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Azul y no negro

Allá por donde miras o escuches a quien escuches, especialmente sin son cualificados expertos, todo te lo ponen negro. Hasta tal punto que habría que pensar o que la ciudadanía es una inconsciente manifiesta por no entrar en estado de pánico...

el 15 sep 2009 / 20:29 h.

Allá por donde miras o escuches a quien escuches, especialmente sin son cualificados expertos, todo te lo ponen negro. Hasta tal punto que habría que pensar o que la ciudadanía es una inconsciente manifiesta por no entrar en estado de pánico, o que su madurez pone en evidencia a los pregoneros del caos, ya que la gente sigue tirando y haciendo planes a pesar de las amenazantes previsiones. Estoy convencida que a las puertas del nuevo año el sentido común colectivo atempera los malos augurios. No porque se ignore que la cosa está muy mal, sin que nadie pueda explicar razonablemente por qué, sino porque el instinto de supervivencia hace ir paso a paso. Y si miras hacia delante, pensando que algo habrá que hacer por tu futuro y el de tus seres queridos, entonces te das cuenta de que no todo es tan tenebroso... en realidad sólo es azuloscurocasinegro. Así tituló hace un par de años su magnífica película Daniel Sánchez Arévalo, y en ella una chispa de esperanza produce un contagio en cadena.

Y es que no es baladí optar por un color u otro. No son pocas las personas convencidas de que la actitud ante la vida marca en gran medida cómo vayan a ir las cosas. Ante hechos objetivamente iguales, el enfoque con el que nos enfrentemos a ellos hará que vivamos de manera distinta el resultado, sea cual sea. Si la gente decide verlo azul, aunque sea casi negro, es porque cree en ella misma, lo suficiente para mantener la esperanza.

No está tan claro que los gobernantes, oposición, expertos o expertas, creadores de opinión, la banca, los vendedores, los no refundadores del capitalismo, etc... sepan aprovechar esa virtual energía, renunciando de paso a la pírrica rentabilidad de un discurso apocalíptico. Estamos en un momento para los liderazgos reales y el comienzo del 2009 es una oportunidad para que eso ocurra, y que con la crisis llegue la catarsis, el cambio en el mundo. Confiar en ello lo hace posible, digan lo que digan, porque bien mirado el horizonte es azul y se irá aclarando.

Periodista

opinion@correoandalucia.es

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