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¿Algo más que un simple acto vandálico?

El derribo de una de las estatuas de Salvador Dalí expuestas al aire libre en la Plaza del Salvador de Sevilla abre una serie de interrogantes por aclarar en torno a un hecho tan penoso como extraño. La primera reflexión gira en torno a la estructura mental que puedan tener quienes deciden emplear la madrugada del lunes al martes en irse al Salvador a tirar al suelo una pieza de bronce de 400...

el 15 sep 2009 / 19:39 h.

El derribo de una de las estatuas de Salvador Dalí expuestas al aire libre en la Plaza del Salvador de Sevilla abre una serie de interrogantes por aclarar en torno a un hecho tan penoso como extraño. La primera reflexión gira en torno a la estructura mental que puedan tener quienes deciden emplear la madrugada del lunes al martes en irse al Salvador a tirar al suelo una pieza de bronce de 400 kilos anclada sobre un pedestal. Sobre el papel, esta barbaridad tiene poco de acto espontáneo, pues se necesita algo más que un simple empujón para tirar una estatua de semejantes proporciones. ¿Se trataría, por tanto, de un acto vandálico o de algo más? Quién sabe, pero una mera aproximación a lo acontecido hace pensar que podríamos estar ante algo más que la acción primaria de unos gamberros que se dedican a tirar estatuas por el simple placer de ver cómo se caen. Quién sabe si hasta puede haber habido algún tipo de premeditación en este atentado patrimonial que dice bien poco de quienes lo han perpetrado y que deja en muy mal lugar la imagen de la ciudad. La Policía Local ha abierto una investigación sobre el incidente y será quien tenga que decir algo al respecto, pero ya se escuchan voces como la del primer teniente de alcalde de la ciudad, Antonio Rodrigo Torrijos, que ayer dejaba caer que lo ocurrido tiene "otra naturaleza" más allá de lo meramente vandálico y lo ligaba a la proliferación de incidentes de este tipo que están sufriendo las bicicletas de Sevici en los últimos meses. Lo prioritario es que se aclare lo que ha pasado para evitar que se instale la percepción de que Sevilla está sufriendo una especie de sabotaje urbano, pero evidentemente la reflexión debe ir más allá en una ciudad que se gasta más de millón y medio de euros al año en la sustitución y reposición de los elementos del mobiliario urbano dañados por actos de vandalismo y que se ha visto obligada a promulgar una ordenanza para la regulación de la convivencia.

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