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Toros

Rafael de Paula: «Yo he toreado mejor que Belmonte»

El diestro jerezano pronunció un singular soliloquio en la sesión vespertina de la primera jornada del encuentro ‘Letras en Sevilla’ que se celebra en Cajasol

17 nov 2021 / 11:02 h - Actualizado: 17 nov 2021 / 11:07 h.
"Toros","Arte","Guardia Civil"
  • Rafael de Paula.
    Rafael de Paula.

La frontera entre la genialidad y otros terrenos más tortuosos no es siempre nítida. La reflexión viene al caso de la intervención de Rafael de Paula en el cierre de la primera jornada de la V edición de ‘Letras en Sevilla’, la iniciativa que coordinan Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra. Era el indiscutible plato fuerte del programa por la propia imprevisibilidad del diestro jerezano que contaba, a priori, con un público entregado con su particular forma de ser, decir y pensar. Pero en este punto es válida la referencia a aquel viejo cuento del emperador desnudo al que sólo un niño advirtió de sus vergüenzas. Y que cada uno saque sus conclusiones.

Paula había aparecido en el patio central de la antigua Audiencia de Sevilla sentado en una silla de ruedas y envuelto en su recurrente toalla blanca, la misma con la que proclamó –ya hace algunos años- aquello de “yo me voy a Jerez de la Frontera donde se comen la papas enteras” después de boicotear la presentación de un libro de su propio hijo delante de la alcaldesa de Ronda. Deben ser las cosas de un genio... que fue saludado por una ovación del público puesto en pie y dispuesto a comulgar con ruedas de molino.

El poeta Antonio Lucas, que antes había debatido con Edu Galán bajo la batuta de Arturo Pérez-Reverte, tuvo la difícil papeleta de conducir ese largo soliloquio de Rafael de Paula que, como Fernán Gómez, había venido a hablar de su ‘libro’. No tardó en pedir el mando y dejando el cuestionario del moderador en papel mojado se empleó en un larguísimo y tortuoso monólogo que comenzó evocando la figura del mismísimo Leonardo da Vinci en “un pueblecito cercano a Florencia”. “Por eso yo me hice torero”, se contestó Paula declarándose “un torero de arte que tiene devoción por Leonardo”. Desde ese punto se marcaron las líneas que iban a presidir su errática intervención en la que no faltaron referencias a la cultura, la historia y hasta algunas consideraciones personales en las que sobraron algunas descalificaciones y salidas de tono, sin ahorrar críticas al enfoque del propio ciclo en el que se interrogaba si la fiesta taurina podía ser considerada una barbarie. “Barbarie es Nerón, que incendió Roma y le echó la culpa a los cristianos; es la Santa Inquisición de los Reyes Católicos; el holocausto de los nazis... eso es barbarie...”

Acontecimiento versus fiesta

Rafael de Paula señaló que el protagonista indiscutible de la corrida es el toro bravo. “Yo soy torero pero reconozco que el toro va por delante del torero” espetó el jerezano que también hizo alusiones al libro ‘Juan Belmonte, matador de toros’ de Chaves Nogales. “En ese libro se dice que para torear hay que olvidarse del cuerpo; que se torea como se es...y es verdad”, proclamó Paula que, eso sí, no estuvo de acuerdo en llamar Fiesta Nacional a la tauromaquia en vez de “acontecimiento”. “¿Fiesta...? La corrida de toros no se puede llamar fiesta eso es la Feria de Sevilla o Jerez; la fiesta nacional es el 12 de octubre, que también es el día de la Virgen del Pilar, la patrona de España y de la Guardia Civil; eso es la fiesta...” exclamó el diestro de Jerez para desterrar un término que, a su juicio, es inapropiado. No ahorró algún exabrupto, hasta el punto de llamar “tonto” al rey Juan Carlos I por emplear ese término en un encuentro con el propio jerezano en el callejón de una plaza de toros.

En ese punto –sobraron aspavientos y faltaron buenas formas- requirió un breve escrito que había traído consigo en el que evocó la figura de Ortega y Gasset comparando la historia de España con la de las corridas de toros. Desde ese momento su discurso empezó a vagar entre referencias a Unamuno y hasta Cristobal Colón antes de criticar el toreo contemporáneo al que calificó como “de mucha cantidad y poca calidad”.

¿Mejor que el Pasmo de Triana?

Eso sí, salvó a Morante –estaba presente en el acto- al calificarlo de “torero con condiciones y cualidades”. Pero había más, como la definición de arte como “un divino misterio” y hasta una leve concesión a la modestia al reconocer que “habría sido mejor torero” si no hubiera sido por el estado de sus rodillas, el talón de Aquiles de su vida profesional. Fue el preludio de su declaración más solemne y sorprendente. Rafael de Paula refirió varios pasajes ininteligibles del entorno de Juan Belmonte, del que afirmó que era “el que había traído el temple al toreo”. Pero el diestro jerezano iba a terminar de sorprender al público asistente proclamando que él había toreado “mejor que Belmonte” en medio de una insólita ovación. Pérez Reverte, que había dirigido previamente un debate entre el escritor Edu Galán y el propio Antonio Lucas, terció en la charla. “Oirlo hablar es como verlo torear; estamos en tensión y de repente surge la magia” señaló el veterano reportero, escritor y columnista para dar fin a un monólogo que dejó demasiados interrogantes en el plumilla.


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