sábado, 12 octubre 2019

El Betis es una máquina de generar frustración (2-1)

LA CRÓNICA. El equipo verdiblanco sigue siendo incapaz de ganar dos partidos seguidos. Ante el Espanyol llegó a ir por delante a tres minutos del final gracias a un penalti inexistente, pero se dejó remontar en un visto y no visto después de que Víctor echase a los suyos hacia atrás

31 mar 2017 / 20:04 h - Actualizado: 01 abr 2017 / 16:38 h.
  • Sanabria, que forzó el penalti del 0-1, salta con un jugador del Espanyol / Efe
    Sanabria, que forzó el penalti del 0-1, salta con un jugador del Espanyol / Efe

El Betis sigue siendo incapaz de ganar dos partidos seguidos. Y si no lo logró anoche ante el Espanyol, a pesar de ser mejor que su rival durante muchos minutos, a pesar de beneficiarse de un error arbitral a su favor y a pesar de ir por delante a un suspiro del final, se antoja muy complicado imaginar que lo logrará alguna vez de aquí a que acabe la campaña. El equipo verdiblanco marcó gracias a un penalti inexistente, pero luego defendió horriblemente una falta que Javi Fuego remató a la segunda para empatar y después dejó que Reyes, porque no podía ser otro, largase un derechazo a la escuadra. Remontada en tres minutos. Y no será porque no había defensas vestidos de verde... Así que no, no hay manera de que el Betis gane dos partidos seguidos y por tanto carece de toda lógica pensar que tendrá opciones de luchar por la décima plaza. Para eso necesita ser un conjunto valiente que refuerce su osadía cuando el marcador le es propicio, no lo contrario. Le ocurrió ante el Sevilla, por poner el ejemplo más sangrante, y volvió a ocurrirle en Barcelona. Conclusión: con asegurar la permanencia tendrá bastante.

El esquema inicial presentó un Espanyol ofensivo y un Betis recogido en su parcela. Ese guion cambió poco o muy poco hasta el intermedio, pero no significa que los locales fuesen superiores a los visitantes. Desde el principio existió una gran igualdad y los dos contendientes se sujetaron bien, con lo que hubo escasez de ocasiones propiamente dichas. Las del Betis, la mayoría producto de contraataques, empezaron con un buen pase de Rubén Castro a Durmisi y un remate peligroso de Brasanac que despejó David López. Era el minuto 5 y fue la mejor oportunidad de todo el primer tiempo, para ser sinceros. Dani Ceballos no apareció con esa asiduidad en él habitual y tuvo más liderazgo Brasanac, al que Víctor colocó delante del canterano y Rubén Pardo, con lo que hizo de primer ariete en la presión y de enlace cuando los suyos cruzaron la medular con la pelota controlada. Eso ocurrió pocas veces. Es el inconveniente de que el 10 no sea protagonista.

El caso es que casi todas las ocasiones, por llamarlas de algún modo, se sucedieron en el primer cuarto de hora. El Espanyol se valió de un fallo de Durmisi para generar un remate de Víctor Sánchez bien despejado por Adán... y nada más. Pezzella ató bien a Caicedo y el único pero ocurrió cuando Sanabria demostró por qué es delantero y no defensa y agarró a Gerard en una jugada improcedente que podría haber costado un penalti a su equipo. No sufrió mucho más el Betis, bien ordenado atrás aunque poco lúcido en la práctica del contragolpe. De hecho, su segunda mejor opción fue un lanzamiento de falta de Durmisi.

La segunda parte invirtió la tendencia del choque y el Betis salió dominador frente a un Espanyol extrañamente conservador. Dani Ceballos, con la connivencia de su adversario, empezó a tocar el balón mucho más que antes y Sanabria se multiplicó para intentar herir a los locales por la derecha. Aun así, hubo que esperar veinte minutos para ver algo de interés en las áreas. En el 65’, el paraguayo chutó alto. En el 67’, Adán se lució ante Diego Reyes en una falta mal defendida por su equipo. Primer aviso.

Estaba el partido en un plan extraño. El Betis se sentía fuerte pero no osaba ir de verdad a por Diego López, a pesar de que Víctor retiró a Durmisi, metió a Joaquín y pasó a jugar con una defensa de cuatro. Diríase que era un paso hacia delante, pero el 0-1 no fue el premio a esa presunta ambición, a pesar de que apenas habían transcurrido siete minutos desde aquel cambio. Más bien se trató de un fallo flagrante del colegiado, que vio falta de Javi Fuego a Sanabria donde no hubo nada. Rubén Castro no rechazó el regalo.

Faltaban trece minutos para el final. Al Espanyol le sobraron los diez primeros. Nada más adquirir la ventaja, Víctor eliminó a Rubén del encuentro y lo sustituyó por Petros. Primer paso atrás. Inexplicable. ¿Por qué, si estaba siendo superior? Tras el cambio, obviamente, el Betis reculó y el Espanyol, sin provocar una avalancha, aprovechó otra falta malísimamente defendida para igualar la contienda. Víctor metió entonces a Álex Martínez. Igual es que tenía pocos defensas en el césped. Pero no, eran ni más ni menos que cinco más Petros. Eso sólo hizo que el Betis sobresaturase su área. Y aun así no hubo quien tapase o estorbase la maniobra final de Reyes en la frontal. Con una legión de defensas en el campo...

RCD ESPANYOL: Diego López; Javi López (Álvaro, m. 83), David López, Diego Reyes, Aarón; Piatti, Javi Fuego, Víctor Sánchez, Jurado (Melendo, m. 56); Gerard y Caicedo (Reyes, m. 56).

REAL BETIS: Adán; Rafa Navarro, Bruno, Pezzella, Tosca, Durmisi (Joaquín, m. 70); Brasanac (Álex Martínez, m. 88), Rubén Pardo, Dani Ceballos; Sanabria y Rubén Castro (Petros, m. 79).

Goles: 0-1, m. 77: Rubén Castro, de penalti. 1-1, m. 87: Javi Fuego. 2-1, m. 90: Reyes.

Árbitro: González González (Comité Castellano-leonés). Amonestó a Javi Fuego (76’), Javi López (81’), Petros (86’) y Gerard (88’).

Incidencias: partido de la 29ª jornada, disputado en el RCDE Stadium ante 21.138 espectadores.


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