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20 familias sin casa ocupan un bloque vacío para exigir viviendas asequibles

En su mayoría mujeres organizadas en torno al 15M, las ocupantes han amueblado los pisos y llevan algunos días viviendo en ellos. 

el 17 may 2012 / 18:19 h.

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Un grupo de personas delante de los pisos ocupados.

Gente sin casa que ocupa casas vacías. Es la filosofía que ha llevado a una veintena de familias a meterse en un bloque de pisos de la rotonda de San Lázaro que lleva vacío desde que se terminó de construir hace dos años, todo un símbolo de la crisis. Hay mujeres con menores a su cargo, incluso con minusvalías; con maridos enfermos o que pasaron meses intentando pagar la hipoteca hasta que quedarse sin plan de pensiones, como explican Vanessa, Ana o Manoli en el blog que han creado, Corrala Utopía.

El movimiento 15M lo reivindicó ayer como "una ocupación pacífica, social y reivindicativa" y anunció que ha pedido la mediación del Defensor del Pueblo para buscar una solución conjunta para estas personas, que se han quedado en la calle tras ser desahuciadas por no poder pagar la hipoteca o el alquiler; no lograr una vivienda social al no poder afrontar lo que les cuesta; o por no tener derecho a que se la concedan ya que antes deberían saldar la misma deuda con el banco por la que han perdido su casa.

"No quieren vivir de gratis, pero tiene que acordarse un alquiler que puedan pagar", aseguraba Analía Caffarenghi, asesora del 15M que aconseja a estas familias, dispuestas a permanecer en los pisos hasta que se encuentre una solución a sus casos.

Las ocupantes, casi todas mujeres, comenzaron a fraguar la idea hace un par de meses y llevan unos días viviendo en unos pisos que incluso amueblado y dotado de luz y agua, según una de ellas, Irma, trabajadora social que al quedarse en paro hace año y medio volvió a vivir con su madre. Al haber trasladado sus enseres y llevar unos días dentro, se aseguran de que las casas sean consideradas su domicilio y no podrán ser desalojadas sin orden judicial, un proceso de por sí largo que esta vez lo sería más: antes de entrar comprobaron que la constructora no llegó a vender ninguno de los 32 pisos del bloque, y además la empresa ya no existe, explicó otro portavoz, Antonio Buenavida. Las mujeres que ya están en las casas tienen a su cargo, entre todas, a una decena de menores, que al igual que el marido de una de ellas, enfermo crónico que necesita cuidados, prevén mudarse en unos días.

"No ha sido fácil dar el paso, pero después de mucho pensarlo, viendo que por toda España la gente se rebela, animadas por el 15M y sin recibir soluciones de los gobernantes, hemos decidido que no podemos quedarnos en la calle mientras miles de viviendas se encuentran vacías", explican las mujeres en un comunicado que han colgado en su blog.

En el texto exponen su "urgente necesidad de vivienda", aseguran que la crisis las ha "machacado" y se definen como "personas trabajadoras, humildes, que hemos visto cómo perdíamos nuestro puesto de trabajo" y que han acudido a las instituciones buscando ayuda "sin haber obtenido absolutamente nada".

Siete ejemplos están colgados en el blog, como el de Vanessa, de 32 años que tiene a su cargo tres hijos, uno de ellos con síndrome de Down. Al quebrar la empresa en la que ella y su marido trabajaban, el fondo de garantía se hizo cargo de lo que les debían, pero acumula años de retraso en los pagos. Y ahora, con el paro y la ayuda familiar agotados, no pueden optar a casas de Emvisesa porque no han acabado de pagar la hipoteca. O el de Toñi, de 44 años y con un hijo de 12, a quien Emvisesa llevó a los tribunales cuando dejó de pagar, por lo que ahora deberá pagar, junto a los atrasos, 3.800 euros de las costas.

Miembros del 15M permanecían ayer junto al edificio para apoyar la ocupación, que ayer sólo recibió la visita de un inspector de la Policía Nacional para preguntar qué ocurría. Aunque el 15M se sintió respaldado incluso por la Junta: según Buenavida, la consejera de Fomento, Elena Cortés, mostró ayer su apoyo a las iniciativas ciudadanas pacíficas que reivindican viviendas dignas.


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