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Atraca con un hacha dos comercios de San Jerónimo en cinco minutos

Un hombre corpulento y joven, con acento "totalmente andaluz", atracó ayer jueves con la cara cubierta por un pasamontañas y un casco y armado con un hacha enorme una panadería de la desértica calle Traviesa de San Jerónimo. Luego lo repitió en una peluquería situada a cien metros, y huyó en una moto. Tres personas fueron atendidas con ansiedad. Foto: J.M.Cabello.

el 15 sep 2009 / 19:45 h.

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Un hombre corpulento y joven, con acento "totalmente andaluz", atracó ayer jueves con la cara cubierta por un pasamontañas y un casco y armado con un hacha enorme una panadería de la desértica calle Traviesa de San Jerónimo. Luego lo repitió en una peluquería situada a apenas un centenar de metros, y huyó en una moto. Tres personas fueron atendidas por crisis de ansiedad.

"Hoy hace un mes que abrimos, y mira", lamentaba la dueña de la peluquería Mari Carmen, mientras miraba el tinte que dejó sin poner a una clienta cuando el ladrón le pegó una patada a la puerta, que tenía echado el pestillo, y la abrió pegando gritos de "esto es un atraco, dadme el dinero que os mato". Tras 11 años sin ningún problema en un local más metido en el barrio, el jueves por la tarde instalaba una estridente alarma y una cerradura más recia mientras contaba muerta de miedo lo mal que lo había pasado por la mañana, cuando a pleno día -las 10.20 horas-, el hombre entró y logró llevarse los bolsos de dos clientas y una cartera, con "el dinero, la documentación y las llaves de las casas, con los problemas que trae eso".

El hombre no dejó de amenazarlas a gritos durante los "dos minutos" que pasó en la tienda, obligando a una clienta a colgar el teléfono cuando ésta empezó a contar que estaba siendo atracada. La propietaria logró salir a pedir ayuda, pero dentro se quedaron seis personas, dos de ellas sus empleadas, gritando y llorando. Ella misma y una clienta sufrieron crisis de ansiedad y tuvieron que ser atendidas por el 061. Aunque un vecino corrió tras el ladrón, éste huyó en la moto que había aparcado en la acera.

Dinero y bombones. Cuando los ánimos se calmaron, Mari Carmen se enteró de que la panadería La Espiga Dorada de la misma calle -tan cercana que se ve desde su puerta- acababa de sufrir, "un minuto antes", su segundo robo en un mes: un hombre con la cara tapada con un pasamontañas y esgrimiendo un hacha actuó de la misma forma, aunque iba vestido de blanco. El de la peluquería iba de negro, pero con "muchísima ropa", por lo que Mari Carmen cree que era el mismo y que se había puesto un chaquetón. Tras amenazar a una dependienta se llevó de la panadería 110 euros y dos cajas de bombones. La Policía Nacional lo está investigando.

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