasta la genética del toro de lidia, pasando por la evolución de las fiestas taurinas, para hacer una valiente propuesta de adecuación de los útiles de la lidia. Es importante hacer una advertencia previa. Se trata de buscar, ojo, una mejora del espectáculo pero, en ningún caso, colmar las expectativas de los sectores más ternuristas o sucumbir a las presiones ‘anti’.

Fernández Sanz presentó este libro el pasado 4 de diciembre en el Salón de los Carteles de la plaza de la Real Maestranza en un acto conducido por el escritor y periodista Álvaro Acevedo que contó con la participación del propio diestro de La Puebla, el picador Pedro Iturralde y el ganadero Santiago Domecq, en cuya casa se han ensayado algunos de los trastos propuestos. Han sido fabricados por el antiguo matador valenciano Manolo Sales, autor de algunas de las últimas innovaciones en los útiles de torear, como las banderillas retráctiles –ahora en desuso en favor de las colgantes- o la funda de PVC que sustituyó al tradicional encordelado de las puyas clásicas.

Pero Morante centró el debate en torno a la suerte de varas, el tercio de la lidia de peor fama y aceptación de los públicos que se encorseta en torno a un peto desproporcionado y una puya demasiado lesiva. Se trata de un instrumento que, además de castigar en demasía al astado, recorta el lucimiento y hasta el metraje de la suerte, reducido a un único puyazo en plazas menores y a dos entradas al caballo en los cosos de primera categoría. La consecuencia reglamentaria es la merma de los quites y la nula competencia entre los espadas que podría multiplicarse si se ampliaran esas entradas y salidas del caballo, ayudando a sumar una brillantez extra al espectáculo, inédita para la mayoría de las generaciones de aficionados.

La importancia de los quites

“El toro tiene que lucirse ante esa suerte tan bonita y con tanta importancia”, explicó el diestro de La Puebla que confesó su “inquietud” de buscar “una puya que cortara menos e hiciera menos daño para poder poner al toro más veces en suerte sin que saliera lastimado más de la cuenta”. Ahí está la clave: ampliar las entradas al caballo sin que el toro tenga perdida la batalla de antemano. “Julio (Fernández Sanz) me convenció, sobre todo en el tema de la puya; la antigua puya nacional, la que se sigue usando en Madrid es una barbaridad” refirió el torero decantándose por el tamaño de la que se usa actualmente en Andalucía mejorada, eso sí, por las aportaciones de Fernández Sanz y Manolo Sales.

¿Cuáles son las mejoras propuestas? Se trataría, en líneas generales, de sustituir la sección triangular actual de la pirámide de corte por una cuadrangular. Pero Sanz y Sales van más allá: “proponemos suprimir el primer tope encordelado, eliminando el escalón que hay bajo la base de la pirámide para introducir la base de la cruceta”. No sería el único ‘obstáculo’ eliminado por la nueva puya. “Defendemos que la pieza que une la pirámide con la cruceta tenga las paredes lisas, que no supere en anchura a la base de la pirámide y que sea de material diferente al de la madera, de fácil limpieza y desinfección”, explicó el veterinario.

Se trata de amoldar al toro y en las plazas de segunda y tercera se le podrían dar más puyazos sin que el toro quedara mermado”, apreció Morante precisando un dato fundamental: “Habría más competencia entre los toreros a la hora de hacer quites; con un solo puyazo, reglamentariamente sólo se puede hacer uno”. El diestro cigarrero ya había estado dispuesto a probar estos nuevos útiles en la corrida concurso de Jerez que quedó en el tintero por mor de la pandemia. Parece que los planes, en connivencia con Toño Matilla, pasan por organizar de nuevo el evento en la próxima Feria del Caballo. “Le dije a Briones y Bendodo que organizaría la concurso; espero que la Junta me autorice estas puyas y puedan probarse en una plaza”, remachó antes de interpelar, de una forma u otra, a todos los sectores profesionales y a la autoridad que tutela el espectáculo: “Nos atañe a todos este debate porque queremos ver al toro en todo su esplendor”, sentenció.

Fernández Sanz incidió en la cuestión fundamental, que pasa por mejorar el espectáculo sin sucumbir a sensiblerías. “Es habitual que el toro, ahora más bravo que nunca, pase mucho tiempo bajo el peto sin que nadie acuda a sacarlo, tarea que antes hacía el matador y ahora delega en los subalternos”. En ese punto está una de las claves de la mejora, que va más allá de la propia materialidad de los útiles propuestos. También se trata de reivindicar la importancia de los quites, instrumentados por el propio matador desde el primer lance bajo el peto, como complemento de los distintos puyazos. Hoy por hoy, con una puya tan lesiva y un caballo acorazado, es prácticamente imposible.

La suerte de varas en el punto de mira
El toro, después de ser picado, sangró mucho menos que con la puya tradicional. / Fernández Sanz

La visión del ganadero y el picador

Santiago Domecq, propietario de la divisa del mismo nombre, acogió en su momento las pruebas definitivas de los nuevos trastos de la lidia. “Se mataron dos toros destinados a Sevilla que no se pudieron lidiar en su momento”, recordó el prestigioso criador jerezano hablando de unos “resultados impresionantes”. El ganadero confirmó los datos: “los toros, cada uno a su manera, fueron varias veces al caballo bajo la dirección del maestro; tuvieron duración y el sangrado justo”.

Se trata, en definitiva, de “resucitar la suerte de varas y no desaprovechar los primeros tercios de la lidia para permitir que el público se divierta más”. Pedro Iturralde, el picador que se ha implicado en estas pruebas rememorando las distintas reformas sufridas por la suerte de varas a lo largo del tiempo. “Ha sido la más modificada a lo largo de la historia”, explicó el varilarguero. “Tenemos que cuidarla para que dure mucho tiempo; con esta puya podemos salvar esos errores” apuntó Iturralde que mencionó “el excelente momento” de las cuadras de caballos de picar, “con el caballo más pequeño desde el desarrollo del peto”, lo que sumado a una nueva puya “menos lesiva” redundaría en una renovada brillantez de la suerte de varas.

Otros trastos de la lidia

Eso sí, el torero de la Puebla del Río muestra aún algunas prevenciones con otros trebejos de la lidia presentados por Sanz y Sales, como el novedoso arpón cónico para divisas y banderillas. “Se podrían probar en festejos menores para comprobar su sujeción” argumentó Morante que restó importancia a los efectos de la espada propuesta, más ancha y afilada que la actual. “Cuando a un toro se le mata bien da igual que el acero sea más o menos ancho”, señaló el diestro sevillano que sí se mostró muy a favor del estribo de picador presentado, forrado con un material amortiguador y pintado de un color parecido al peto para paliar los encontronazos del toro –por sus condicionantes visuales se fijan en el color negro- que pueden causar severas lesiones en el hueso frontal de la cabeza.

En cualquier caso, Morante asume los riesgos y es consciente del inmovilismo de un sector que suele ver con suspicacia cualquier cambio. “Aunque se mueva mal, es importante que el toro se mueva; habrá veces que tendremos que tirarnos de cabeza al callejón pero el toro se debe amoldar y no matarlo en el caballo” sentenció el maestro de La Puebla


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